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Signum Fidei Andalucía | Fraternidad Signum Fidei

CARTA A LAS FRATERNIDADES SIGNUM FIDEI ADVIENTO 2016 . Roma 27 de noviembre.

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“UNA LLAMADA… QUE NOS TRANSFORMA”

“ Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor, Jesús! Porque nos eligió con él antes de crear el mundo, para que estuviéramos consagrados  y sin defecto a sus ojos por el amor; destinándoos  ya entonces  a ser adoptados por hijos suyos por medio de Jesús Mesías –conforme a su querer y su designio-, a ser un himno a su gloriosa generosidad.” (Ef. 1, 3-6)

  1. TODOS/AS HEMOS SIDO LLAMADOS/AS A LA VIDA.

Estimados hermanos y hermanas de las Fraternidades “Signum Fidei”: El Señor nos ama y nos llama a la vida, nos regala la vida. Cada persona nace y crece en un entorno determinado familiar, cultural, geográfico, económico, eclesial…

Cada uno hemos recorrido caminos diferentes pero en algún momento del mismo nuestras personas se encontraron. Somos hijos de un mismo Dios y, por tanto, hermanos y hermanas en Jesús que, en su deseo de seguirle, encuentra en las Fraternidades Signum Fidei una manera de concretar la respuesta.

Demos gracias por esta llamada y por la posibilidad de vivirla “juntos y por asociación”.

¿Hasta qué punto soy consciente del don de la vida?

¿Estoy agradecido con el Señor por este gran regalo?

¿Soy consciente de la llamada que Dios me hace a vivir con intensidad y entrega?

¿De qué manera me siento vinculado a toda la creación entera?

 

  1. LLAMADOS A LA FE

Sin duda la fe nos “une” a todos. La fe es otro “regalo” de Dios que implica por un lado, nuestra aceptación y por el otro, el cuidarla, vivirla, celebrarla, formarla… y, en todo caso, acrecentarla.

Los miembros de las Fraternidades Signum Fidei, como cristianos que somos, sabemos que la fe no es circunstancial en nuestra vida sino algo fundente; sin ella dejamos de tener sentido y sólo desde ella podemos entender nuestra misión en la Iglesia y en la sociedad.

Lo vivimos y expresamos de forma diferente pero complementaria y, sin duda, enriquecedora para todos. Los miembros de las Fraternidades y los Hermanos estamos Asociados y nos sentimos unidos por la llamada de Dios y por el espacio común en donde compartimos vida y misión.

Una llamada, muchas voces… Sería bueno compartir la reflexión nº 2 del Consejo General que ha mandado a todos los Lasallistas para el presente curso escolar. La llamada no une a los más cercanos y a los más lejanos, unidos por la llamada del Señor y unidos por el “apellido” que no es común: Lasallistas, Signum Fidei.

Lo somos de corazón, de intenciones y de voluntad a pesar de nuestras propias limitaciones y errores.

La fe junto al celo forman un todo en nuestra espiritualidad, en nuestro ser hijos/as de La Salle.

El espíritu de fe que La Salle explicitaría como “no mirar nada sino con los ojos de la fe”  fue la guía para atreverse a ver y juzgar los acontecimientos, la realidad… a la luz de la fe. Y fue este espíritu de fe el que alentó el espíritu de celo  para acometer obras y fundaciones que requerían una gran dedicación.

Pienso que hoy en día cuatro podrían ser  los principios que certifican si nuestras obras, comunidades y Fraternidades están en la línea del Fundador:

1º) Las necesidades de nuestro mundo certifican la validez de nuestras fundaciones y obras.

2º) El espíritu de Asociación, como fuerza que nos une en torno a un mismo carisma.

3º) La fraternidad como base de nuestras relaciones.

4º) La gratuidad, material y espiritual, como testimonio personal y comunitario.

Seguramente podríamos añadir otros principios pero, de entrada, me quedaría con los antes mencionados. Principios que garantizan y actualizan, de alguna manera, la fidelidad a la intuición de nuestro Fundador.

¿Cómo vivimos nuestra fe?

¿Cómo la expresamos?

¿Cómo la compartimos?

¿En qué nos compromete y nos cambia?

  1. LLAMADOS AL COMPROMISO EN EL MUNDO

La fe no es algo abstracto. La vivimos encarnados en nuestro mundo, en nuestra sociedad.

Una sociedad que ha cambiado y cambia a velocidad vertiginosa. Nos afecta la globalización. En lo religioso supone convivir con otras creencias. Debemos aceptar el multiculturalismo donde las minorías reivindican fuertemente su identidad diferenciadora. En esta aldea universal surgen nuevos problemas cuyas soluciones vienen, a veces, independientes de lo oficial. ¿No se originó así nuestro Instituto?. Debemos estar atentos como La Salle a descubrir las necesidades de nuestro entorno e intentar dar la respuesta adecuada y posible por nuestra parte

En nuestra sociedad el individuo moderno se percibe como ser singular antes que social, se aísla, se encuentra abandonado, se angustia. Sufre crisis de identidad porque la identidad se forma abriéndose a los demás, no encerrándose en uno mismo. Vivimos un momento en el que el hecho religioso es fuertemente cuestionado, también el educativo. De ahí la invitación a vivir con un mayor compromiso nuestra misión de “educar humana y cristianamente” las dos dimensiones a la vez. Y lo hemos de hacer con coherencia y sentido.

¿Cuáles son los retos actuales de nuestro mundo y que nos exige  un compromiso más evidente a nuestras Fraternidades?

Ante estos retos ¿Cómo nos acercamos? ¿Qué respuestas damos? ¿Hasta qué punto están presentes en nuestras Fraternidades?

  1. LLAMADOS A VIVIR LA ESPIRITUALIDAD LASALIANA

Los tiempos de cambio por definición tienen el peligro de añorar más lo que ya no se ve que ver lo nuevo y conveniente que necesita ser alumbrado entre todos. Por eso hemos de  buscar, experimentar, criticar, verificar. Después, poco a poco, las aguas se serenarán. No nos llamamos a la prisa sino a la fidelidad. Sin prisa pero sin pausa. Para ello es imprescindible el cuidar nuestra espiritualidad.

Cultivar esta dimensión supone que en el interior de nuestros proyectos (personales, comunitarios, educativos…) esté muy viva la conciencia de que necesitamos ser Signos de Esperanza para los “otros” que son un “regalo de Dios a descubrir”. Esta conciencia significa vivir animados por la responsabilidad ante las nuevas condiciones de la vida, de modo que nos preocupe más la verdad de nuestra propuesta que sus resultados inmediatos o su rentabilidad social.

El reino de la espiritualidad nos lleva hacia el interior y afecta a las cosas del espíritu. Es una manera de buscar a Dios y de responder a la invitación de Dios a mirar más profundamente y verlo todo de manera diferente. Es un elemento profundo de toda tradición religiosa e, independientemente de los nombres que uno da a Dios, representa una base común en la que todos los humanos pueden identificarse.

La espiritualidad es fundamentalmente una manera de valorar y articular la experiencia de Dios. Cada cultura y civilización a lo largo de los tiempos lleva consigo constancia de sus experiencias de lo sagrado. Aunque cada uno experimenta a Dios de manera diferente, hay también articulaciones de esta experiencia profundamente significativas para mucha gente al mismo tiempo y durante largos periodos de tiempo. Llegan a ser tradiciones o “escuelas” que atraen adeptos que encuentran sentido más profundo en sus vidas porque esta espiritualidad particular les da una manera de articularlo y vivirlo como es el caso de la espiritualidad lasaliana.

La espiritualidad, en la tradición lasaliana, es una espiritualidad para personas dedicadas activamente al ministerio de la educación, al ministerio del Evangelio; un ministerio llevado a cabo en el mundo, no fuera de él. La espiritualidad lasaliana, por tanto, no es sólo para los Hermanos sino para todos los Lasallistas que desean compartirla y, con mucha más razón, para quienes se consagran en las Fraternidades Signum Fidei.

¿De qué manera vivimos nuestra espiritualidad Lasallista?

¿Cómo cuida nuestra Fraternidad la formación y la vivencia de nuestra espiritualidad?

Hagamos nuestra la siguiente oración:

Señor, dame fe para ver tus signos

Me sería más cómodo “cumplir la ley”

 que bucear a tientas buscando entre las dudas.

 Me sería más fácil y menos arriesgado.

Pero deseo “descubrir a los otros”

como el regalo que Tú me das

y con los “otros” seguir apostando

por nuestra misión educativa lasallista.

 Porque las antiguas certezas se tambalean,

los pueblos se mueven, las gentes emigran

las culturas se mezclan

y ya nada es como era

Surgen situaciones nuevas llenas de interrogantes

Son como señales que tú nos envías.

También nuestro Fundador se sintió interrogado

Abrió los ojos, tomo opciones y arriesgó.

La Salle no siguió senderos marcados

Fue abriendo caminos nuevos

a golpe de imaginación, fe y amor

Señor, o nos renovamos o nos extinguimos

Tú, como faro encarnado en tantos necesitados

Nos mandas un SOS desesperado

que a veces nos negamos a atender

Haznos fuertes y arriesgados; danos fe.

Hay mucha gente a nuestro alrededor

que quiere remar con nosotros.

Que sepamos ver en ellos

la ayuda que nos mandas porque nos ves cansados.

Danos humildad para hacerles un hueco en nuestra barca

y optimismo para mirar al mar azul y sonreír.

                                                                                              Amén

Rafa Matas

Consejero General

Separata al Proyecto Comunitario año 2016

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esp_andaluciaCURSO 2015 – 2016

SEPARATA AL PROYECTO COMUNITARIO

PRIORIDADES

  1. En este Año Santo extraordinario del “Jubileo de la Misericordia” tomamos como principal prioridad el profundizar desde nuestra Vocación de S.F. “en el servicio a los más vulnerables” siendo más visibles y testimoniales; nuestra principal tarea será la de de evangelizar en el ámbito privilegiado de nuestro entorno lasaliano.
  2. Que las comunidades locales tengan apertura, acogida y acompañamiento hacia las personas que se acercan a los lugares donde desarrollemos “LA MISIÓN”.
  3. Mantener el clima fraterno creado, entre los miembros de la Fraternidad a lo largo de estos años, que nos ayuda a compartir nuestras vidas.
  4. Aprovechar la situación de cada uno y del entorno para obtener una formación permanente y personal que nos capacite para vincularnos a la Misión lasaliana.
  5. Proyectarnos en un compromiso social y pastoral que incida en nuestras comunidades de origen (locales) y en el centro educativo según las capacidades específicas de cada uno.

 

Objetivos para 2.016 y siguientes, (una vez revisados y evaluados los del 2.014) , los actuales se volverán a revisar cuando la F.S.F. lo estime conveniente y después de la evaluación pertinente en la última reunión del curso académico.

  • Reiterar nuestra disponibilidad como asociados, a la dirección del Centro y Comunidad de Hermanos en que estemos incardinados, para la realización de actividades y tareas, acordes con nuestras posibilidades, de acuerdo con nuestros Proyectos personales y comunitario así como del Estilo de vida de la Fraternidad Signum Fidei.

Se puede compartir este objetivo con otros Asociados del Centro. Estar disponibles para responder con nuestra asistencia a los encuentros programados para los asociados desde el Sector.

  • Que los S.F formemos parte de los Equipos Locales de Misión Compartida.
  • Tener algunos momentos para compartir con la Comunidad del Centro (Hnos. Asociados a la MEL. S.F. y otros) y también con el Claustro de Profesores, nuestras inquietudes y testimonio vocacional como miembros de la Fraternidad Signum Fidei , para hacernos más visibles…
  • Mantener nuestra formación permanente de acuerdo con el plan previsto en el Estilo de Vida de los Signum Fidei (E.V.73), y el Plan de Formación continua que está elaborando la Coordinadora de Asociados del Distrito será la base de nuestra formación, a partir del curso venidero.

(En tanto se tiene el referido plan de formación de la coordinadora de Asociados de ARLEP, se establece para el presente año tres acciones formativas, las cuales serán preparadas por el encargado de Formación, conjuntamente con la Coordinadora y el Hno. Asesor. Para el año 2.016 los temas de estudio se basarán en : Cristología: “LUCAS, EVANGELISTA DE LA TERNURA DE DIOS”  y Temas Lasalianos: “REPERCUSIÓN DEL II CAPITULO DEL DISTRITO EN LA FRATERNIDAD SIGNUM FIDEI”)

  •  Establecer y asumir en la primera reunión del curso, cada miembro de Fraternidad S.F. una acción concreta solidaria y comprometida con los niños y jóvenes, especialmente los más necesitados de nuestro entorno, a ser posible dentro de nuestros centros.
  •  Revisar periódicamente de forma individual o comunitaria algún aspecto de las características de la Asociación Lasaliana:

a) Una vocación a vivir de acuerdo con el carisma de San Juan Bautista de La Salle y sus valores;

b)  Una vida de fe que descubre a Dios en la realidad, a la luz de la Escritura

c)  Una experiencia comunitaria, vivida de diferentes formas y acorde con la identidad de cada uno;

 

 

 

CARTA DE CUARESMA 2016 “poco a poco”

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Fraternidades “Signum Fidei”

CARTA DE CUARESMA 2016

“POCO A POCO”

ROMA día 09 de febrero de 2016

obras de misericordias

Queridos hermanos y hermanas miembros de las Fraternidades “Signum Fidei”:

Estamos en Cuaresma y consideramos oportuno compartir con todas las Fraternidades “Signum Fidei” la siguiente reflexión en este tiempo especial del nuevo Año Jubilar de la “Misericordia”, con el objetivo de que nos ayude a vivir estas semanas desde actitudes cristianas y lasalianas que nos permitan prepararnos más intensamente a la celebración de la Pascua del Señor.

