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III ESTRUCTURAS DE COMUNIÓN Y ANIMACIÓN | Signum Fidei Andalucía

III ESTRUCTURAS DE COMUNIÓN Y ANIMACIÓN

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ANIMACIÓN, ACOMPAÑAMIENTO.

1. Liderazgo y animación.

Puede aplicarse a estos términos en la asociación lasaliana el significado que la Regla FSC atribuye a la función de la autoridad en el Instituto: “Los Hermanos consideran la función de la autoridad como servicio comunitario, que tiende a desarrollar la comunión entre todos, la vitalidad del Instituto, la eficacia de su misión y la interdependencia entre las partes que lo componen. Se ejerce en el marco de la comprensión de las personas y el respeto a la subsidiaridad.” (Regla FSC, 102)
Las funciones de liderazgo y animación de las diversas instituciones lasalianas se gestionan en el interior de cada institución. No existe una autoridad jurídica superior en el conjunto de la Familia lasaliana. ¿Cómo asegurar entonces algo tan necesario como es el mantenimiento del dinamismo original del carisma fundacional, y que éste sea común a todas las instituciones lasalianas? Y también: ¿cómo asegurar el mejor servicio coordinado a las necesidades que plantea la misión educativa lasaliana? Sólo por la comunión entre dichas instituciones.
Para concretar y profundizar esa comunión habrán de crearse las estructuras necesarias, en el doble nivel: el de la Asociación universal, que corresponde a los máximos responsables de las instituciones, y el de las comunidades locales, que pueden agruparse en una comunión de comunidades lasalianas, cuyo marco referencial más apropiado, hoy por hoy, parece ser el Distrito. Parece también razonable que los representantes del Instituto de los Hermanos se constituyan en primeros promotores y garantes de dicha comunión: el Hno. Superior General en el ámbito universal, el Hno. Visitador en el marco del Distrito.
En el nuevo Distrito que se va formando con diversos tipos de asociados lasalianos, el Visitador conserva su función de autoridad religiosa (“Superior Mayor”, en lenguaje canónico) respecto de los Hermanos, y sigue siendo para ellos la referencia inmediata de la misión (de él reciben el “envío”, tanto para desarrollar una función concreta como para integrarse en una comunidad); de la misma forma él sigue siendo el “garante de la unidad” (Regla FSC, 132) entre los Hermanos. Estas funciones del Visitador no son aplicables de manera igual respecto al resto de los asociados que componen el nuevo Distrito lasaliano. Ciertamente le corresponde un papel animador para el conjunto del Distrito, pero ha de ser compartido, según los casos, con los líderes y animadores de los demás grupos lasalianos que forman parte del Distrito.

2. Acompañamiento.

Es la ayuda sistemática proporcionada a una persona o grupo en vistas a facilitar su proceso de maduración en la identidad lasaliana.
Es un deber que corresponde a las comunidades lasalianas maduras el proporcionar acompañamiento, en la medida de sus posibilidades, a las personas y grupos que desean iniciarse en la identidad lasaliana.
El acompañante es la persona experta en el carisma lasaliano, en la misión y la espiritualidad, que sigue de cerca permanentemente el proceso de la persona o grupo que acompaña, y les orienta con su discernimiento. Puede estar integrado o no en el mismo grupo acompañado, puede ser de la misma o diferente identidad (Hermano, Hermana, Seglar, hombre o mujer, Sacerdote) que el acompañado.

ASAMBLEAS Y CONSEJOS

1. Capítulo General y Capítulo distrital.

– El Capítulo General: “Constituido a imagen del Instituto entero el Capítulo es, desde los tiempos del Fundador, la expresión más elevada de la comunión existente entre todos los Hermanos, y perpetúa entre ellos la fidelidad viva al carisma propio del Instituto.
Como representante de todo el Cuerpo, el Capítulo general está calificado para proceder, en su nombre, a la evaluación periódica de la vida del Instituto, a su adaptación y renovación permanentes, a establecer las líneas maestras de su acción futura, y a elegir al Hermano Superior y Hermanos Consejeros. Puede adoptar cualquier otra medida de orden legislativo o administrativo concerniente a sus instituciones y a sus miembros.” (Regla FSC, 103)

