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Carta nº 8 HABITAR… MÁS ALLÁ DE LAS FRONTERAS | Signum Fidei Andalucía

Carta nº 8 HABITAR… MÁS ALLÁ DE LAS FRONTERAS

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HABITAR… MÁS ALLÁ DE LAS FRONTERAS.

¡ES NAVIDAD!

Carta nº 8

 “Y el Verbo se hizo carne, y HABITÓ entre nosotros…”Jn 1,14

Estimados/as hermanos/as de las Fraternidades “Signum Fidei”.

 1.- A MODO DE INTRODUCCIÓN

Al finalizar este nuevo Adviento que  de nuevo nos recuerda que Dios viene a nosotros, se hace uno de nosotros en su Hijo Jesús, deseo compartir esta nueva reflexión en forma de carta con el fin de ayudar a todas las Fraternidades y a cada Signum Fidei a prepararnos para que no olvidemos el carácter espiritual que conlleva esta celebración.

Con frecuencia, y especialmente en el mundo occidental aunque no en exclusivo, estamos siendo torpedeados por la influencia comercial pues, sin duda, el mundo de los negocios se aprovecha de este acontecimiento para tocar nuestras fibras sensibles y, sin querer o queriendo, desplaza e incluso ignora el hecho religioso que supone  el acontecimiento de la Navidad.

Propongo que la reflexión esté conectada con la Reflexión Lasaliana número 3 “Lasalianos sin fronteras” para aprovecharla hasta el último momento y especialmente, porque nos invita a un compromiso evidente y necesario en nuestra manera de “habitar” en nuestro mundo desde un“ir al encuentro del otro y apostar por un desarrollo sostenible”.

¿A caso puede haber una manera más digna de recordar la encarnación del Hijo De Dios?

Ir al encuentro del otro y apostar por el desarrollo sostenible y descubrir en ello la presencia de Dios encarnado no deja de ser un gran reto.

Es necesario, imprescindible diría yo, tomar mucho más en serio nuestro compromiso personal y comunitario en estos temas si queremos un mundo habitable y con futuro, un mundo para todos y no sólo para unos cuantos, un mundo en el que reconozcamos la dignidad de toda persona humana y cuidemos no sólo el medio ambiente sino todo lo creado. Un mundo de justicia, libertad y amor en el que TODOS podamos HABITAR siendo felices. ¿Utopía? !No! Más bien un mundo con, en y desde Dios.

La Familia Lasaliana y nuestras Fraternidades Signum Fidei como parte de ella, hemos de seguir apostando por un mundo sin fronteras pues gracias a ello somos quienes somos y estamos donde estamos. Solamente como hermanos de todos los seres humanos y de la creación entera “podremos proclamar que un mundo sin fronteras, abierto y acogedor es posible; podremos exclamar que en realidad somos pólvora de estrellas”.[1]

No luchar por ello es no reconocer que Dios habita entre nosotros, entonces pasa lo que pasamos. ¿O no? !Pues sí!

  1. HABITAR…

Al orar y discernir a partir de la palabra de San Juan me he preguntado por el significado de habitar y me ha venido a la mente la importancia que daba Martin Heidegger al significado de “habitar”. El filósofo basó su proyecto filosófico que, de forma muy general y sintética, podríamos describir así: existir como humano corresponde fundamentalmente  al habitar. Y, para Heidegger, habitar significa “proteger y cultivar”. Buena definición ¿no os parece? Me evoca aquella cita del Génesis al hablar de la Creación: “Dios, el Señor, tomó al hombre y le puso en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara“.[2]

Desde nuestra realidad Lasaliana, a mi entender de manera muy certera, la Reflexión Lasaliana nº 3, al hablar de sostenibilidad afirma “hablamos de cuidado, conservación, regeneración y tiempos largo”[3]es decir, todos los Lasalianos estamos llamados no sólo a cultivar, sino también a proteger y regenerar  pues las crisis ecológica y espiritual son globales y van muy unidas. ¡Todo un reto!

Para los Lasalianos y para todos los humanos. Para los cristianos y para todas las demás confesiones religiosas es importante entender que HABITAR en nuestro mundo requiere una gran responsabilidad solidaria  que nos exige el máximo compromiso a todos.

Comparto algunos textos desde realidades religiosas diferentes que nos pueden ayudar a reforzar esta idea:

El Papa Francisco:

“El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar”.[4]

El rabino YonatanNeril:[5]

“Los desafíos ambientales trascienden las fronteras y las afiliaciones religiosas, y por lo tanto existe un foco de interés común entre las personas de diferentes nacionalidades y religiones”, por lo que “requieren la colaboración de todas las confesiones”.