Este tiempo de CUARESMA se nos presenta como NUEVA oportunidad para seguir caminando, para seguir enriqueciendo nuestro propio itinerario espiritual. (más…)

¿QUÉ ES UN AÑO JUBILAR?

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Misericordia quiero
Misericordia quiero

 ¿QUÉ ES UN AÑO JUBILAR?

Ante la proclamación del jubileo de la misericordia podemos preguntarnos ¿Qué es un año jubilar?

(más…)

El Adviento, el don de la esperanza regalada

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“La presencia de Dios en nuestra vida nunca nos deja quietos, siempre nos motiva al movimiento. Cuando Dios visita, siempre nos saca de casa. Visitados para visitar, encontrados para encontrar, amados para amar (Papa Francisco, 22 septiembre 2015, Santiago de Cuba)

  El Adviento, el don de la esperanza regalada

 En su momento fue una noticia que conmocionó a nuestro mundo e hizo que nuestras miradas se giraran como una respuesta inmediata y solidaria, cercana. Cuando se cumplen ya casi medio año de la catástrofe, hoy, Nepal interminables de reconstruir un paisaje aparentemente humano donde la vida pueda sostenerse y surgir de los escombros. Quizás, su eco haya desaparecido de nuestras mentes en el olvido, pero aún sigue latente los clamores silenciosos que envuelven a todo un pueblo huérfano, desolado, dejado a su suerte.
Con todo, la vida sigue. En verdad, las auténticas historias son narradas en los escenarios anónimos de la proximidad, o, como dice el papa Francisco, historias con sabor a ternura y alegría: “Nuestra revolución pasa por la ternura, por la alegría que se hace siempre projimidad, que se hace siempre compasión -que no lástima, es padecer con, para liberar- y nos lleva a involucrarnos, para servir, en la vida de los demás”. Son historias de coraje y superación que dan hondo sentido a las conquistas de cada día, con rostros concretos, que se agarran, con firmeza, a la esperanza prometida. (más…)

CARTA DE ADVIENTO “ADVIENTO ES CAMBIO, LA VIDA ES CAMBIO”

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adviento15

Queridos hermanos y hermanas miembros de las Fraternidades “Signum Fidei”:

Llega el tiempo de Adviento y consideramos oportuno compartir con todas las Fraternidades “Signum Fidei” la siguiente reflexión en este tiempo especial con el objetivo de que nos ayude a vivir estas semanas desde actitudes cristianas y lasalianas, por tanto, a preparar la Navidad con sentido.

 1.- INTRODUCCIÓN

 El psiquiatra Luis Rojas Marcos afirma que lo que provoca más depresiones es el desequilibrio entre aspiraciones y oportunidades. Querer estar siempre jóvenes y en un estado físico óptimo, cuando la vida es cambio y nuestra caducidad es irrenunciable.

 San Juan Bta. De La Salle escribe: Puesto que el Adviento es un tiempo instituido por la Iglesia para disponer a los fieles a celebrar dignamente la venida de Nuestro Señor a este mundo y atraerles a sus corazones parece muy conveniente que… nos apliquemos en la oración a preparar nuestros corazones para recibir en ellos a Nuestro Señor… (MD,2) Sin duda es una invitación a preparar nuestros corazones para seguir creciendo que es lo mismo que decir a seguir cambiando, convirtiéndonos.

2.- RELACIONES QUE FACILITAN EL CAMBIO

 Partamos de un hecho evidente: nuestra realidad es inseparable de las relaciones que establecemos con el entorno que nos rodea. El filósofo Martín Buber afirmaba que el hecho fundamental de la existencia humana no es ni el individuo en cuanto tal ni la colectividad en cuanto tal. Ambas cosas, consideradas en sí mismas, no pasan de ser formidables abstracciones. El individuo es un hecho de la existencia en la medida en que entra en relaciones vivas con otros individuos; la colectividad es un hecho de la existencia en la medida en que se edifica con vivas unidades de relación. El hecho fundamental de la existencia es el hombre con el hombre (“¿Qué es el hombre?”. Fondo de Cultura Económica. México 1967).

 El reto de todos los que intentamos vivir en fraternidad es el de construir formas de relación que sean auténticas y que faciliten el CAMBIO porque el objetivo de toda fraternidad es ayudarse mutuamente en la búsqueda de sentido en CADA MOMENTO histórico de nuestra vida, una vida en constante evolución y cambio.

 Para ello, todas las Fraternidades “Signum Fidei”, deberíamos cuidar y, trabajar con especial interés:

  • En el plano individual: favorecer la maduración psicológica de todos nosotros por medio de la comunicación interpersonal y del diálogo. Eso depende de todos. Depende también de ti.

  •  En el plano del funcionamiento: lograr un sistema de comunicación basado en la honradez, sinceridad y libertad interior por medio de la confrontación de percepciones e interpretaciones de cuanto hacemos y/o vivimos en fraternidad. Eso, también depende de todos pero especialmente de la voluntad de diálogo y de la capacidad de escucha.

  •  En el plano estructural: conseguir una participación activa de todos los miembros de las fraternidades en la gestión de las misas por medio de una adecuada información, un claro discernimiento y un esfuerzo de compromiso total.

adviento15_1Difícilmente podemos vivir desde el cambio si no somos capaces de mirarnos a los ojos y decirnos lo que realmente sentimos, pensamos, deseamos… si no creamos espacio de diálogo, de encuentro de mentalidades… si no hacemos un esfuerzo por entender-nos, acercar-nos, acoger-nos… si no favorecemos que evolucione también nuestra mentalidad, nuestra manera de ver las cosas… A Luis Rojas se le preguntaba ¿qué tiene más enfermo el ser humano actual, el corazón o el cerebro? A lo que él contesta: La mente. Todavía arrastramos ideas antiguas: por ejemplo, mucha gente piensa que el mundo es un desastre, que los jóvenes están perdidos, que los ancianos no sirven para nada… Y la realidad no es ésa. Cada día vivimos más y mejor pero nos quejamos más. Las emociones están bien, pero lo que nos falla todavía son los lamentos.

Somos Lasalianos/as para ser felices. Sin embargo… no siempre lo conseguimos. Ser felices es ser conscientes de que Dios me AMA, me LLAMA y me ENVÍA junto con OTROS, en fraternidad porque “esta obra es también obra de Dios”.

3. – LA FE NOS CAMBIA LA VIDA

Los/as Lasalianos/as nos sentimos llamados por Dios a participar en la Historia de la Salvación porque entendemos la vida en clave de FE. A medida que esta llamada se va transformando en proyecto personal vamos CAMBIANDO porque ponemos todas nuestras energías al servicio del proyecto común puesto que nuestra vida es un proyecto compartido con otros que, a la vez, contribuyen a nuestro propio cambio.

De ahí la importancia de vivir en actitud de cambio, de crecimiento… de evolución.

Creemos que deberíamos cuidar con especial atención durante las próximas semanas:

La reconciliación consigo mismo: mi realidad se define por lo que soy y quiero ser, y mi ideal adquiere validez en la medida que se apoya en lo que soy. En este sentido:

  • Si no soy capaz de valorarme a mí mismo en mi realidad actual no puedo continuar exigiéndome grandes avances en el IDEAL. La autoestima es el motor del crecimiento y del cambio.

  • Nadie tiene derecho a pedirme que sea diferente a como soy si no puede demostrarme que me quiere tal como soy. Sólo quienes me aceptan y me aprecian pueden ayudarme a dar nuevos pasos, a cambiar.

  • Cada paso que doy en mi crecimiento, en mi cambio… supone que las etapas anteriores aparezcan como llenas de errores y equivocaciones. Es inevitable que sea así, porque cambiar significa tener más información y más habilidades para hacer frente a las dificultades.

  • Tengo que asumir mi cuerpo, mi familia, mi pueblo, mi historia como condicionantes básicos de mi identidad, que me abren a nuevas posibilidades pero que, al mismo tiempo, marcan hasta cierto punto, el camino y el ritmo de crecimiento y cambio.

  • No puedo negar nada de lo que he vivido. Todo lo que he sentido, vivido y hecho forma parte de mi vida. Y mi vida, en su conjunto, es buena.

  • No puedo juzgar mi pasado desde el presente. No sería justo. Las posibilidades de hoy no son las de entonces.

  • Mi historia es una historia abierta al futuro y adquiere sentido desde el proyecto de mi vida no desde el victimismo ni de la añoranza del pasado.

  • La reconciliación con los demás: sabiendo que la transparencia en la relación no está reñida con el respeto y con la prudencia en la relación. Desde ahí:

  • Perdón y comprensión de las realidades ajenas. La Fraternidad cambia si la convivencia está basada en el mutuo perdón.

  • Estar dispuesto a compartir… percepciones, ideas, sentimientos, actividades, misión… con la firme convicción de que construimos juntos.

  • Para ello:

    • discernir juntos.

    • Tomar decisiones compartidas.

    • Voluntad de resolver los conflictos que surjan.

    • Evaluar, de verdad, proyectos.

  • Reforzar a las demás valorando los aspectos positivos y mostrando cómo podría mejorar algunos aspectos de su comportamiento.

  • No somos culpables de los sentimientos de envidia, rivalidad, hostilidad… que surgen en las relaciones pero debemos trabajarlos.

  • Los conflictos son buenos porque nos permiten mejorarnos si…

    • No culpabilizamos.

    • Somos capaces de ser objetivos.

    • Reconocemos las diferencias y valoramos lo que cada una tiene.

  • La reconciliación con Dios: significa la búsqueda del proyecto de mi vida en la oración y el diálogo con mi familia y mis hermanos de fraternidad.

  • Las ambigüedades respecto a la imagen de Dios dificultan el diálogo con Dios y el desarrollo de nuestra propia identidad como consagrados.

  • La opción por un sentido religioso de la vida sólo es posible a partir de personas reconciliadas con Dios.

  • Dios me cambia sólo en la medida que le deje ser “Señor de mi vida”. Me reconcilio con Él en la medida que le dejo abierta la puerta de mi corazón y permito que sea Él quien guíe mi camino.

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4.- ADVIENTO TIEMPO PARA EL CAMBIO

            Al iniciar un nuevo Adviento nos invitamos a todos a confiar y a esperar. Confiar, es decir, fiarnos de que las cosas pueden cambiar y mejorar. Fiarnos de que cada uno de nosotros tenemos en nuestras manos la posibilidad de convertirnos a Dios y a los hermanos.

Esperar porque lo que se quiere con pasión, de un modo u otro se termina consiguiendo.

En Navidad Dios viene, de nuevo, a salvarnos. ¿Qué podemos temer? No podemos celebrar el Adviento si no estamos llenos de esperanza hasta rebosar, hasta contagiar la alegría y la paz a todos los que nos rodean, especialmente a los más desesperanzados.

Nos puede venir bien orar con las palabras de Teilhard de Chardin: Vive feliz, te lo suplico. Piensa que estás en las manos de Dios, tanto más fuertemente agarrado cuanto más decaído y triste te encuentres. Vive en paz. Haz que brote, y conserva siempre en tu rostro, una dulce sonrisa, reflejo de la que el Señor continuamente te dirige. Y en el fondo de tu alma coloca, antes de nada, como fuente de energía y criterio de verdad, todo aquello que te llene de la paz de Dios. Cuando te sientas apesadumbrado y triste, adora y confía.

Sin olvidar la realidad doliente que nos rodea y nos sangra, apostemos durante las próximas semanas por intentar vivir nuestro ser Lasaliano con verdadero espíritu de búsqueda, de discernimiento y de cambio. Seguro que ello nos ayudará a seguir creciendo y a intensificar nuestro compromiso en favor de quienes sufren.

Aprovechemos el Adviento que es tiempo para el cambio.

5.- CONCLUSIÓN

La vida es cambio y nos cambia. Lo hace interior y exteriormente. La incapacidad para renovar nuestras opciones básicas, tanto religiosas como vocacionales, nos conducen necesariamente a una crisis existencial y a un replanteamiento vocacional constante.

Sólo desde un cuidado (crecimiento) de la espiritualidad, desde una verdadera reconciliación, un adecuado acompañamiento… es posible vivir plenamente nuestra vocación y, por tanto ser felices (que es lo que Dios quiere para cada uno de nosotros).