– El Capítulo Distrital: “El Capítulo de Distrito es una asamblea de carácter pastoral y administrativo que manifiesta la unidad profundad existente entre los Hermanos y les permite participar efectivamente en forma directa o delegada, en las instancias de reflexión y de decisión del Distrito. … Evalúa todos los aspectos de la vida del Distrito; tiene en cuenta la situación local y establece proyectos concretos de renovación, adaptación o desarrollo para el futuro próximo.” (Regla FSC, 128)

*** Los Capítulos General y Distrital son estructuras características de una Institución religiosa. En el tiempo de transición que estamos viviendo y desde hace algunos años, se ha permitido la participación en ellos de otros lasalianos, diferentes de los Hermanos, siempre en calidad de invitados. Sin embargo, para que los nuevos asociados lasalianos puedan sentirse plenamente responsables del carisma y la misión, se necesitan nuevas estructuras de comunión y de animación de la asociación, tales como las Asambleas de Asociados para la MEL, donde todos puedan participar en igualdad de derechos.

2 Asamblea de Asociados para la Misión Educativa Lasaliana.

El 43º Capítulo General propuso esta Asamblea a nivel internacional como un lugar de encuentro entre Hermanos y demás asociados lasalianos, para desarrollar estos objetivos (propuestas 3 y 8):
? compartir las experiencias de asociación, evaluar el proceso y presentar pistas de acción al próximo Capítulo General para el desarrollo de la asociación; ? buscar y proponer respuestas a las nuevas necesidades de la misión en el servicio educativo de los pobres.
La Asamblea se ha ido estableciendo también a nivel regional e incluso distrital. Los participantes asisten con los mismos derechos de voz y voto.
La Asamblea (a nivel mundial, regional o distrital) representa a una familia carismática, no a una institución jurídica (a diferencia del Capítulo General o Distrital respecto del Instituto FSC), por tanto su autoridad no puede ser, en ningún caso, jurídica o decisoria. Su autoridad le viene de su capacidad de iluminar y orientar los caminos a seguir por la Familia lasaliana en los niveles correspondientes. El discernimiento que proporcione ha de ser luego llevado a la práctica en los órganos decisorios que representen a los diversos grupos e instituciones lasalianas.
Esta característica de la Asamblea como lugar de encuentro, comunión y discernimiento, no de gobierno, ha de ser tenida en cuenta al organizarla, para no someterla a esquemas de funcionamiento que han caracterizado los Capítulos propios de los institutos religiosos.

3. Los Consejos de Distrito.

– El Consejo distrital de los Hermanos: “El Consejo de Distrito tiene por misión promover la unidad y asistir al Hermano Visitador en el ejercicio de su cargo. Juntos elaboran los proyectos referentes a la marcha del Distrito y estudian cómo encarar los problemas que se plantean.” (Regla FSC, 136)
A medida que se ponen en marcha las nuevas estructuras de la Asociación lasaliana, el Consejo distrital de los Hermanos, como entidad canónica que asesora al Superior Mayor, tendrá que distinguir o compartir sus atribuciones, para reservarse sólo las que le correspondan en su función de representación de los Hermanos y para actuar de forma complementaria con las otras estructuras de animación distrital.
– El Consejo distrital de la Misión: El 43º Capítulo General propuso a los distritos (propuestas 5 y 6) una estructura encargada de la Misión educativa lasaliana en el ámbito distrital, formada por Hermanos y Asociados, en la que todos participen con voz y voto. El nombre más común con el que se conoce esta estructura es el de “Consejo para la Misión”.
El Consejo distrital de la Misión, donde estén representados los diversos grupos de Asociados y Colaboradores que componen el Distrito, puede asumir funciones de discernimiento que se atribuían anteriormente al Consejo distrital de los Hermanos, en lo que se refiere a la misión educativa.


COMUNIDAD

1. Ambigüedad del término.

“Comunidad” es un término muy ambiguo, utilizado en contextos muy diversos: político, geográfico, religioso, empresarial… para expresar realidades muy diferentes, pero con un común denominador: la agrupación de personas.
Nos referimos aquí a la comunidad en el contexto de la Asociación lasaliana.