El Dalai Lama:

“Hoy más que nunca, la vida debe caracterizarse por un sentido de responsabilidad universal, no sólo entre naciones y entre humanos, sino entre humanos y cualquier otra forma de vida”

Seyyed Hossein Nasr:[6]

“Hay casi un total desequilibrio entre el hombre moderno y la naturaleza como lo atestigua casi cada expresión de la civilización moderna que busca ofrecer un desafío a la naturaleza en vez de cooperar con ella”

Para terminar, desde el Hinduismo, así dice la ley del karma: “Somos lo que hemos hecho, seremos lo que hagamos o haremos”.

Podemos pensar que nuestro HABITAR es algo confuso, que necesitamos seguir impulsando nuestra opción por un mundo más habitable y más humano. Me pregunto qué podemos hacer en nuestras Fraternidades.

Os invito a que podáis reflexionar personalmente y compartir en fraternidad:

  • ¿Qué significa para nosotros HABITAR en nuestro mundo?
  • ¿De qué manera efectiva estamos contribuyendo para que nuestro mundo sea más habitable?
  • ¿Temas como el medio ambiente, el desarrollo sostenible, la interculturalidad e interreligiosidad… están presentes en nuestras vidas y misión?
  1. MÁS ALLÁ DE LAS FRONTERAS

Habitar más allá de las fronteras ¿de qué fronteras hablamos?

El tema es para extenderse. En esta carta me permito reflexionar sólo acerca de algunas de las muchas fronteras consciente de no agotar aquí el tema, ni mucho menos.

En primer lugar, de nuestras propias fronteras personales.

Aquellas que nos impiden cambiar nuestra manera de ser o nuestros modos de vivir.

Aquellas que separan enormemente entre nuestra sed de ideales y nuestra realidad, entre lo que sabemos tendríamos que hacer y lo que hacemos realmente.

Ir, en definitiva, más allá de las fronteras de nuestra propia incoherencia personal. Son las fronteras que nos infantilizan perpetuamente, que nos condicionan en lo cotidiano de nuestras relaciones y que nos impiden “ver más allá” de nosotros mismos: el egoísmo, la envidia, los celos, las manías personales, los prejuicios… la injusticia y la peor de todas ellas, la acepción de personas que permite a los “fuertes” aquello que de ninguna manera permitimos a los “débiles”.

En segundo lugar, de nuestras fronteras locales.

Es lógico, normalmente estamos centrados en nuestro entorno inmediato en el cual vivimos y realizamos nuestra misión. ¿Eso es malo? ¡Claro que no! Pero con frecuencia nos falta conocer y/o visualizar el “mapa” global que va “más allá” de nuestra Fraternidad, de nuestra Obra Educativa , de nuestra familia, de nuestro pueblo o ciudad, de nuestro… Sin duda que la encarnación, la inculturación, el respeto a lo local es incuestionable y no debemos dejar de cuidarlo. Sin embargo hemos de reconocer la necesidad de dar un paso más. Creo que necesitamos mirar un poco más lejos de nosotros mismos con actitudes de conocer, valorar e intensificar la mutua colaboración y compromiso con otros lugares de la Familia Lasaliana.

En tercer lugar, de nuestras fronteras Lasalianas.

Hemos nacido desde una tradición Lasaliana. Enriquecidos por un carisma común, sin duda rico y dinámico. Es verdad que la realidad es diversa pero en líneas generales la Familia Lasaliana aporta una gran riqueza a la sociedad y a la Iglesia. A veces percibo que nos cuesta “mirar más allá” de nuestra frontera lasaliana, cruzarla y sin dejar de pertenecer a ella, caminar junto a otros no Lasalianos. La autorreferencialidad encierra y empobrece. La apertura y disposición efectiva de compartir con otros carismas, de caminar a nivel eclesial, incluso a nivel interconfesional.

¿Y a nivel de Familia Lasaliana?

Es buena pregunta. Desde mi punto de vista personal (insisto en ello) creo que la frontera como Familia Lasaliana se sitúa en pasar de una “comunión afectiva” a una “comunión efectiva” que nos sitúe plenamente en la comunión de carismas lasalianos expresados en las diferentes vocaciones lasalianas, como la de los Laicos Asociados y entre ellos, de manera especial, la de las Fraternidades Signum Fidei. Comunión para la misión y que nos exige una vida personal y comunitaria que sustente y de sentido a nuestra misión por la cual nacimos y existimos.