Terminamos con otra aportación de Luis Rojas Marcos. Se le pregunta ¿Cuál es la receta más barata para ser feliz? Y él contesta: el sentido del humor, el optimismo, ver la botella medio llena en vez de medio vacía.

            La vida es cambio… pero ¿nos cambiará el nuevo ADVIENTO a nuestras Fraternidades “Signum Fidei”?

            ¡Seguro que sí! ¡Ánimo!

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Rafa Matas

Consejero General

 

 

“LLAMADOS A VIVIR LA FRESCURA DEL EVANGELIO EN COMUNIDAD”

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“Llamados a vivir

la frescura del Evangelio en comunidad

 Queridos Hermanos, Asociados seglares y amigos lasalianos:

 Os expreso un saludo fraterno y entrañable, a la vez que le pido al Dios de la Vida que nos siga guiando por los senderos donde germinan su misericordia y su bondad de Padre (cf. Sal 25), un camino donde brota la justicia. Asimismo, quiero manifestar, con todos vosotros, la confianza fraterna que provoca compartir y descubrir juntos el camino de encuentro común en la vida y en la misión que estamos intuyendo como Distrito. Y, en este tiempo particular, os invito encarecidamente a que revitalicemos los resortes de creatividad que nos hablan de esta nueva vida, porque Él “ha venido para que tengamos vida y la tengamos en abundancia” (Jn 10,10).

 Quiero titular este mensaje con una expresión sabia y profética de nuestro Papa Francisco. En la exhortación apostólica Evangelii Gaudium, nos escribe: “Cada vez que intentamos volver a la fuente y recuperar la frescura original del Evangelio, brotan nuevos caminos, métodos creativos, otras formas de expresión, signos más elocuentes, palabras cargadas de renovado significado para el mundo actual” (EG 11).

 De ahí, que os anime a entrar y a vivir este curso, bajo la siguiente motivación: Hermanos, amigos y asociados a la misión y a la vida que nos convoca, somos “Llamados a vivir la frescura del Evangelio en comunidad“.

 En el trasfondo de todos sus mensajes, alocuciones, encuentros, y de su programa renovador, el Obispo de Roma nos anima a centrar nuestras vidas en Jesús, el Hijo único del Padre, que nos muestra el rostro verdadero de Dios y nos indica cómo nos quiere y cómo construir un mundo más humano, más hermano, tejido al calor de su Palabra

 Una Iglesia –una comunidad, una escuela, una familia– enraizada en el Evangelio de Jesús, que hable de Jesús, de su vida y de su mensaje, con sus gestos y puesta en el camino, que se arrodille y se ponga el delantal para servir a los más pequeños.

Una comunidad de los pobres, una Iglesia pobre.

Una comunidad que revele la misericordia y la ternura del Padre, siempre con los brazos abiertos, oteando los horizontes de los hombres y mujeres que vuelven y buscan el perdón y la reconciliación.

Una comunidad que apuesta por la cultura del encuentro, sin pedir carnet de afiliación, expuesta a la inclusión y en búsqueda de un mundo de todos, casa de todos, que pondera lo distinto, lo diverso, lo singular, la riqueza de lo complementario…

Una comunidad en salida, atenta a los clamores de los más vulnerables, siempre en éxodo, en búsqueda comunitaria de la tierra prometida…

Una comunidad cuyos líderes y estructuras huelan a oveja, vivan entre la gente, y se sienten en la mesa para compartir la vida y las ocupaciones de sus hermanos y hermanas.

Una comunidad “pecadora” que busque el perdón. Una comunidad misionera que se manche en el barro de la cotidianidad y de los problemas de los hermanos que sufren… Una comunidad de Mateo 25… Una comunidad de los cruces de caminos y las posadas de los peregrinos y de los caídos. Una comunidad de los brocales de pozos, junto a los que buscan y los sedientos de vida.

¡Esta es la llamada! y que queremos traducirla en nuestras vidas: Recuperar la frescura del Evangelio, encontrando nuevos caminos, recreando las estancias de nuestros espacios humanos; una llamada a salir de las propias comodidades y atreverse a llegar a las periferias que necesitan el abrazo fraterno y la luz de la Buena Noticia. Así, con firmeza y sencillez, nos alega que “la Iglesia (la comunidad) ha de llevar a Jesús: este es el centro de la Iglesia, llevar a Jesús. Si alguna vez sucediera que la Iglesia no lleva a Jesús, esa sería una Iglesia muerta” (octubre 2013)

 Esta es la primera pista en este camino compartido: ¡Tenemos que volver a Jesús! Él es el primero y el más grande evangelizador, el que puede renovar nuestra vida y nuestra Iglesia -nuestra comunidad-, el que da sentido siempre nuevo a nuestro lenguaje, a nuestros gestos, a nuestros esquemas, a nuestras propuestas…. a nuestras relaciones.

 Volver a Jesús es una llamada a volver al primer amor; una llamada a la conversión, al Evangelio de Jesús y al Jesús del Evangelio, más allá de nuestras certezas, seguridades, convicciones y rutinas…

Volver a Jesús significa volver a la fuente, a lo más genuino de nuestra historia, al corazón de nuestra historia que es donde habita Dios.

Volver a Jesús es dejar espacio al Espíritu, que sea Él quien airee nuestras casas, nuestras comunidades, y la impregne del buen olor a Evangelio vivido y oxigenado en los poros de nuestras fraternidad.

Volver a Jesús es seguirle a Él, recuperar los entramados y tejidos del sermón de monte, de nuestras “Galileas y Betanias”, de los encuentros en las periferias, de proponer viviendo la novedad siempre conflictiva y desafiante del reino; es poner el mundo desde el Dios del mundo.

Volver a Jesús nos pone en salida, nos moviliza a relacionarnos de una manera siempre nueva con Él, desde su compasión, porque Él es nuestro Señor, nuestro único maestro… Es una invitación personal e íntima -a cada uno- de vivir el discipulado de su Reino.

 Una segunda pista en este caminar: “Estanos llamados a vivir la frescura del Evangelio -la vuelta a Jesús- en Comunidad.

  •  Una Comunidad siempre a la escucha de la Palabra y de las insinuaciones del Espíritu, que desaprende todo aquello que ya no es reflejo de la frescura que nos brinda el Evangelio como respuesta sanadora y samaritana para nuestro mundo.

  •  Una Comunidad que aprende, cada día, en cada encuentro, en cada respuesta, en cada llamada, en cada desafío, el estilo de vivir de Jesús, su modo de estar en el mundo, su confianza en el Padre, su forma de acercarse al sufrimiento de sus hermanos, su manera de interpretar y construir la historia, su forma de hacer más humana y fraterna la humanidad.

Jesús nos llamó y nos sigue llamando a visualizar el rostro paterno y misericordioso del Dios del Reino y la verdadera justicia del Reino de Dios. Una llamada con los hermanos; una llamada comunitaria, desde la simplicidad del Evangelio, a proclamar la fuerza de nuestra fraternidad. Es la llamada urgente que nos ha pedido el Sínodo sobre la Nueva Evangelización: “Ser testigos de la fuerza humanizadora del Evangelio a través de nuestra vida fraterna“.

 Dejemos que el icono bíblico de Betania recree nuestras comunidades, nuestras familias y nuestros espacios de misión:

 Ver en Betania el lugar privilegiado y amigo de Encuentro con Jesús. Jesús acudió a casa de sus amigos.

Un espacio que clama vida frente a la muerte; en búsqueda de sentido, y atenta a los clamores heridos del mundo.

Ser, como Betania, casa de encuentro, una comunidad de amor y corazón de humanidad.

Betania nos urge ver los signos de vida que hay a nuestro alrededor y “salir de nuestros sepulcros”. Tenemos que apuntar a una vida que multiplica la vida, germinar como signos impredecibles del Reino. Necesitamos que Jesús nos coja de la mano para salir fuera de nuestros sepulcros, desatarse las vendas, comenzar a andar y agradecer la vida nueva que recibimos.

Por tanto, es urgente dar el paso hacia nuestras Betania, y hacerlo en compañía de Jesús, Marta, María y Lázaro, y aprender a resucitar.

Somos llamados a vivir la frescura del Evangelio de Jesús en Comunidad.

Hermanos y amigos: Se nos presenta un curso conmovedor que reivindica despertarnos y ubicarnos en una mirada universal y nos haga capaces de abrir caminos a la justicia y a la misericordia. El lema “Es justo y necesario” es una invitación explícita, personal y comunitaria, a salir al encuentro de los demás, a permanecer abiertos para sentir y escuchar la realidad sufriente de nuestros hermanos y hermanas como la nuestra propia, y a compartir, en diálogo, los desafíos que recreen una nueva humanidad.

 El Reino de Dios, que es el proyecto del Padre Bueno, se construye en la búsqueda de una vida más digna, justa y humana para todos sus hijos e hijas: “Buscad, ante todo, el reinado de Dios y su justicia, y lo demás os lo darán por añadidura. Así pues, no os preocupéis del mañana, que el mañana se ocupará de sí. A cada día le basta su problema” (Mt 6, 33) No lo dejemos pasar. Este es nuestro sueño, nuestro don, nuestra misión.

 Comparto con vosotros mi oración, y que se convierta en nuestra plegaria comunitaria:

 Señor, que nuestras comunidades

sean espacios donde germine la sencillez de nuestra humanidad;

donde cada hermano crezca con sus dones y fragilidades;

donde habite lo diferente, lo único y singular, lo igual y armónico…

Haznos dóciles a tu Palabra,

semilla de fraternidad…

del consuelo…

de la compasión…

de la misericordia…

Que mi comunidad

sea la casa de los abrazos a la vida,

que apueste por los más pequeños.

Que nuestra comunidad

sea el santuario de la verdad y del misterio de cada hermano;

que nuestra comunidad esté abierta al cobijo de todos;

una comunidad a la intemperie,

una comunidad en salida,

a pie de calle,

allí donde urge una palabra,

una mano que levante,

una mirada cómplice,…

atenta a los clamores y a los silencios de un mundo en búsqueda…

Señor,

que nuestra comunidad sea tu Comunidad,

Buena Noticia de tu Vida,

porque es tu Casa, donde tú habitas,

y nos acoges.

 Hermanos y amigos: Es tiempo de volver a nuestra Galilea, allí donde la vida fluye y se nos regala el milagro de los encuentros. Que seamos parábolas y milagros que cuenten la posibilidad de una Nueva Humanidad, porque Él está con nosotros y nosotros con Él.

Un saludo fraterno, en unión de corazones y oraciones

Juan González Cabrerizo

Visitador Auxiliar Distrito ARLEP

Sector Andalucía

Sector

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Una mirada de fe, una respuesta de amor

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hno. JuanUna mirada de fe,
una respuesta de amor

“Siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza; pero hacedlo con dulzura y respeto” (1Pe 3, 15-16).

Hemos finalizado el Año de la Fe. Ha sido un año memorable y muy significativo en los diversos acontecimientos que hemos celebrado y presenciado como comunidad eclesial. Se ha conmemorado el cincuenta aniversario del comienzo del Concilio Vaticano II, y hemos sido privilegiados espectadores al vivir el insólito evento de “los dos Papas”: la renuncia del Papa emérito Benedicto XVI y la elección del nuevo Papa Francisco, no europeo. Así, en el mes de octubre, como broche para cerrar este año dedicado a reavivar el don de la fe, hemos asistido a la Beatificación de nuestros Hermanos Mártires. ¡Todo un privilegio! Con certeza, el regalo de su gracia sobreabunda en nuestra historia común. Y, por último, no quisiera obviar la inminente presentación de la primera Exhortación Apostólica de SS el Papa Francisco, “EVANGELII GAUDIUM” (La alegría del Evangelio), sobre el anuncio del Evangelio en el mundo actual.Todo un programa de vida para comenzar este nuevo año.

Sinceramente, creo que ha sido un tiempo único, lleno de sencillos gestos y de palabras fecundas” que han dado paso a algo nuevo. Se han reactivado los ánimos –y las ánimas- y nos ha reorientado en el mundo con otra mirada. Una mirada de hermanos, profundamente humana, que rezuma misericordia y esperanza.

Hermanos, asociados, amigos y compañeros que compartimos la vida y la misión: Estamos a las puertas de un nuevo año litúrgico, que se inicia con el tiempo de Adviento. La pedagogía pastoral de la Iglesia nos lleva a tocar y explorar plenamente la hondura de nuestra experiencia humana a la luz de la única historia de salvación: La Promesa de Dios hecha vida en su Hijo Jesús. No es simplemente un ejercicio para hacer presente el recuerdo de una historia pasada, sino la propuesta de recrear nuestra humanidad a la luz del misterio de Su vida. Es la experiencia prodigiosa del Encuentro que nos sumerge en la vida y en la muerte de Jesús, como Proyecto de Dios, como proyecto de la nueva humanidad. Él es el centro de nuestra historia humana de salvación y es Quien realmente nos acompaña a través del tiempo, siempre a la manera de Dios, bajo la atenta mirada de su gracia y su misericordia.