2. Al servicio de la comunión para la misión.

La comunidad es la estructura que permite realizar o concretar de manera orgánica la comunión para la misión. Se diferencia, pues, esencialmente, de un equipo de trabajo, de un grupo de reflexión, de un grupo de oración… aunque la comunidad puede reunir todos estos aspectos.
El lazo que une la comunión con la misión es el carisma, que en definitiva es el Espíritu presente en las personas que componen la comunidad. El carisma lasaliano desarrolla en la comunidad un dinamismo de escucha, diálogo y respuesta a los requerimientos que vienen de la misión. El carisma desarrolla la solidaridad entre las personas y la unidad de corazones, al tiempo que descubre el sentido profundo de cuanto se está viviendo.

3. La comunidad lasaliana es el resultado práctico

De este dinamismo de comunión y misión a la luz del carisma lasaliano. En este diálogo entran en juego los diversos carismas personales o vocaciones, los estados de vida, las opciones… y da como resultado las diversas comunidades lasalianas: comunidades religiosas de Hermanos/as, comunidades de seglares, comunidades de religiosos y seglares… Designa, pues, realidades o estructuras bastante diferentes en cuanto a ritmos de encuentro, dependencia mutua, participación de bienes…
La relación y dependencia de unas comunidades lasalianas con otras da lugar a otro nivel de comunión que produce el Distrito como comunidad de comunidades. Y a un nivel más amplio podemos referirnos a la Comunidad lasaliana mundial, entendida siempre como comunión de comunidades, o la Familia lasaliana.

Entre las comunidades lasalianas locales podemos especificar y distinguir:

3.1 Las comunidades educativas de las obras lasalianas, formadas por los educadores (no sólo los profesores) que intervienen en la educación de los destinatarios de la obra. En sentido amplio, el término “comunidad educativa” incluye también a los destinatarios, ya sean niños, jóvenes o adultos.

Lo que convierte una comunidad educativa en una comunidad lasaliana es la existencia en su interior de los dinamismos asociativos que son característicos del carisma lasaliano, en especial:
– un modo de vivir en solidaridad y fraternidad, promovido entre los miembros de la comunidad educativa;
– la escucha comunitaria de las llamadas de niños y jóvenes, especialmente los pobres; y por tanto, un esfuerzo continuado por organizar la obra educativa en función de las personas concretas de los alumnos, de sus necesidades, especialmente de los que requieren mayor atención;
– una participación solidaria en la responsabilidad de la misión;
– la búsqueda conjunta del sentido profundo de la acción educativa a través de la espiritualidad lasaliana.

Naturalmente, la presencia de estos dinamismos dependerá en gran parte de que en el interior de la comunidad educativa exista alguna comunidad de fe que vive intencionalmente el carisma lasaliano y actúa como fermento en la comunidad.

3.2 Comunidades cristianas: los miembros de estas comunidades están unidos por lazos explícitos de fe cristiana y por la intención, también expresa, de desarrollar entre sí lazos de comunión, y servir desde esa comunión a la misión educativa, guiados por el carisma lasaliano.
La estructura comunitaria de estas comunidades es muy variable: en unos casos el momento de encuentro comunitario es de periodicidad semanal o quincenal, aunque suelen acompañarse con momentos de convivencia más intensa o prolongada varias veces durante el año; pero no faltan los casos de comunidades cristianas lasalianas con vida en común bajo el mismo techo, con un ritmo diario de oración comunitaria y un alto nivel de comunicación y de participación de bienes, y todo ello motivado por la misión educativa lasaliana.

3.3 Comunidades de fe de diversas confesiones, formadas por creyentes de diferentes religiones. La misión les ha unido, el deseo de dar respuesta a las necesidades de los pobres, y se encuentran juntos trabajando en la Obra de Dios. Muchos elementos de la espiritualidad lasaliana les ayudan a encontrar el mismo sentido a lo que están viviendo, aunque cada uno añada la perspectiva de su propia religión. Para todos ellos Juan Bautista de La Salle es un maestro de vida y espiritualidad.

