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“PARA NADA” CARTA Nº 7 | Signum Fidei Andalucía

“PARA NADA” CARTA Nº 7

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CARTA Nº 7 .- H. Rafa Matas Consejero General

“PARA NADA”

 “Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de Él”.                   ( Col. 3,17)

Estimados hermanos y hermanas:

Recibid mi saludo fraterno junto a mis deseos de que la paz esté en vuestros corazones y en vuestras fraternidades.

Paz que se ha visto tan perturbada en este últimos meses especialmente en Nigeria, Barcelona, Cambrils, Finlandia y Las Vegas donde tantos inocentes han sido víctimas de la locura humana, del sinsentido y la barbarie. Para todas las víctimas y sus familiares nuestra profunda oración y apoyo.

Escribo esta nueva carta recién llegado de una larga visita a nuestra Región PARC. Han sido unas semanas intensas de escucha, de conocimiento y de enriquecimiento lasaliano. Doy gracias a Dios por la vida de toda la Familia Lasaliana en PARC que está llena de testimonios de generosidad y entrega.

1.- PREGUNTAS

Afirmamos que la FRATERNIDAD SIGNUM FIDEI nació gracias a una nueva visión eclesial y a la vitalidad del carisma Lasaliano. Fue una forma pionera de Asociación. En este sentido, ha sido y sigue siendo un paradigma para los que hoy desean vivir la Asociación Lasaliana. [1]

Es cierto que en la Familia lasaliana han ido surgiendo otras formas de ASOCIACIÓN que enriquecen, sin duda, nuestro caminar “juntos y por Asociación” sin que ello niegue la validez y necesidad de las Fraternidades Signum Fidei. Todos somos Familia y juntos hemos de seguir caminando buscando lo que nos une más que lo que nos pueda separar o diferenciar.

Desde distintos ámbitos se me han formulado últimamente una serie de preguntas interesantes.

Las más frecuentes, y que comparto, son del ámbito personal. Inciden en las motivaciones personales para realizar una opción de vida como Asociado en sus diferentes formas y, especialmente, como Signum Fidei:

¿Por qué queréis ser Asociados, y concretamente Signum Fidei?

¿Para qué sirve hoy ser un Asociado o un Signum Fidei?

¿No véis que son muy pocos los lasalianos que se deciden a realizar este gesto, este compromiso… son pocos los que apuestan por este camino?

¡Cuántas veces hemos escuchado que no hace falta Asociarse para ser un “buen” lasaliano!

Me pregunto o, mejor dicho, os pregunto ¿cuál es vuestra respuesta personal a estas cuestiones? Sería interesante compartirlas en fraternidad ¿no os parece?

He dedicado un tiempo de mi reflexión y también he orado pensando en vosotros. Comparto gustosamente mi reflexión.

2.- MI RESPUESTA

Hace unos años leí una entrevista de un periodista a un monje amigo mío ya fallecido y que por aquel entonces era el Abad del monasterio de Silos (Burgos, España). De ella me impactó la respuesta a una de las preguntas. ¿Para qué sirve un monje? le preguntaba el periodista. El buen monje no dudó un segundo en responder a la pregunta: “Para nada, un monje no sirve para nada, si no es para decir con su vida que Dios existe”.

Creo que ésta es una de las definiciones más acertadas, sencillas y, a la vez, comprometidas, que jamás he oído acerca de lo qué es una vida centrada en Dios, la mejor respuesta que puede dar un Lasaliano sea cual sea la vocación concreta a la que haya sido llamado y, por tanto, su opción de vida.

Amigos y amigas en La Salle, si nuestras vidas no reflejan que Dios está vivo entre los hombres, que les mira con nuestros ojos, que les escucha con nuestros oídos, que les habla con nuestros labios, que les acompaña en nuestros pasos, que les sirve con nuestras manos y les ama con nuestro corazón… Si nuestras vidas no hablan de Dios, no valdrá la pena el empeño que pongamos en tantos procesos formativos, en tantas horas de reunión, de reflexión, de formación, ni el esfuerzo de los largos años de misión y de oración.

Creo que la respuesta a qué se os pide como Asociados y como Signum Fidei,  que se nos pide como Hermanos… que se nos pide a todos los lasalianos y lasalianas es que seamos capaces de vivir verdaderamente el “espíritu de fe y celo” con valentía y asumiendo los riesgos que hoy ello implica. Celo sí pero también la FE.