El tiempo de Adviento es el tiempo de la espera, de la incesante e inquietante búsqueda y encuentro con Dios Padre-Madre. Es el tiempo que nos hace pensar, mirar, pararnos, avivar, recordar, discernir… dónde se encuentra lo realmente importante en nuestras vidas, que nos ayuda a resituarnos, año tras año, en la autenticidad de nuestra propia humanidad. ¡Dios está presente en nuestro mundo!

El Adviento nos ubica en “la hospitalidad del Encuentro”, que reaviva nuestra capacidad de espera, frente a toda desolación y vacío. Un Dios que se encarna –se hace carne- en la debilidad de nuestra fingida humanidad. Ésta es la profecía que quiere habitar y sobrecoger nuestra fe y nuestra esperanza como personas, como creyentes: “Fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes; decid a los cobardes de corazón: «Sed fuertes, no temáis. Mirad a vuestro Dios, que trae el desquite; viene en persona, resarcirá y os salvará.» Se despegarán los ojos del ciego, los oídos del sordo se abrirán, saltará como un ciervo el cojo, la lengua del mudo cantará” (Is 35,3-6a)

Sí. Esperamos a Jesús. El acontecimiento de su venida –La Encarnación- nos lleva a desplegar nuestros sueños posibles, a abrir puertas y ventanas de par en par, que oteen el horizonte de una esperanza viva, y expuestos a los aires nuevos y frescos que nos trae el Espíritu. “Allanad el camino”, “estad vigilantes”,.. Jesús quiere nacer en nuestra realidad, en nuestra pobre humanidad. Él es el Dios-con-nosotros. Aquí reside la alegría de nuestra espera, donde se manifiesta la luminosidad de nuestra mirada de fe y brota la gratuidad de nuestra fraternidad.

¿A quién esperamos? ¿Cuál es el origen y la causa de nuestra espera? ¿Cuál es el fundamento de nuestra alegría y quién la fundamenta? ¿El Salvador que nos nace es el que camina por Galilea, apuesta y está al lado de los desfavorecidos, habla en parábolas y realiza milagros de vida, se dirige hacia Jerusalén, es crucificado y muere por nosotros, Dios Padre le resucita y nos regala la presencia continua de su Espíritu? ¿Desde dónde alimentamos nuestra experiencia de fe? ¿Quién la alimenta? ¿Ésta es la razón de nuestra esperanza?

“Siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza”. Creo que cada año litúrgico nos ofrece la oportunidad de renovar la vida, y nos sitúa a cada uno, como proyecto único y amado de Dios, en las claves de su novedad: Un Padre Bueno que se sigue dando apasionadamente por sus hijos e hijas. La esperanza es la virtud que nos hace vivir en la confianza de este Amor dado, sin medida ni límites, a manos llenas. Él viene siempre a nosotros. El habita en la profundidad de nuestra humanidad. Hagámosle huésped en nuestras formas y “haceres”. Nuestra vida –la de cada hombre y mujer de nuestro mundo- es el “hogar amado” de Dios, donde se escucha el latir de su corazón y su querer.

Asimismo, un principio de esta esperanza que nace de la vida nueva es: Abrirnos al Dios de la Vida, en la pasión fraterna por nuestro mundo. Este tiempo de Adviento –tiempo de espera y de esperanza- nos invita a mirar, pensar, hablar, sentir y vivir en futuro, en búsqueda de nuevos tiempos que reafirmen que de ahora en adelante las cosas tendrán una proyección nueva e integradora. Se convierte en un tiempo oportuno donde desaparecen las tristezas y renacen las esperanzas. ¡Llega nuestra salvación! ¡Hay un futuro real y posible que se encarna en lo concreto y particular de nuestro presente! Porque la esperanza cristiana es algo más que una simple mirada en creer en ese futuro. Consiste, ni más ni menos, en la exigencia entrañable de transformar históricamente las relaciones entre todos los seres humanos: La Fraternidad universal. Los cristianos somos testigos de esta Promesa que sueña y despierta novedades en la
historia. Somos testigos de la dulzura y la ternura de Dios (cf. 1Pe 3, 16). Esa es la razón de nuestra esperanza. La esperanza es un bien comunitario, y tiene sentido cuando es un sueño común.

Sin embargo, somos conscientes de “las constantes vitales” que presenta nuestro mundo. Sabemos de sus cansancios, precariedades, desolaciones, riquezas y desventuras. A pie de calle, en la calzada y en las cunetas –en lo cercano y en la lejanía- se ven historias de ida y vuelta que vagan angustiadas por un presente sin mañana, en búsqueda del sustento de cada día. Hermanos y hermanas que viven en el silencio, “indignados”, agarrados a la mendicidad de una sociedad sin escrúpulos, ni responsabilidades. Y es en este mundo donde Dios se encarna y realiza su obra redentora. Este es nuestro mundo. Hoy, Dios nace en Filipinas, en Cerdeña, en Siria, Lampedusa… y en otros tantos “graneros y cuevas” alejados de nuestras comodidades insolidarias que dibujan nuestra aldea global. Miles de estrellas nos alumbran y señalan los caminos que llevan a los insólitos pesebres de nuestro mundo. No apartemos las miradas; alumbran con luz propia. Dejémonos guiar. Nos indican el camino a seguir.

Os invito a que este tiempo de Adviento sea un espacio de camino acompañado con nuestras gentes, los más pequeños e indefensos, que nos hagamos peregrinos “prójimos” y próximos, y les ayudemos a desvelar, con nuestras vidas, la historia creíble de una nueva humanidad.

Nuestro Adviento es un tiempo para: No dejar escapar ni malgastar la vida que brota en cada rostro humano; crear espacios de fraternidad, en búsqueda del sentir y apostar que otro mundo es posible, y gritar, proclamar y ofrecer juntos la esperanza profunda que nos habita; descubrir que la principal misión a la que somos llamados es la ser creadores y partícipes de un mundo más humano, más fraterno, signos visibles de la humanidad de Dios. La razón de nuestra esperanza es amar con entrañas de misericordia.

Abramos puertas y ventanas a esta esperanza, y vislumbremos juntos los caminos que nos llevan a la alegría de lo posible. ¡Jesús nace entre nosotros! Que esta sea la fuente donde brote nuestra solidaridad compasiva y nuestra misericordia fraterna. Sólo es posible en lo concreto y real de nuestras relaciones samaritanas. ¡Este es el proyecto común que nos convoca en comunidad! Que salgamos a la calle y anunciemos: “¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncian la paz, que trae la buena nueva y proclama la salvación…” (Is 52,7)

Que vivamos un Adviento muy humano y fraterno En común unión de corazones y oraciones
Vuestro hermano

Juan González Cabrerizo
Visitador Auxiliar Distrito ARLEP
Sector Andalucía

CARTA DE HERMANOS (2)

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hno. JuanCARTA DE HERMANOS
“Llamados a dar razón de nuestra esperanza”

“Prefiero una Iglesia accidentada,
herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades. . . 
Más que el temor a equivocarnos,  espero que nos mueva el temor a encerrarnos en las estructuras que nos dan una falsa contención, en las normas que nos vuelven jueces implacables, en las costumbres donde nos sentimos tranquilos, mientras afuera hay una multitud  hambrienta y Jesús nos repite sin cansarse:  

¡Dadles vosotros de comer!  

(Papa Francisco.  Evangeli Gaudium 49)

Sevilla, Noviembre de 2.014

Queridos Hermanos, Asociados seglares, compañeros y compañeras que compartimos la vida y la misión educativa-evangelizadora lasaliana en nuestro Distrito ARLEP Sector Andalucía:

Quisiera comenzar esta comunicación de hermanos -y que sea la imagen que nos inspire- con una historia que nos puede descubrir e iluminar el sentido profundo de lo que queremos vivir, intuir, animar y construir en este curso como comunidad misionera. En este caminar, como Distrito, somos llamados a recrear el valor de la esperanza, muy propio y muy necesario en este tiempo.

La historia nos la presenta la teóloga y hermana benedictina Joan Chittister, y dice así:

“Un peregrino recorría su camino, cuando cierto día se topó con un hombre que parecía un monje y que estaba sentado en el campo. Cerca de él había otro grupo de hombres que trabajaban en un edificio de piedra.:

– Pareces un monje, dijo el peregrino
– Lo soy, respondió el monje.
– ¿Quiénes son éstos que están trabajando en la abadía?
– Los monjes, contestó. Yo soy el abad.
– Es magnífico, contestó el peregrino, ver levantar un monasterio.
– Lo estamos derribando, dijo el abad.
– ¿Derribándolo?, exclamó el peregrino, ¿Por qué?
– Para poder ver salir el sol cada mañana.

(El fuego en estas cenizas…, Sal Terrae, Santander 1998, p. 106)

Una ¡excelente! y, a la vez, desconcertante imagen y respuesta la que nos enseña este pequeño relato. Sin embargo, no nos quedemos ahí. Hagamos el ejercicio de traer esta narración a nuestra historia de hoy. En un primer momento, me surgen preguntas ante el escenario de nuestras vidas y me invita a situarme, sentado, frente a la clarividente y sorpresiva aseveración del monje “Ver salir el sol cada mañana”:

¿Qué nos impide ver el sol? ¿Qué fronteras, muros… estructuras… “certezas aprendidas”,… impiden la iluminación de nuestras vidas, de nuestras misiones y proyectos,…? ¿Qué luz ilumina o nos ilumina? ¿Cuál es -o Quién es- la fuente de nuestra energía? ¿Nuestra vida es luz? ¿Es fuente de esperanza y para la esperanza? ¿A través de nuestras vidas, de nuestras palabras, de nuestros gestos… traspasa la luz del sol cada día?

La diferencia entre esta narración de la hermana Joan y nosotros es que no somos solo nosotros los que soñamos o estamos en actitud de derribo (idealismos, estructuras, …) De hecho, nuestro mundo -y con él nuestra vida religiosa, de familia, de misión…de políticas e instituciones sociales- necesita derribar muchos muros y “des-alambrar” fronteras que están en muy mal estado o que, en sus formas y propuestas, ya no dicen nada, que no son fuente de esperanza ni iluminan el horizonte de una nueva humanidad. Hoy necesitamos respuestas nuevas, desconcertantes, que abran nuevos caminos a lo posible, y animen (con “espíritu”) a escribir páginas con vida y con futuro.

La nueva mirada de la historia que asume la vida de la Comunidad de monjes rompe con los esquemas habituales en sus respuestas correctas y previsibles. Ver salir el sol cada mañana es la llamada a volver, a encontrarse con el primer amor, la referencia genuina de sus vidas. Esa ha sido, es y será la estructura de su reinventada comunidad y la misión que da sentido, fortaleza y hondura -credibilidad- en la búsqueda de un mundo mejor y posible, como proyecto de Dios.

Ante esta escena de la abadía, ¿dónde nos colocamos? ¿Cuál es nuestra mirada de peregrino? ¿Cuáles son nuestras preguntas? ¿Qué piedras hemos de derribar en nuestras estructuras de vida? Simplemente, os quiero ilustrar con un testimonio de estos días, que puede ser nuestra escena real de hoy: Se ha presentado el VII Informe de la Fundación Foessa
(Cáritas, octubre 2014). El informe ha versado sobre la exclusión y el desarrollo social de nuestropaís. Es abrumador y desolador. Nos expone -¡nos denuncia!-, con realismo y rigorismo, que “no es un informe catastrofista, sino de futuro, desde la realidad de los que más sufren”. Nos describe que el 25% de la población española es excluida, y casi la mitad de ellos (cinco millones) se encuentran en exclusión severa (dos de cada tres personas ya estaban en esta situación antes de la crisis). La precariedad, según constata el informe, afecta a ámbitos como la vivienda o la salud. De los 11,7 millones de excluidos, el 77,1% padecen exclusión del empleo, el 61,7% de la vivienda y el 46% de la salud. Un tercio de los jóvenes viven en hogaresexcluidos: “la generación hipotecada”.

¿No es esta una declaración urgente para comenzar a derribar muros y “des-alambrar” fronteras? ¿No es este un escenario que requiere respuestas nuevas en búsqueda de Ver salir el sol cada mañana? ¿Toca los cimientos de nuestros muros?

¡DADLES VOSOTROS DE COMER! (Mc 6,37)

Con esta máxima evangélica, el Papa Francisco nos envía a salir en éxodo, en búsqueda de los clamores de una humanidad cada vez más amordazada e invisible, que no cuenta nada ni para nadie (cf. Ex. 3, 1-6.9-12). Un aviso para los llamados “derribadores”: “Más que el temor a equivocarnos, espero que nos mueva el temor a encerrarnos en las estructuras que nos dan una falsa contención, en las normas que nos vuelven jueces implacables, en las costumbres donde nos sentimos tranquilos, mientras afuera hay una multitud hambrienta…”.