4. Reservas.

– El uso del término “comunidad” para designar la comunión de seglares encuentra reticencias en algunos ambientes, por estar dicho término tradicionalmente referido a la comunidad religiosa o por hacerlo equivalente a la “vida en común” bajo el mismo techo. En otros ambientes, la reticencia se presenta por parecer que corresponde a una realidad muy exigente, por lo que se prefiere utilizar en su lugar el término “grupo”.


DISTRITO

1. El Distrito como unidad organizativa del Instituto FSC.

En el contexto lasaliano, el término “distrito” designa, originalmente, la unidad básica para la organización territorial del Instituto FSC y que agrupa a un cierto número de Hermanos bajo la obediencia de un Hermano Visitador. Es el equivalente del término “provincia”, comúnmente usado en la mayoría de las Congregaciones religiosas, y ocasionalmente, en alguno de los distritos lasalianos. El Distrito “manifiesta y mantiene la unión fraterna que permite a todos, comunidades y Hermanos, prestarse ayuda para llevar juntos la responsabilidad de su vida y de su labor apostólica” (Regla FSC, 124)
En la situación actual de florecimiento del carisma lasaliano en la Iglesia-Comunión, el distrito está siendo el lugar de reconocimiento de las nuevas formas de vida lasaliana, el “marco de referencia”, como lo llama el Capítulo General de 2000, donde toman forma las estructuras de la nueva realidad asociativa lasaliana.

2. Hacia un nuevo concepto de Distrito.

En este nuevo contexto, y en la medida en que se va desarrollando esta nueva realidad asociativa, se va abriendo paso también un nuevo concepto de Distrito lasaliano como estructura organizativa que favorece la comunión de la Familia lasaliana al servicio de la misión educativa lasaliana. Para ello, el nuevo Distrito:

? Garantiza que la formación en el carisma lasaliano llegue a todos sus miembros.
? Fomenta la relación humana, y desde ella la comunión entre las comunidades y entre los miembros de las comunidades.
? Vela para que todos los responsables de la orientación de las obras educativas lasalianas tomen conciencia de que el servicio educativo de los pobres es una prioridad fundamental (Circ. 447, p. 11).
? Donde existan diferentes grupos o instituciones lasalianas, la comunidad distrital favorece una respuesta coordinada a las necesidades de la misión, tanto en el discernimiento de las obras actuales como en la puesta en marcha de nuevas obras. 
? Promueve la búsqueda compartida, la elección solidaria de respuestas a las necesidades de la misión, la elaboración corresponsable de los proyectos y la actuación subsidiaria entre todos los que comparten la misión.
? Apoyándose en los puntos anteriores, estimula entre sus miembros el sentimiento de pertenencia: al distrito, a la historia viva lasaliana, al conjunto de los asociados lasalianos.

El Distrito toma como base de su organización la comunidad, no la obra educativa, y se configura como una comunidad de comunidades lasalianas. En esto no se diferencia del distrito tradicional. La diferencia está en que las comunidades comienzan a ser mucho más diversificadas, en la composición de sus miembros y, en consecuencia, también en el ritmo y el tipo de vida comunitaria.

*** Lo dicho aquí para el Distrito es válido en todo o en gran medida para la Región (Regla FSC, 127), como agrupación de Distritos por afinidad geográfica o cultural, y para las organizaciones territoriales afines al Distrito, como el Subdistrito (Regla FSC, 125 c), el Sector (Regla FSC, 125 b) y la Delegación (Regla FSC, 126).

FAMILIA LASALIANA

1. Un concepto inclusivo.

“La expresión ‘familia lasaliana’ se refiere a todos los que participan en el proyecto educativo lasaliano, especialmente a los que asumen el proceso de compartir el espíritu y la misión de San Juan Bautista de La Salle” (42º Capítulo General, Circ. 435, p. 49, prop. 3).
Esta aclaración o definición proporcionada por el 42º Capítulo General (1993) hace de la Familia lasaliana un concepto inclusivo, pues abarca a todos los que, de una u otra forma, a niveles más superficiales o profundos, participan en el proyecto educativo lasaliano (concepto también muy amplio, que no se limita a las obras o centros del Instituto de los Hermanos). Al mismo tiempo supone diferentes grados o niveles de pertenencia, como sucede en toda familia. Pero no es una pertenencia estática o invariable, sino dependiente de un proceso en el que se puede avanzar más o menos. El proceso de pertenencia a la Familia lasaliana se desarrolla al compartir el espíritu y la misión de san Juan Bautista de La Salle.
“Familia lasaliana” no es equivalente, por tanto, a “conjunto de asociados lasalianos”, pero este conjunto forma parte de la Familia lasaliana y constituye su núcleo central o vital, a modo de garantía que recuerda constantemente a toda la Familia el espíritu que debe animarla y la misión para la cual existe.