Para ello:

  • Oración y reconciliación: para que Dios nos siga bendiciendo y para que seamos capaces de superar cualquier tipo de desencuentro que podamos tener.
  • Diálogo: necesitamos intensificar los puntos de encuentro y diálogo entre todos los diferentes grupos que conforman nuestra familia carismática a todos los niveles.
  • Conocimiento y mutua estima: el aprecio y reconocimiento mutuo de las diversas vocaciones favorece sin duda la espiritualidad de comunión.
  • Participación y corresponsabilidad: presencia en los diferentes foros, consejos, comisiones y equipos de trabajo para aportar nuestra capacidad de búsqueda, creatividad y compromiso común.

Quizás las siguientes palabras del Papa Francisco pueden iluminarnos a todos: “La cosa más importante es caminar juntos, colaborando, ayudándose mutuamente… Cuán importante es caminar unidos, sin evasiones hacia delante, sin nostalgias del pasado. Y mientras se camina se habla, se conocen, se cuentan unos a otros, se crece en el ser familia”[7]. Hemos de reconocer que tenemos mucho por hacer en este camino, en esta frontera de comunión y en ello estamos.

Durante estos meses he podido compartir con un buen grupo de Lasalianos en Polonia y participar en la Asamblea de las Fraternidades Educativas La Salle deFrancia y soy testigo del empeño y compromiso por caminar juntos y en comunión.

  • ¿Qué experiencias de comunión tenemos como Fraternidad Signum Fidei con el resto de grupos y/o instituciones de la Familia Lasaliana?
  • ¿Qué retos? ¿Cómo podemos intensificarla?
  • ¿Qué fronteras necesitamos cruzar para impulsar nuestro sentido de pertenencia a la Familia Lasaliana?

Queridos hermanos y hermanas de las Fraternidades Signum Fidei, nos queda mucho por hacer, fronteras que cruzar. Podemos sentirnos pocos, pobres y débiles pero nos sabemos habitados por Dios. A nivel personal no podemos olvidar aquella invitación de “Ve y haz tu lo mismo”[8] sin esperar que sea el “otro” quien debe dar el primer paso.  Juntos podemos unir fuerzas y continuar escribiendo la bella historia de nuestro libro “Signum Fidei” que sigue aportando una gran riqueza a este “corazón, compromiso y vida” de nuestra Familia Lasaliana.

  1. PORQUE… ¡ES NAVIDAD!

Sí, claro está. Navidad es un tiempo propicio para el recuerdo, la celebración, el mostrar afectuosamente a los de cerca y a los de lejos que les queremos. Es un tiempo para renovar intensamente nuestra fe pues  Dios vive en nuestros corazones y decimos que lo hace ¡siempre!

Un Niño Dios nos recuerda la importancia de cuidar nuestro “hábitat”. Un hábitat (ya sabemos, no encontraron posada) que se le negó a su familia a la hora de nacer, precisamente que  tuvo que nacer en un pobre establo. Un hábitat de acogida, la que Él no encontró en su tierra (como tantas personas que no les queda otra alternativa que emigrar) y por eso tuvieron que emigrar a Egipto. Un hábitat a veces comprensivo y acogedor por parte de algunos y también, por parte de otros,  pasivo e incluso  agresivo hasta la muerte.

Sí, por medio de esta nueva Carta os invito a cuidar nuestro hábitat que nos lleva a mostrar un cuidado especial por nuestra tierra, nuestro mundo, nuestro medio ambiente fomentando el desarrollo sostenido e ir más allá de nuestras fronteras para que como Fraternidades Signum Fidei y como Familia Lasaliana contribuyamos a preparar una Navidad digna para todos y, si me permitís, especialmente para los más vulnerables. Acudimos a la recomendación de nuestro Santo Fundador: “reconoced a Jesúsbajo los harapos de los niñosquetenéisqueinstruir; adorarlo en ellos; amad a la pobreza y honrad a los pobres…”.[9]

Y si estas cosas escritas en esta Carta no se dicen en Navidad ¿cuándo si no?

Que tengamos unas muy felices navidades y un 2018 lo más excelente posible

Unidos en San Juan Bautista de La Salle y por mediación de María nuestra Madre, seamos muy felices.

H Rafa Matas

Consejero General

 

[1]RL 3,1

[2]Gn 2,15

[3]RL 3.1.3

[4]Láudano Si, nº 13

[5]Fundó en 2010 en Jerusalén el Centro Interreligioso para el Desarrollo Sostenible (ICSD).

[6]Filósofo iraní. Man and Nature, Unwin Paperback, Londres 1990.

[7]Discurso 4.10.2013 con miembros de consejos pastorales.

[8]Lc 10,37

[9]MF 96,3,2

 

Fraternidad Signum Fidei