En verdad, llevamos un tiempo verdaderamente contentos, algo alborotados, y otros confusos. El obispo de Roma va llenando nuestras vidas, como religiosos y cristianos, de esperanza. Ha inundado las redes de mensajes que nos invitan a cambiar y a dar pasos valientes, desde la autenticidad; mensajes que provocan, que gustan y nos gustan porque evocan evangelio y “su novedad”, las bienaventuranzas de cada día. Pero va teniendo uno la sensación de que son mensajes que nos satisfacen, porque pensamos que van dirigidos para otros, que son otros los que tienen que cambiar (lo que los monjes hacen: derribando el monasterio). Nos habla de “olor a oveja”, misericordia, no autorreferencialidad, una Iglesia pobre para los pobres, salir a las periferias, de ternura, la alegría, que no nos dejemos robar la esperanza… y no sólo palabras, sino sus gestos y los encuentros en las “distancias cortas”, donde se hace significativo y revelador la exagerada normalidad de su persona.

De igual manera, constatamos que hay pocos discursos que satisfagan tanto a la vida cristiana en general -en particular, a la vida de los religiosos- como aquellos que hablan de nuevos modelos de vida, misión, presencia y comunidad. Son textos que leemos y aplaudimos a rabiar -¡tan esperados o anhelados!- porque contienen la necesidad imperiosa de cambio y conversión.

Pero me vais a perdonar -y ahora que hemos celebrado los Sínodos de la Nueva Evangelización y de la Familia, y que estamos próximos a celebrar el Año dedicado a la vida consagrada -, preguntémonos: ¿Dónde nos situamos cuando aplaudimos estas buenas nuevas? Volvamos a nuestra historia más personal y comunitaria. Como Instituto, hemos vivido todo un año bajo la memoria del aniversario del icono de Parmenia y todo un Capítulo General -y estamos expectantes por los nuevos documentos y la nueva Regla. Dos acontecimientos que nos hablan de conversión, de vida nueva, de esperanza, de futuro… ¿Cómo lo traducimos en mi
vida personal? Y ¿cómo tiene o va a tener su incidencia en nuestra vida comunitaria, en nuestra vida familiar, en nuestra misión, en nuestros compañeros… en nuestra localidad? ¿No hemos sido llamados a dar razón de nuestra esperanza?

¡Basta ya de palabras sabidas y aprendidas! (entiéndase) Los mensajes del Papa son sencillos y recurre a la vida misma; sus palabras son entendidas por todos, y no dice grandes teologías, ni nos enfrenta con grandes silogismos para pensar o deducir… Son palabras y mensajes que nos llevan a la vida, a lo cotidiano… ¿Por qué nos llega? ¿Cuál es el secreto de su
atracción? ¿Dónde se encuentra su fuerza y su profundidad?

Permitidme que, como un simple ejemplo, os remita a las palabras que pronunciamos en la homilía del funeral por nuestro Hermano Francisco Cabello: “Nuestro Hermano nos habló de la vida viviendo; nos habló de la muerte muriendo; nos habló del cielo y del Reino esperando; nos habló del Padre Dios amando; nos habló de la fraternidad acogiendo; nos habló del mundo abrazando… Sin palabras, ni silencios, en el clamor de un corazón henchido de una inagotable ternura y misericordia… Ha sido un hombre de palabra, derrochador en la riqueza de su vida pobre, bendecida, porque Dios ha hecho grandes obras en él….”

Esta es la clave, y, quizás, el nuevo lenguaje que necesitamos: ¡Que la vida hable! La vida, nuestra vida, tiene que formar parte, irremediablemente, de la hermenéutica samaritana de una humanidad siempre en búsqueda de un mundo posible para todos. Así nos lo dice el Papa Francisco en palabras del evangelista:

“Dadles vosotros de comer!” (Mc 6,37)

Así es. Dios cuenta con nosotros para ser portadores de esperanza en este mundo, los “mebasser” (mensajeros y mensajeras) de la misericordia y ternura de Dios, porque el crecimiento del Reino está en nuestras manos. Estamos llamados a hacernos responsables unos de otros, es decir, entrar en relación, sentarnos juntos sobre la hierba, encontrarnos, ver la necesidad del otro, conmovernos, y compartir el pan bendecido y multiplicado del mundo soñado y real de todos. ¿No tendríamos que hacer una lectura, en paralelo y complementaria, de la Evangelii Gaudium y el informe de Foessa?

Sí. Que hablen nuestras vidas y expresen la realidad de nuestros sueños, los sueños de “ver salir el sol cada mañana”, donde brille la luz de la fraternidad, la misericordia, la ternura, la solidaridad, la justicia,… Nuestras experiencias más humanas, las que nos acercan al corazón herido de nuestros hermanos y hermanas, han de ser “ventanas que dan a Dios”, y, simplemente, “¡porque somos cristianos!” (Mons. Carlos Amigo).

A MODO DE CONCLUSIÓN:

¡TENEMOS QUE AMAR UN PRESENTE QUE TENGA FUTURO!

Frente a esta realidad tenemos una gran opción por delante: Este es nuestro kairós para poder ver salir el sol cada añana, para poder vivir una vida religiosa, una vida cristiana alegre, fecunda y fiel, generadora de mucha vida. Estamos llamados a dar razón cierta de nuestra esperanza, a reconstruir, generar vida nueva dentro de nosotros, en torno nuestro y en quienes están cerca y en quienes están lejos, en lo profundo y en lo más alto. “¡Sentémonos juntos y abracemos la vida!” es la escena singular que hace posible, visible, la comunión de una humanidad bienaventurada, que recrea el Reino querido de Dios (cf. Mt 22, 1-14; 25, 31-46; Is 25, 6-10).

Hermanos y hermanas: Para hacer realidad este sueño, tenemos que armar un presente que tenga futuro. Amar este presente, este tiempo que nos toca vivir y en el que Dios nos está hablando con voz nueva, con nuevas voces, que nos indica nuevos desafíos,… Hoy, los gritos, los dolores, los silencios de nuestra gente -aunque son los mismos de siempre- son nuevos… Son nuevos rostros, nuevas encrucijadas, que nos llaman a creer en nuestra historia, en nuestro ahora… en la historia y en el ahora de Dios.

Amar el presente es despojarse de todo lo que me impide abrir el corazón y mirar los signos de los tiempos. Amar el presente es reconocer que estoy viviendo un tiempo de llamada, que Dios me sigue llamando “a conmover” (en el lenguaje posible de los monjes: derribar), a conmoverme con la vida y las llamadas de mis hermanos y hermanas de hoy. Amar el presente es descubrir que hoy, mi vida, mi comunidad, mi misión, mi mundo… es un lugar de inspiración, donde tengo que buscar a Dios. Y el Dios de Jesús no es un Dios aprendido, habitual, de costumbres, a mi imagen y semejanza, de lo de siempre. Amar el presente que tenga futuro es descubrir que mi vida de hermano, cristiano, seglar, asociado, catequista,… es algo que siempre tengo que descubrir… y en donde descubrirle y encontrarle.

Todo esto va acompañado de un ir reinventando estructuras que llevan a anunciar el Evangelio desde una manera nueva de relacionarse con Dios y con los demás para sembrar semillas de esperanza en la historia que vivimos. ¡Lo nuestro es sólo sembrar!

Los cristianos, y toda la Iglesia, estamos llamados a ser uno de esos lugares de frescura utópica contra toda deshumanización, donde se celebre la vida y se abrace la esperanza verdadera, porque hemos puesto nuestra confianza en Él, como respuesta a su confianza y fidelidad; necesitamos mezclar vida, poesía, comunidad, creatividad, mística y profecía. Así lograremos conjugar el Evangelio -la vida y la persona de Jesús, nuestro Viñador- con la vida misma en toda su hondura y espesor, en la tensión esperanzadora del Reino. Toda nuestra vida debería querer y poder decir: Nos conmueve (se nos conmueve las entrañas) y nos mueve el ser signos humildes y sencillos de una luz que aún resplandece en medio de la noche de nuestro pueblo, atrayendo a todos hacia un nuevo amanecer de nuestro mundo, y, así, podremos orar: “Señor, conviértenos en fuego y en fuego que enciende otros fuegos” (cf. Is. 33,13-16)

Quizás, si mirásemos los signos de los tiempos en los pobres, en los excluidos, en los jóvenes,… y cómo ellos enfrentan las crisis de la sociedad actual, encontraríamos en ellos también las claves que nos pueden ayudar a recrear los “cimientos” de nuestra vida hoy y seríamos testigos y portadores de nuevos modos de seguir a Jesús.

Es un momento de gracia para todos, no sólo para nuestro Distrito, sino para todos los que caminamos juntos, para cada uno de nosotros… ¡Dejad abiertas las puertas y abrid las ventanas! ¿No notáis el frescor suave de la nueva vida? Miradlo con los ojos encendidos del corazón, y dar rienda suelta a los sueños posibles…. En el futuro habita Dios; y nuestras vidas necesitan “habitar” en el futuro de Dios. Esta fue la experiencia de Dios de nuestro Fundador y de la primera comunidad. Fue una respuesta personal y una respuesta comunitaria. Confiaron en Él, y se abandonaron a su querer. Ésta ha sido la experiencia que hemos vivido en el Capítulo General: Nuestra vida de hermanos y lasalianos, nuestra misión, sigue siendo de grandísima necesidad… Arraiguemos nuestra fe en este Dios que nos espera, nos llama, nos convoca hoy y siempre para habitar su futuro. Que nuestras vidas, nuestras comunidades sean LUZ (Jesús) y alumbren el presente de nuestra humanidad (Cf. La parábola de las vírgenes necias y prudentes. Mt 25, 1-13)…

¡Hay un futuro real y posible que se encarna en lo concreto y particular de nuestro presente! Porque la esperanza cristiana es algo más que una simple mirada en creer en ese futuro. Consiste, ni más ni menos, en la exigencia entrañable de transformar históricamente las relaciones entre todos los seres humanos: La Fraternidad universal. Los cristianos somos testigos de esta Promesa que sueña y despierta novedades en la historia. Somos testigos de la dulzura y la ternura de Dios (cf. 1Pe 3, 16). Esa es la razón de nuestra esperanza. La esperanza es un bien comunitario, y tiene sentido cuando es un sueño común. La razón de nuestra esperanza es amar con entrañas de misericordia.

¡Este es el proyecto común que nos convoca en comunidad! Que salgamos a la calle y anunciemos: “¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncian la paz,que trae la buena nueva y proclama la salvación…” (Is 52,7)

CARTA DE HERMANOS (1)

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hno. Juan

CARTA DE HERMANOS

 

“La única herencia que nos ha dejado Jesús es ser servidores los unos de los otros”  (Papa Francisco)

Sevilla, 20 de Abril de 2.014

Queridos hermanos, asociados seglares y amigos lasalianos:

Hace unos días, el Papa Francisco nos dejaba esta reflexión que enmarca nuestra comunicación de Pascua. La escena del lavatorio de los pies (Jn 13, 1-15) condensa el mensaje de la vida del cristiano: Una vida puesta a los pies de todos, entregada a favor de todos. Así vivió Jesús, y así se justifica su muerte. El servicio a los hermanos y hermanas – “arrodillados a sus pies”- define la vida y la misión de todo seguidor de Jesús, el Cristo: “No hay amor más grande que dar la vida por los amigos…” (Jn 15, 9-17)

Esta es la herencia -y el regalo- que nos ha dejado Jesús. Somos herederos de un proyecto que se gesta en el encuentro con los hermanos y hermanas, en el servicio callado y arrodillado a los más necesitados de nuestro mundo.

En estos días pascuales, el Resucitado nos invitará a volver a Galilea (cf. Mt 28, 1-10), lugar donde fluye nuestra cotidianidad y donde se manifiesta su Espíritu. Allí lo encontraremos; allí nos sentiremos encontrados por Él. ¡Jesús vive para siempre! No lo busquemos donde no hay vida. Todo comenzó en Galilea y Él va por delante de nosotros. Escuchemos su voz; vayamos tras sus huellas; nos sigue llamando a vivir la alegría de su Palabra y su vida.

Hermanos y hermanas: Os invito a expresar nuestra fe vivida en clave pascual… Y decir que Aquel a quien buscamos, y que profesamos, Jesús de Nazaret, HA RESUCITADO, está vivo, y nos acompaña en nuestro caminar. Dejémonos tocar, intimar, encontrar por Él. Este es el salto que hemos de dar en nuestras vidas, en este camino hacia nuestro Emaús: Dejar la pesadumbre de los recuerdos y las nostalgias ante un sepulcro vacío, que añoran las búsquedas de unos tiempos pasados que nos dan seguridad y estabilidad, y abrirnos a la experiencia del Resucitado que nos lanza hacia adelante -nos hace correr-, nos narra la historia de Dios en el camino de ida y nos desvela su Presencia en la mesa compartida. La alegría del Encuentro y de su Palabra fortalecen nuestros pasos en el camino de vuelta.