2. Evolución del concepto.

El concepto “Familia lasaliana” aparece en los documentos del Instituto desde el Capítulo General de 1976 (Circular 403, p. 78, n. 6), pero no es igualmente aceptado en todos los lugares. De hecho, su uso empieza a extenderse en los ámbitos francófono y anglófono sólo a partir del año 2000, y puede decirse que es ya de uso común en el mundo lasaliano para incluir bajo el mismo “paraguas” a “todas las personas, grupos y movimientos que han encontrado su inspiración en el enfoque educativo y en la espiritualidad de San Juan Bautista de La Salle” (cf. Aclaración de Términos, al final de la circular del Consejo General “La misión lasaliana: educación humana y cristiana. Una misión compartida”. 1997).
Actualmente se está produciendo un cambio gradual de mentalidad, especialmente en los Hermanos, pero también en otros lasalianos, en cuanto a la manera de considerar la Familia lasaliana respecto del Instituto de los Hermanos. El cambio consiste en dejar de pensar la Familia lasaliana en torno al Instituto de los Hermanos, para pensarla en torno a la misión educativa lasaliana. El Instituto deja de ocupar el centro y pasa a situarse como un planeta más en el sistema planetario lasaliano, junto a otros planetas que giran en distintas órbitas en torno a la misión educativa lasaliana, el verdadero “Sol” de nuestro sistema. En este cambio de centro, el Instituto de los Hermanos, por su capacidad organizativa y por ser el primer garante del carisma lasaliano, ha de llevar la iniciativa de promover nuevas estructuras, tales como la Asamblea Internacional de “Asociados para la Misión Educativa Lasaliana”, donde se haga efectiva la comunión y el reparto de protagonismo entre toda la Familia lasaliana.

INSTITUTO F.S.C.

“El Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas es la primera forma de asociación querida por Juan Bautista de La Salle” (43º Cap. Gral., Circ. 447, p.3).
Desde el punto de vista canónico, el Instituto FSC se incluye entre las formas de vida consagrada en la Iglesia, como un instituto religioso : “El Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, aprobado por la Bula “In apostolicae dignitatis solio” del Papa Benedicto XIII, es un Instituto de derecho pontificio compuesto exclusivamente por religiosos laicales.” (Regla FSC n. 2).
El uso del término Instituto (“Instituto lasaliano”, “Instituto de los Hermanos…”) no siempre es preciso. Normalmente se refiere a la institución religiosa formada por los Hermanos de las Escuelas Cristianas y las obras que dependen directamente de ella. Sin embargo se utiliza también con frecuencia como equivalente del mundo lasaliano, o de la Familia lasaliana,… por ejemplo cuando se dice que “El Instituto celebra en el 2006 la 1ª Asamblea Internacional de la MEL…”. En realidad no es el Instituto sino el conjunto de los asociados lasalianos, o la Comunidad lasaliana mundial…, donde se incluye el Instituto de los Hermanos.
Más confuso es el afirmar que “el Instituto se ha abierto a la entrada de los seglares” o que “los seglares asociados pertenecen al Instituto”. Estas afirmaciones hacen equivalente el Instituto FSC con el conjunto de los asociados lasalianos, lo cual no corresponde a la realidad. La nueva Asociación lasaliana que está surgiendo en la Iglesia-Comunión no implica que el Instituto se amplíe con la entrada de los asociados seglares en él, sino que el propio Instituto ha de integrarse en otra realidad más amplia que es el nuevo conjunto de asociados lasalianos, religiosos/as, seglares, sacerdotes…

Fraternidad Signum Fidei