La dificultad viene siempre en el Cómo. Cómo hacer de nuestra vida lasaliana una voz poderosa en el día y la noche de nuestro mundo secularizado, que recuerde a los hombres y mujeres de hoy  -a nuestros niños y jóvenes- cuánto les ama Dios y cuánto espera de nosotros.

3.- ILUMINADOS POR LA SAGRADA ESCRITURA (Os 11,1-9 y Col 3,12-17)

El profeta Oseas nos invita a tomar conciencia de que somos profunda e incondicionalmente amados por Dios y que, precisamente por eso, Él está siempre dispuesto a ayudarnos y a corregirnos cuando nos equivocamos. Cada uno de nosotros somos como aquel pequeño Israel a quien Dios amaba con ternura infinita. Haced la prueba de cambiar los nombres de Israel y Efraín por los vuestros personales y decidme si este texto no rezuma una ternura paternal-maternal desbordante.

–    “Cuando eras niño… yo te amé”

–    “Yo te enseñé a andar … y te llevé en mis brazos”,

–    “Con lazos de amor te atraje… ante ti me inclinaba y te daba de comer”.

–    “¿Cómo podré nunca abandonarte… ? Fui para ti como quien alza una criatura a sus mejillas”,

–    “… me da un vuelco el corazón cada vez que pienso en ti” o “se me revuelven las entrañas de amor”.

Si Dios se ha portado así con notros no nos queda otra alternativa que vivir a la altura de esta llamada a crecer en el Amor. ¿No os parece?

Nuestra opción, nuestro compromiso debe ser entendido desde esta perspectiva, como respuesta a la fidelidad y al amor de Dios para con nosotros. Saberse amado por alguien da unas fuerzas inimaginables. ¿Recuerdo las palabras de Natascha Kampush, la muchacha austriaca que sufrió un largo secuestro y que, al aparecer, afirmó: “Yo era más fuerte que él. Yo tenía padres que me querían y a él le faltaba eso”.

 Será con el intento diario de vivir desde este amor como iremos construyendo nuestras personas y dejando caer semillas de la presencia de Dios por donde quiera que pasemos y manifestemos con nuestra vida porque “La comunidad Signum Fidei es un espacio privilegiado para crecer en relaciones humanas de amor y reciprocidad, para madurar y comprometer la propia fe”. [2]

El texto de Pablo a los Colosenses engarza perfectamente con el de Oseas, y es todo un programa que bien podría encabezar nuestro proyecto de vida: “Como elegidos de Dios, (de nuevo pongamos cada uno nuestro nombre aquí) consagrados y predilectos, vestíos de ternura entrañable, de agrado, humildad, sencillez, tolerancia… perdonaos, ceñíos el amor mutuo, sed agradecidos, enseñaos, aconsejaos… cantad a Dios de corazón”. Y esto sirve para cualquier Lasaliano sea cistiano o de cualquier otra religión.

Ahí tenéis, he contado hasta 16 de actitudes con las que responder vitalmente a las preguntas anteriores no por las palabras sino por los hechos. ¿o no?

A primera vista no parece tan difícil, y sin embargo, es todo un desafío. Pensad en el día a día de nuestras relaciones personales, familiares y comunitarias y veréis lo mucho que dejan que desear y las numerosas meteduras de pata que todos cometemos. Entre todos nos hemos de ayudar a limar asperezas y reforzar cualidades y destrezas para que todo lo que hagamos lo hagamos como si fuera para el Señor, porque realmente es para Dios.

Dios conoce nuestras debilidades, como conocía las de Israel, por eso nunca nos dejará solos, ya que no deja de derramar su gracia sobre nosotros con el deseo de que todo ello produzca los frutos más abundantes.

4.- DESDE LA EXPERIENCIA

Queridos amigos y amigas, para Asociarse como Signum Fidei hay que estar un poco “locos”. Hay que ponerse en camino de una manera valiente, decidida y aceptado con la  firme voluntad de estar dispuestos a perder la vida para ganarla, y con el ánimo de no volverse atrás, a pesar de las dificultades.

A lo largo de estos meses he podido comprobar como tantos Signum Fidei y tantos Laicos Lasalianos viven con coherencia su vocación lasaliana. Sí, lo sé, otro lo hacen muy tibiamente, démosle el tiempo, el espacio y la acogida para que sea posible la conversión. ¿Quié soy yo para juzgar? Lo cierto es que me he maravillado al compartir con:

  • La Fraternidad Signum Fidei de Nueva Zelanda, una comunidad inclusiva que vive un fuerte compromiso desde la fe hacia las personas más necesitadas especiamente inmigrantes a quienes acogen y ayudan a integrarse en su sociedad.