Sí, Jesús ha resucitado, y esta ha de ser la noticia que abra nuestros ojos y encienda nuestros corazones. Salgamos a los caminos y anunciemos la alegría que sostiene nuestra fe: Jesús ha resucitado. Es posible vivir de otra forma, es posible otro mundo. Somos voceros y testigos de su resurrección. Todo tiene sentido. Nuestro mundo necesita hermanos y hermanas que se arrodillen para lavar los pies cansados, encadenados y maltratados que yacen allí en las alambradas, en los desembarcos o en las calles y en las filas del paro…
Somos la voz, el rostro y el corazón de los indefensos, en sus luchas y en sus cansancios, para gritar que “¡No nos dejemos robar la esperanza!” (EG, 86) Esta es la mirada del Resucitado.

Junto a mi estrecha y fraterna felicitación pascual, os quiero ofrecer dos puntos para nuestra reflexión personal y comunitaria.

En un primer momento, el Tiempo de Retiro anual que hemos tenido antes y durante la Semana Santa. Un retiro que hemos realizado como Distrito, y que nos ha proporcionado un tiempo privilegiado para encontrarnos con nosotros mismos y con el Dios de nuestras vidas, en el silencio y en la soledad, en la oración y en la celebración… Un tiempo y un espacio, también, elegidos para encontrarnos como Hermanos de diferentes realidades comunitarias para orar y compartir nuestras historias de fraternidad a la luz de la única Palabra. Es una gran riqueza y una excelente oportunidad para fortalecer nuestro sentido de pertenencia y, asimismo, otear juntos un horizonte común lleno de nueva vida. Gracias.

Y, en segundo lugar, estamos a las puertas de la celebración del 45º Capítulo General. El martes, día 22 de abril, iniciaremos la Asamblea que, como Comunidad internacional, invocará y discernirá la PALABRA común que nos animará y acompañará durante los próximos siete años, así como la confirmación de la expresión de vida que narramos en el borrador de la Regla. Juntos, hemos realizado un camino muy fructífero y estrecho, con un genuino sabor fraterno que nos iluminará en la reflexión e intuiciones capitulares. Sólo nos queda invocar al Espíritu, que sea Él quien sople y nos susurre el querer de Dios en su Obra, que es también la nuestra.

Una petición obligada: Orad por los Hermanos Capitulares, y pedid al Buen Padre Dios, por medio de su Hijo, en común unión con su Espíritu, que nos alumbre el fuego y la alegría de su Palabra, nos reconforte y sostenga la unión de corazones, y nos abra a la novedad siempre desafiante de su Promesa: Que todos se salven (cf. 1Tm 2, 4-6; o MTR 193)

Contad con mis oraciones y, en la distancia, con mi fraternidad cercana. Si hubiera alguna urgencia que requiera mi palabra, no dudéis en comunicarse conmigo, o, si lo preferís, están a vuestra disposición los Hermanos del Equipo de Animación.

Hermanos y amigos: Es tiempo para volver a nuestra Galilea y seamos testigos
elocuentes y audaces de su Presencia sanadora. Que seamos parábolas y milagros que cuenten la posibilidad de una Nueva Humanidad, porque Él está con nosotros y nosotros con Él.

Felices pascuas a todos.

Un saludo fraterno, en unión de corazones y oraciones

H. Juan González Cabrerizo
Visitador Auxiliar Distrito ARLEP
Sector Andalucía

IV encuentro Asociados – I Asamblea

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III Encuentro- Asociados en Santiago de Compostela

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fotos Consagraciones

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fotos Cádiz

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fotos Jerez de la Fra.

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ENCUENTROS EN JEREZ DE LA FRA.

Visita pastoral del Hno.  Alberto

 

Encuentro de Hnos.,  Asociados, Signum Fidei y personas interesadas en el proceso de la Asociación Lasaliana.

Encuentro Fraternidad Signum Fidei

 febrero 2015

Encuentro Jerez 2015
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CONVIVENCIA FAMILIAR EN ANTEQUERA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MENSAJE DE LA II ASAMBLEA INTERNACIONAL A TODOS LOS MIEMBROS DE LAS COMUNIDADES SIGNUM FIDEI

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MENSAJE DE LA II ASAMBLEA INTERNACIONAL A TODOS LOS MIEMBROS DE LAS COMUNIDADES SIGNUM FIDEI

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Queridos hermanos y hermanas Signum Fidei

Desde Roma, los Delegados de la II Asamblea Internacional les enviamos un saludo fraternal con la alegría de encontrarnos reunidos Signum Fidei de los cinco continentes para reflexionar, orar, tomar decisiones y soñar con nuestro futuro.

Desde que llegamos a la Casa Generalicia hemos sido objeto de numerosas atenciones que nos han hecho sentir en casa. Los Hermanos y el personal han estado al tanto de todos nosotros, atendiéndonos siempre con amabilidad y gratas sonrisas.

Iniciamos nuestra Asamblea con mucho ánimo y altas expectativas el día 1 de julio con las palabras alentadoras del Hermano Álvaro, Superior General, quien nos invitó a abrirnos al futuro y a afrontar las nuevas realidades que vivimos cada día en nuestras comunidades y Distritos, con el espíritu de fe y celo que caracteriza a todos los lasallistas.

Acompañados por la Comisión Preparatoria, en los dos primeros días se organizaron actividades de bienvenida y de conocimiento mutuo. Después se nos informó de la logística a tener en cuenta y del calendario de sesiones para estos días. Todo esto nos ayudó mucho a situarnos en el contexto de lo que sería nuestra Asamblea y del trabajo que debíamos realizar.

Y así, proseguimos con esfuerzo y entusiasmo, inmersos en un ambiente fraterno, enriquecido por el grato intercambio cultural, donde las diferencias de idioma no han sido obstáculo para experimentar la sintonía de nuestros corazones cobijados bajo el manto de La Salle.

Después de elegir a los miembros de la Comisión Central, (Sra. Myra Patambang, el Sr. Martin Francalanza, Sr. Sr. Claudio Andreoli, Sr. Fouad Safi, Sra. Gloria Oblitas y Sr. Francisco Bayeme), se nos dieron a conocer las líneas de acción de la reciente Asamblea Internacional de la Misión y el proyecto del documento de Formación para la Misión que desea proponer un itinerario formativo común para todos los Lasalianos.

Las interesantes presentaciones de cada comunidad con palabras e imágenes, realizadas por los Delegados presentes, nos han dejado, no solamente una amplia visión de la vida y las actividades que realizan las 95 comunidades Signum Fidei del mundo, sino una gratísima sensación de lo mucho y bueno que estamos aportando a la misión Lasaliana. La atención a los más necesitados y vulnerables de nuestros centros educativos y de nuestra sociedad, son siempre una prioridad para todos nosotros. Llama la atención saber que algunas comunidades dirigen centros educativos propios.

La rica experiencia de la oración diaria compartida y las eucaristías vividas con los Hermanos de la Comunidad Central han fortalecido nuestro sentido de familia y de fraternidad universal con todos los que nos reconocemos discípulos de San Juan Bautista de La Salle.

Aprovechando nuestra presencia en Roma hemos celebrado el Año de la Fe, celebrando una eucaristía en la Catacumba de Santa Domitilla, para recordar a los primeros cristianos que dieron su vida por defender su fe, a nuestros Hermanos mártires y a todos nuestros familiares difuntos. Después peregrinamos a la tumba del apóstol San Pablo. Así mismo, el día 3 de julio, fiesta de Santo Tomás, nos sentimos unidos a todos ustedes en la Jornada Mundial de Oración Signum Fidei. Juntos oramos por todos ustedes y pedimos al Señor que aumente nuestra fe.

El trabajo principal, al que dedicamos la mayor parte del tiempo y nuestros mejores esfuerzos, fue la nueva redacción del Estilo de Vida. Tanto en las sesiones plenarias como en los grupos lingüísticos, los Delegados hemos vivido una gran experiencia de diálogo, de intercambio de ideas, de tolerancia y de apertura a las nuevas realidades que vivimos en el Instituto y en el mundo. Después de intensas horas de ricas deliberaciones y valiosos aportes, el documento fue aprobado por unanimidad. El nuevo Estilo de Vida será el que oriente nuestro ser como Signos de Fe y nuestro quehacer individual y comunitario en los próximos años. Nos comprometemos a transmitirlo allá donde vayamos, para que todos lo puedan conocer.

Los 1.400 Signum Fidei que hoy formamos esta gran fraternidad deseamos caminar junto a todos los demás miembros de la Familia Lasaliana. Nos sentimos “asociados” con todos y ofrecemos a todos una historia de fidelidad de casi 40 años. Queremos seguir siendo una piedra más en la construcción de nuestra casa común. Asumimos plenamente las orientaciones de los últimos Capítulos Generales de los Hermanos de las Escuelas Cristianas y de las Asambleas de la Misión Lasallista.

Sabemos que ustedes nos han estado acompañando espiritualmente con sus oraciones a lo largo de toda la Asamblea y se lo agradecemos; pero queremos igualmente invitarles a que, a nivel local, se retome con fuerza el nuevo Estilo de Vida para conocerlo bien, reflexionarlo, profundizarlo, orarlo y vivirlo como un itinerario que nos permitirá sumergirnos plenamente en la espiritualidad, el carisma y la misión lasallista desde nuestra propia identidad de seglares.

Agradecemos la tarea realizada por la Comisión Preparatoria y la Comisión Central, el trabajo de los Hermanos Alberto Gómez, Asesor Internacional de SF, y del H. Charles Kitson, Secretario de Familia Lasaliana y Asociación, así como la estupenda labor de cuantos han colaborado en la animación en esta Segunda Asamblea Internacional.

Y nos despedimos deseando a todos ustedes, hermanos y hermanas Signum Fidei, muchos éxitos en la misión encomendada y la bendición de Dios para cada uno de ustedes, para sus comunidades y su familia.

LA MISIÓN

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LA MISIÓN

 La Fraternidad Signum Fidei, fiel al carisma Lasaliano que la inspira y dinamiza, tiene como misión prioritaria hacer presente la Buena Nueva de Jesús en el mundo de la educación con el fin de mover el corazón y conducir a quienes nos son confiados a acoger su mensaje salvador.( Cf. De La Salle, J.B.Meditación 139.3 y 201.1) En todo momento los miembros de la Fraternidad muestran una atención preferencial por los más necesitados, los últimos, los que sufren o son marginados.

  1. d)Una misión que asocia en el servicio de los pobres y que implica una cierta duración; (4ª característica básica de la Asociación Lasaliana)

 El Signum Fidei se asocia a otros miembros de la Fraternidad y de la Familia Lasaliana.

Todos  juntos  hacen posible una forma de vida, marcada por una fuerte referencia comunitaria, que responde a la característica “juntos y por asociación” del carisma Lasaliano.

  1. e)Una apertura universal que abre a dimensiones que superan lo personal y la realidad local. (5ª característica básica de la Asociación Lasaliana)

Líneas de acción:

  • No perder contacto con otros grupos u organizaciones con proyectos educativos alternativos.
  • Apoyar a nuestra ONG. PROYDE y a otras con objetivos similares.
  • Animar a otros lasalianos para que vayan conociendo el Estilo de Vida e integrándose en la Fraternidad SIGNUM
  • Incluir en nuestro compromisos el colaborar con otras instituciones eclesiales: ONGs, Cáritas, Madre Coraje, Prolibertas, Proyecto Hombre…
  • Releer, periódicamente, el Estilo de Vida del S.F, preferentemente los caps. 1,4,5,6 y 7.

III ESTRUCTURAS DE COMUNIÓN Y ANIMACIÓN

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ANIMACIÓN, ACOMPAÑAMIENTO.

1. Liderazgo y animación.

Puede aplicarse a estos términos en la asociación lasaliana el significado que la Regla FSC atribuye a la función de la autoridad en el Instituto: “Los Hermanos consideran la función de la autoridad como servicio comunitario, que tiende a desarrollar la comunión entre todos, la vitalidad del Instituto, la eficacia de su misión y la interdependencia entre las partes que lo componen. Se ejerce en el marco de la comprensión de las personas y el respeto a la subsidiaridad.” (Regla FSC, 102)
Las funciones de liderazgo y animación de las diversas instituciones lasalianas se gestionan en el interior de cada institución. No existe una autoridad jurídica superior en el conjunto de la Familia lasaliana. ¿Cómo asegurar entonces algo tan necesario como es el mantenimiento del dinamismo original del carisma fundacional, y que éste sea común a todas las instituciones lasalianas? Y también: ¿cómo asegurar el mejor servicio coordinado a las necesidades que plantea la misión educativa lasaliana? Sólo por la comunión entre dichas instituciones.
Para concretar y profundizar esa comunión habrán de crearse las estructuras necesarias, en el doble nivel: el de la Asociación universal, que corresponde a los máximos responsables de las instituciones, y el de las comunidades locales, que pueden agruparse en una comunión de comunidades lasalianas, cuyo marco referencial más apropiado, hoy por hoy, parece ser el Distrito. Parece también razonable que los representantes del Instituto de los Hermanos se constituyan en primeros promotores y garantes de dicha comunión: el Hno. Superior General en el ámbito universal, el Hno. Visitador en el marco del Distrito.
En el nuevo Distrito que se va formando con diversos tipos de asociados lasalianos, el Visitador conserva su función de autoridad religiosa (“Superior Mayor”, en lenguaje canónico) respecto de los Hermanos, y sigue siendo para ellos la referencia inmediata de la misión (de él reciben el “envío”, tanto para desarrollar una función concreta como para integrarse en una comunidad); de la misma forma él sigue siendo el “garante de la unidad” (Regla FSC, 132) entre los Hermanos. Estas funciones del Visitador no son aplicables de manera igual respecto al resto de los asociados que componen el nuevo Distrito lasaliano. Ciertamente le corresponde un papel animador para el conjunto del Distrito, pero ha de ser compartido, según los casos, con los líderes y animadores de los demás grupos lasalianos que forman parte del Distrito.

2. Acompañamiento.

Es la ayuda sistemática proporcionada a una persona o grupo en vistas a facilitar su proceso de maduración en la identidad lasaliana.
Es un deber que corresponde a las comunidades lasalianas maduras el proporcionar acompañamiento, en la medida de sus posibilidades, a las personas y grupos que desean iniciarse en la identidad lasaliana.
El acompañante es la persona experta en el carisma lasaliano, en la misión y la espiritualidad, que sigue de cerca permanentemente el proceso de la persona o grupo que acompaña, y les orienta con su discernimiento. Puede estar integrado o no en el mismo grupo acompañado, puede ser de la misma o diferente identidad (Hermano, Hermana, Seglar, hombre o mujer, Sacerdote) que el acompañado.

ASAMBLEAS Y CONSEJOS

1. Capítulo General y Capítulo distrital.

– El Capítulo General: “Constituido a imagen del Instituto entero el Capítulo es, desde los tiempos del Fundador, la expresión más elevada de la comunión existente entre todos los Hermanos, y perpetúa entre ellos la fidelidad viva al carisma propio del Instituto.
Como representante de todo el Cuerpo, el Capítulo general está calificado para proceder, en su nombre, a la evaluación periódica de la vida del Instituto, a su adaptación y renovación permanentes, a establecer las líneas maestras de su acción futura, y a elegir al Hermano Superior y Hermanos Consejeros. Puede adoptar cualquier otra medida de orden legislativo o administrativo concerniente a sus instituciones y a sus miembros.” (Regla FSC, 103)

– El Capítulo Distrital: “El Capítulo de Distrito es una asamblea de carácter pastoral y administrativo que manifiesta la unidad profundad existente entre los Hermanos y les permite participar efectivamente en forma directa o delegada, en las instancias de reflexión y de decisión del Distrito. … Evalúa todos los aspectos de la vida del Distrito; tiene en cuenta la situación local y establece proyectos concretos de renovación, adaptación o desarrollo para el futuro próximo.” (Regla FSC, 128)

*** Los Capítulos General y Distrital son estructuras características de una Institución religiosa. En el tiempo de transición que estamos viviendo y desde hace algunos años, se ha permitido la participación en ellos de otros lasalianos, diferentes de los Hermanos, siempre en calidad de invitados. Sin embargo, para que los nuevos asociados lasalianos puedan sentirse plenamente responsables del carisma y la misión, se necesitan nuevas estructuras de comunión y de animación de la asociación, tales como las Asambleas de Asociados para la MEL, donde todos puedan participar en igualdad de derechos.

2 Asamblea de Asociados para la Misión Educativa Lasaliana.

El 43º Capítulo General propuso esta Asamblea a nivel internacional como un lugar de encuentro entre Hermanos y demás asociados lasalianos, para desarrollar estos objetivos (propuestas 3 y 8):
? compartir las experiencias de asociación, evaluar el proceso y presentar pistas de acción al próximo Capítulo General para el desarrollo de la asociación; ? buscar y proponer respuestas a las nuevas necesidades de la misión en el servicio educativo de los pobres.
La Asamblea se ha ido estableciendo también a nivel regional e incluso distrital. Los participantes asisten con los mismos derechos de voz y voto.
La Asamblea (a nivel mundial, regional o distrital) representa a una familia carismática, no a una institución jurídica (a diferencia del Capítulo General o Distrital respecto del Instituto FSC), por tanto su autoridad no puede ser, en ningún caso, jurídica o decisoria. Su autoridad le viene de su capacidad de iluminar y orientar los caminos a seguir por la Familia lasaliana en los niveles correspondientes. El discernimiento que proporcione ha de ser luego llevado a la práctica en los órganos decisorios que representen a los diversos grupos e instituciones lasalianas.
Esta característica de la Asamblea como lugar de encuentro, comunión y discernimiento, no de gobierno, ha de ser tenida en cuenta al organizarla, para no someterla a esquemas de funcionamiento que han caracterizado los Capítulos propios de los institutos religiosos.

3. Los Consejos de Distrito.

– El Consejo distrital de los Hermanos: “El Consejo de Distrito tiene por misión promover la unidad y asistir al Hermano Visitador en el ejercicio de su cargo. Juntos elaboran los proyectos referentes a la marcha del Distrito y estudian cómo encarar los problemas que se plantean.” (Regla FSC, 136)
A medida que se ponen en marcha las nuevas estructuras de la Asociación lasaliana, el Consejo distrital de los Hermanos, como entidad canónica que asesora al Superior Mayor, tendrá que distinguir o compartir sus atribuciones, para reservarse sólo las que le correspondan en su función de representación de los Hermanos y para actuar de forma complementaria con las otras estructuras de animación distrital.
– El Consejo distrital de la Misión: El 43º Capítulo General propuso a los distritos (propuestas 5 y 6) una estructura encargada de la Misión educativa lasaliana en el ámbito distrital, formada por Hermanos y Asociados, en la que todos participen con voz y voto. El nombre más común con el que se conoce esta estructura es el de “Consejo para la Misión”.
El Consejo distrital de la Misión, donde estén representados los diversos grupos de Asociados y Colaboradores que componen el Distrito, puede asumir funciones de discernimiento que se atribuían anteriormente al Consejo distrital de los Hermanos, en lo que se refiere a la misión educativa.


COMUNIDAD

1. Ambigüedad del término.

“Comunidad” es un término muy ambiguo, utilizado en contextos muy diversos: político, geográfico, religioso, empresarial… para expresar realidades muy diferentes, pero con un común denominador: la agrupación de personas.
Nos referimos aquí a la comunidad en el contexto de la Asociación lasaliana.

2. Al servicio de la comunión para la misión.

La comunidad es la estructura que permite realizar o concretar de manera orgánica la comunión para la misión. Se diferencia, pues, esencialmente, de un equipo de trabajo, de un grupo de reflexión, de un grupo de oración… aunque la comunidad puede reunir todos estos aspectos.
El lazo que une la comunión con la misión es el carisma, que en definitiva es el Espíritu presente en las personas que componen la comunidad. El carisma lasaliano desarrolla en la comunidad un dinamismo de escucha, diálogo y respuesta a los requerimientos que vienen de la misión. El carisma desarrolla la solidaridad entre las personas y la unidad de corazones, al tiempo que descubre el sentido profundo de cuanto se está viviendo.

3. La comunidad lasaliana es el resultado práctico

De este dinamismo de comunión y misión a la luz del carisma lasaliano. En este diálogo entran en juego los diversos carismas personales o vocaciones, los estados de vida, las opciones… y da como resultado las diversas comunidades lasalianas: comunidades religiosas de Hermanos/as, comunidades de seglares, comunidades de religiosos y seglares… Designa, pues, realidades o estructuras bastante diferentes en cuanto a ritmos de encuentro, dependencia mutua, participación de bienes…
La relación y dependencia de unas comunidades lasalianas con otras da lugar a otro nivel de comunión que produce el Distrito como comunidad de comunidades. Y a un nivel más amplio podemos referirnos a la Comunidad lasaliana mundial, entendida siempre como comunión de comunidades, o la Familia lasaliana.

Entre las comunidades lasalianas locales podemos especificar y distinguir:

3.1 Las comunidades educativas de las obras lasalianas, formadas por los educadores (no sólo los profesores) que intervienen en la educación de los destinatarios de la obra. En sentido amplio, el término “comunidad educativa” incluye también a los destinatarios, ya sean niños, jóvenes o adultos.

Lo que convierte una comunidad educativa en una comunidad lasaliana es la existencia en su interior de los dinamismos asociativos que son característicos del carisma lasaliano, en especial:
– un modo de vivir en solidaridad y fraternidad, promovido entre los miembros de la comunidad educativa;
– la escucha comunitaria de las llamadas de niños y jóvenes, especialmente los pobres; y por tanto, un esfuerzo continuado por organizar la obra educativa en función de las personas concretas de los alumnos, de sus necesidades, especialmente de los que requieren mayor atención;
– una participación solidaria en la responsabilidad de la misión;
– la búsqueda conjunta del sentido profundo de la acción educativa a través de la espiritualidad lasaliana.

Naturalmente, la presencia de estos dinamismos dependerá en gran parte de que en el interior de la comunidad educativa exista alguna comunidad de fe que vive intencionalmente el carisma lasaliano y actúa como fermento en la comunidad.

3.2 Comunidades cristianas: los miembros de estas comunidades están unidos por lazos explícitos de fe cristiana y por la intención, también expresa, de desarrollar entre sí lazos de comunión, y servir desde esa comunión a la misión educativa, guiados por el carisma lasaliano.
La estructura comunitaria de estas comunidades es muy variable: en unos casos el momento de encuentro comunitario es de periodicidad semanal o quincenal, aunque suelen acompañarse con momentos de convivencia más intensa o prolongada varias veces durante el año; pero no faltan los casos de comunidades cristianas lasalianas con vida en común bajo el mismo techo, con un ritmo diario de oración comunitaria y un alto nivel de comunicación y de participación de bienes, y todo ello motivado por la misión educativa lasaliana.

3.3 Comunidades de fe de diversas confesiones, formadas por creyentes de diferentes religiones. La misión les ha unido, el deseo de dar respuesta a las necesidades de los pobres, y se encuentran juntos trabajando en la Obra de Dios. Muchos elementos de la espiritualidad lasaliana les ayudan a encontrar el mismo sentido a lo que están viviendo, aunque cada uno añada la perspectiva de su propia religión. Para todos ellos Juan Bautista de La Salle es un maestro de vida y espiritualidad.

4. Reservas.

– El uso del término “comunidad” para designar la comunión de seglares encuentra reticencias en algunos ambientes, por estar dicho término tradicionalmente referido a la comunidad religiosa o por hacerlo equivalente a la “vida en común” bajo el mismo techo. En otros ambientes, la reticencia se presenta por parecer que corresponde a una realidad muy exigente, por lo que se prefiere utilizar en su lugar el término “grupo”.


DISTRITO

1. El Distrito como unidad organizativa del Instituto FSC.

En el contexto lasaliano, el término “distrito” designa, originalmente, la unidad básica para la organización territorial del Instituto FSC y que agrupa a un cierto número de Hermanos bajo la obediencia de un Hermano Visitador. Es el equivalente del término “provincia”, comúnmente usado en la mayoría de las Congregaciones religiosas, y ocasionalmente, en alguno de los distritos lasalianos. El Distrito “manifiesta y mantiene la unión fraterna que permite a todos, comunidades y Hermanos, prestarse ayuda para llevar juntos la responsabilidad de su vida y de su labor apostólica” (Regla FSC, 124)
En la situación actual de florecimiento del carisma lasaliano en la Iglesia-Comunión, el distrito está siendo el lugar de reconocimiento de las nuevas formas de vida lasaliana, el “marco de referencia”, como lo llama el Capítulo General de 2000, donde toman forma las estructuras de la nueva realidad asociativa lasaliana.

2. Hacia un nuevo concepto de Distrito.

En este nuevo contexto, y en la medida en que se va desarrollando esta nueva realidad asociativa, se va abriendo paso también un nuevo concepto de Distrito lasaliano como estructura organizativa que favorece la comunión de la Familia lasaliana al servicio de la misión educativa lasaliana. Para ello, el nuevo Distrito:

? Garantiza que la formación en el carisma lasaliano llegue a todos sus miembros.
? Fomenta la relación humana, y desde ella la comunión entre las comunidades y entre los miembros de las comunidades.
? Vela para que todos los responsables de la orientación de las obras educativas lasalianas tomen conciencia de que el servicio educativo de los pobres es una prioridad fundamental (Circ. 447, p. 11).
? Donde existan diferentes grupos o instituciones lasalianas, la comunidad distrital favorece una respuesta coordinada a las necesidades de la misión, tanto en el discernimiento de las obras actuales como en la puesta en marcha de nuevas obras. 
? Promueve la búsqueda compartida, la elección solidaria de respuestas a las necesidades de la misión, la elaboración corresponsable de los proyectos y la actuación subsidiaria entre todos los que comparten la misión.
? Apoyándose en los puntos anteriores, estimula entre sus miembros el sentimiento de pertenencia: al distrito, a la historia viva lasaliana, al conjunto de los asociados lasalianos.