  • Las Fraternidades de Filipinas: pude reunirme y compartir con un buen grupo de sus miembros comprometidos en buscar cómo responder a los retos del presente desde la realidad que ellos viven, abiertos también a la inclusividad de quienes profesan incluso religiones diferentes.

  • Las Fraternidades de Sri Lanka en proceso de búsqueda y discernimiento con una cercanía fraterna y compartida con otros grupos de lasalianos con quienes intentan dar respuesta a las necesidades de la misión hoy en su entorno concreto.

He podido experimentar también la fuerza de la mujer lasaliana al poder participar en algunos momentos en el Simposio de la Mujer Lasaliana organizado en PARC y realizado en Aukland (Nueva Zelanda). El papel de la mujer en general y de la mujer lasaliana en particular, es siempre un reto para todos nosotros.

De la misma manera recuerdo con emoción al grupo de Antiguos Alumnos de Myanmar y a la fuerte influencia de “Papá Jon” un Hermano francés que se entregó totalmente al pueblo de Maynmar y especialmente a los huérfanos.

Qué duda cabe que me ha impactado el compromiso de los lasalianos en la India, un compromiso a favor de los más pobres en todas nuestras obras y comunidades.

De la misma manera me produce una enorme satisfacción haber podido encontrarme con varios grupos de voluntarios en los diferentes países. Hermanos y laicos, jóvenes y menos jóvenes que han dedicado su tiempo de descanso a servir y compartir con los más empobrecidos.

Y la alegría de saber que en Abidjan durante varias semanas se ha desarrollado el primer CIL Regional de Hermanos y Laicos, una experiencia que sin duda servirá para impulsar el espíritu asociativo en la RELAF y ayudará a seguir caminando en nuetsro “Juntos y por Asociación”.

Finalmente he podido participar en lliria (Valencia, España) en el momento que han realizado su compromiso seis nuevos Laicos Asociados. Todos muy queridos por mí. Un gran momento.

Esto es lo que he visto y oído pero sin duda, y en toda la Familia Lasaliana, podríamos encontrar otros ejemplos que expresan claramente el amor a Dios y a los demás.

En los primeros días de septiembre tuve la oportunidad de encontrarnme con el grupo de Signum Fidei y Laicos Asociados de Italia.

Todo ello es prueba de que hay mucha vida, mucho más por agradecer que por lamentar. Ciertamente no somos perfectos, necesitamos seguir discerniendo y buscando la manera de seguir siendo para Dios y para los demás siempre abiertos a construir porque  “sobre la base común del carisma Lasaliano junto a muchos creyentes y no creyentes, los Signum Fidei descubren aspectos nuevos de su identidad cristiana y favorecen el diálogo ecuménico e interreligioso con el fin de construir una fraternidad universal”.[3]

 5.- PARA CONCLUIR

¿Para que sirve ser Asociado SIGNUM FIDEI? Preguntaba antes. PARA NADA, realmente no sirve para nada si no es para ser hoy en el mundo un “signo creíble y luminoso de Dios”, un signo de esperanza en medio de un mundo desesperanzado y con muchas oscuridades.

Amigos, tenéis/tenemos que optar por vivir la fe y el celo con intensidad, lo hacéis como Asociados porque creéis firmemente que para vosotros enriquece vuestra vida, os hace ser más felices,  contribuye a dar sentido a lo que sois, lo hacéis porque queréis y deseáis firmemente ser presencia, signo y llamada de Dios para cuantos se crucen en vuestro camino, y muy especialmente para los niños y jóvenes, a los más necesitados de vuestro entorno empezando por vuestra propia familia.

Esforcémonos en ser presencia de aquel Dios tan bueno, del que nos habla San Juan Bta. de La Salle en sus meditaciones, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.[4] Así seréis unos excelentes Asocidados Signum Fidei.

Amigos y amigas:

Que el Señor os bendiga y mantenga vivos durante toda vuestra vida los deseos que hoy abriga vuestro corazón, hasta que en el atardecer de vuestros años podáis oír como los criados cumplidores del Evangelio: “Muy bien, siervo fiel. Entra en la fiesta de tu amo”.[5]

[1] Estilo de Vida. Introducción, pág. 9

[2] Estilo de Vida nº 6

[3] Estilo de Vida nº 48

[4] MR 193,3,1

[5] Mt 25,23

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