El Distrito toma como base de su organización la comunidad, no la obra educativa, y se configura como una comunidad de comunidades lasalianas. En esto no se diferencia del distrito tradicional. La diferencia está en que las comunidades comienzan a ser mucho más diversificadas, en la composición de sus miembros y, en consecuencia, también en el ritmo y el tipo de vida comunitaria.

*** Lo dicho aquí para el Distrito es válido en todo o en gran medida para la Región (Regla FSC, 127), como agrupación de Distritos por afinidad geográfica o cultural, y para las organizaciones territoriales afines al Distrito, como el Subdistrito (Regla FSC, 125 c), el Sector (Regla FSC, 125 b) y la Delegación (Regla FSC, 126).

FAMILIA LASALIANA

1. Un concepto inclusivo.

“La expresión ‘familia lasaliana’ se refiere a todos los que participan en el proyecto educativo lasaliano, especialmente a los que asumen el proceso de compartir el espíritu y la misión de San Juan Bautista de La Salle” (42º Capítulo General, Circ. 435, p. 49, prop. 3).
Esta aclaración o definición proporcionada por el 42º Capítulo General (1993) hace de la Familia lasaliana un concepto inclusivo, pues abarca a todos los que, de una u otra forma, a niveles más superficiales o profundos, participan en el proyecto educativo lasaliano (concepto también muy amplio, que no se limita a las obras o centros del Instituto de los Hermanos). Al mismo tiempo supone diferentes grados o niveles de pertenencia, como sucede en toda familia. Pero no es una pertenencia estática o invariable, sino dependiente de un proceso en el que se puede avanzar más o menos. El proceso de pertenencia a la Familia lasaliana se desarrolla al compartir el espíritu y la misión de san Juan Bautista de La Salle.
“Familia lasaliana” no es equivalente, por tanto, a “conjunto de asociados lasalianos”, pero este conjunto forma parte de la Familia lasaliana y constituye su núcleo central o vital, a modo de garantía que recuerda constantemente a toda la Familia el espíritu que debe animarla y la misión para la cual existe.

2. Evolución del concepto.

El concepto “Familia lasaliana” aparece en los documentos del Instituto desde el Capítulo General de 1976 (Circular 403, p. 78, n. 6), pero no es igualmente aceptado en todos los lugares. De hecho, su uso empieza a extenderse en los ámbitos francófono y anglófono sólo a partir del año 2000, y puede decirse que es ya de uso común en el mundo lasaliano para incluir bajo el mismo “paraguas” a “todas las personas, grupos y movimientos que han encontrado su inspiración en el enfoque educativo y en la espiritualidad de San Juan Bautista de La Salle” (cf. Aclaración de Términos, al final de la circular del Consejo General “La misión lasaliana: educación humana y cristiana. Una misión compartida”. 1997).
Actualmente se está produciendo un cambio gradual de mentalidad, especialmente en los Hermanos, pero también en otros lasalianos, en cuanto a la manera de considerar la Familia lasaliana respecto del Instituto de los Hermanos. El cambio consiste en dejar de pensar la Familia lasaliana en torno al Instituto de los Hermanos, para pensarla en torno a la misión educativa lasaliana. El Instituto deja de ocupar el centro y pasa a situarse como un planeta más en el sistema planetario lasaliano, junto a otros planetas que giran en distintas órbitas en torno a la misión educativa lasaliana, el verdadero “Sol” de nuestro sistema. En este cambio de centro, el Instituto de los Hermanos, por su capacidad organizativa y por ser el primer garante del carisma lasaliano, ha de llevar la iniciativa de promover nuevas estructuras, tales como la Asamblea Internacional de “Asociados para la Misión Educativa Lasaliana”, donde se haga efectiva la comunión y el reparto de protagonismo entre toda la Familia lasaliana.

INSTITUTO F.S.C.

“El Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas es la primera forma de asociación querida por Juan Bautista de La Salle” (43º Cap. Gral., Circ. 447, p.3).
Desde el punto de vista canónico, el Instituto FSC se incluye entre las formas de vida consagrada en la Iglesia, como un instituto religioso : “El Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, aprobado por la Bula “In apostolicae dignitatis solio” del Papa Benedicto XIII, es un Instituto de derecho pontificio compuesto exclusivamente por religiosos laicales.” (Regla FSC n. 2).
El uso del término Instituto (“Instituto lasaliano”, “Instituto de los Hermanos…”) no siempre es preciso. Normalmente se refiere a la institución religiosa formada por los Hermanos de las Escuelas Cristianas y las obras que dependen directamente de ella. Sin embargo se utiliza también con frecuencia como equivalente del mundo lasaliano, o de la Familia lasaliana,… por ejemplo cuando se dice que “El Instituto celebra en el 2006 la 1ª Asamblea Internacional de la MEL…”. En realidad no es el Instituto sino el conjunto de los asociados lasalianos, o la Comunidad lasaliana mundial…, donde se incluye el Instituto de los Hermanos.
Más confuso es el afirmar que “el Instituto se ha abierto a la entrada de los seglares” o que “los seglares asociados pertenecen al Instituto”. Estas afirmaciones hacen equivalente el Instituto FSC con el conjunto de los asociados lasalianos, lo cual no corresponde a la realidad. La nueva Asociación lasaliana que está surgiendo en la Iglesia-Comunión no implica que el Instituto se amplíe con la entrada de los asociados seglares en él, sino que el propio Instituto ha de integrarse en otra realidad más amplia que es el nuevo conjunto de asociados lasalianos, religiosos/as, seglares, sacerdotes…

Experiencias de algunos Delegados en la 1ª Asamblea Internacional de los Signum Fideis

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Experiencias de algunos Delegados en la 1ª Asamblea Internacional de los Signum Fideis

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Habla Julie Bajada desde Malta:

Acabo de llegar de Roma, donde he asistido a la Primera Asamblea Internacional del Signum Fidei. Acudieron representantes de 18 países. Durante los quince días que duró la Asamblea, cuando nos dividieron por grupos lingüísticos, yo, naturalmente, me uní a los grupos de habla inglesa. Una no pude imaginarse el sentimiento de pertenencia a De La Salle cuando te encuentras con otros Lasalianos que, aunque procedentes de otras culturas, adoptan la misma espiritualidad, la de nuestro amado Fundador.

Hace 12 años que hice mi consagración como Signum Fidei. Esto me ayudó enormemente para vivir mi vida cristiana siguiendo los pasos de San Juan Bautista de La Salle. Me ayudó como esposa y como madre; también como educadora y como miembro de la Familia Lasaliana.

Como esposa y como madre:
El núcleo central de la enseñanza espiritual de San Juan Bautista de La salle está contenido en el Espíritu de Fe: mirar todo con los ojos de Dios; hacer todo con la mira puesta en agradar a Dios; atribuir todo a Dios.

Intento poner en práctica las enseñanzas que recibí, y que aún recibo, sobre el Fundador, renovando yo misma, y con mi familia, la presencia de Dios, tan frecuentemente como me es posible. También hago oración según las enseñanzas del Santo Fundador. Mi esposo, Alfred, me apoya, y juntos intentamos ser Lasalianos tanto como podemos.

Como educadora:
El periodo de formación me ayudó a darme cuenta de la llamada de Dios como maestra… mirando a los niños como a hijos de Cristo, y a usar el método del Fundador para ser Embajadora de Dios. Me ayudó a ser consciente de la responsabilidad que había aceptado y de la recompensa que Dios prepara para aquellos que dedican su vida, su energía y sus capacidades a la educación de los niños. La ternura, la firmeza, la paciencia y el descubrir a Jesús a los alumnos, es una obligación para nosotros. Mi manual favorito es el Libro de las Meditaciones, por Battersby, y en especial la 1ª de las Meditaciones para el Tiempo de Retiro, inspiradora de la teología del educador cristiano. Estamos perfectamente capacitados para entrar en el espíritu del Fundador, lo que nos ayudará a vivir la vida de Hermano sin hacer votos.

Como miembro de la Familia Lasaliana:
A lo largo de estos 12 años de formación continua, y durante mis 35 años dedicados a la educación en el colegio La Salle, me he dado cuenta de lo afortunada que soy al ser aceptada como Miembro Asociado de la Familia Lasaliana, compartiendo con los Hermanos una vida dedicada a la formación humana y cristiana de los niños, especialmente de aquellos que necesitan ayuda, apoyo, un cuidado especial y AMOR.

Cuando el H. Álvaro Rodríguez, Superior General, se dirigió a nosotros durante la Asamblea tenida en la Casa Madre de Roma, nos recordó que el Signum Fidei es una forma de vida que proporciona espiritualidad especialmente adaptada para los seglares. Es una espiritualidad según el itinerario espiritual de Juan Bautista de La Salle. Él dijo intencionadamente: “El futuro de vuestra vida como miembros del Signum Fidei está en vuestras manos, no en las nuestras”.

Habla Myra A. Patambang desde Filipinas:

Desde el 20 de marzo al 1 de abril de 2006, veinte seglares y cinco Hermanos nos reunimos, procedentes de 18 países, para constituir la delegación oficial para la Primera Asamblea Mundial de Miembros del Signum Fidei. La Asamblea fue convocada para revisar el “Estilo de Vida” de la Asociación, para entender las distintas situaciones a las que tiene que hacer frente el Signum Fidei en el mundo y para promover el espíritu de comunidad entre los participantes.

Antes de iniciar la primera semana de trabajo por grupos lingüísticos, nos dieron unas charlas el Superior General, H. Álvaro Rodríguez; el Secretario de los Asociados Lasalianos, H. Antonio Botana; y el Animador internacional del Signum Fidei, H. Victor Franco. Estos Hermanos unánimemente manifestaron su valoración positiva, así como el reconocimiento del Instituto hacia el Signum Fidei como una forma particular de vivir el carisma Lasaliano en el contexto de una identidad seglar. “El SF tiene el mérito de haber sido pionero en el campo de las Asociaciones Lasalianas –aunque al principio no se llamaran así – estableciendo un forma seglar de vivir el carisma Lasaliano e incluyendo todas las dimensiones que ello supone: misión, comunidad, consagración y espiritualidad.” (H. Antonio Botana).

Los Hermanos y todos los Delegados afirmaron que, desde la fe, la Asamblea era un movimiento del Espíritu Santo: “Es el Espíritu quien está hoy re-fundando el Carisma Lasaliano, llamando a los Hermanos a recuperar la asociación como el eje de su identidad, al llamar a los seglares a ser asociados, fundamentándose en el carisma Lasaliano para la misión educativa de los pobres, y conduciendo la Fraternidad del Signum Fidei por este sendero de la comunión para la misión que representa la Asociación Lasaliana.” (H. Álvaro Rodríguez).

Toda la Asamblea fue profundamente educativa: aprender la historia de 30 años de la Asociación; descubrir los matices y la seriedad de ciertas expresiones; participar en oraciones en varias lenguas; escuchar charlas formales sobre eclesiología; adoptar y adaptar la Regla de Normas de Robert; intercambiar ideas y cuestiones enraizadas en diferentes culturas; y muchas otras cosas. Todo esto fue para mí como lecciones de toda una vida.

Sin embargo, aún fueron mucho más importantes las lecciones aprendidas en los encuentros personales. Fue estupendo descubrir los dones y cualidades de cada persona: en cada sonrisa y beso de paz; en cada gesto amable al hacer cola en el comedor; en las palabras de agradecimiento cariñoso; al rezar los unos por los otros; y al compartir momentos de lágrimas y risas. Simplemente se notaba algo maravilloso en la forma de relacionarnos los unos con los otros.

A pesar de las barreras lingüísticas los delegados del Signum Fidei fuimos capaces de comunicarnos. En realidad, cuando la gente empieza a hablar el lenguaje del amor, sobran las palabras. Los ojos y el corazón transcienden el lenguaje humano. Cuando el idioma de la comunión impregna las relaciones, las personas se entienden con el corazón.

Los Hermanos y los seglares nos dimos la bienvenida unos a otros con un verdadero espíritu de compañerismo, respeto, apertura hacia los demás, humildad y amabilidad. Los lazos de amistad que nacieron de tan maravilloso encuentro, permanecerán en mí como fuente de inspiración para ser un auténtico signo de fe en el mundo actual.

Creo que nunca seré capaz de agradecer suficientemente a Dios la magnificiencia de semejante experiencia. Experimenté una mezcla de euforia y emoción cuando me atreví a entrar en la capilla donde reposan las reliquias del Fundador. Fue un momento que necesita explicación: quedé como paralizada, y fui incapaz de recordar todas las palabras que quería pronunciar. Por primera vez no tuve nada que decir. Simplemente estaba allí, con mi presencia.

CENTRO EDUCATIVO S. JUAN BAUTISTA DE LA SALLE .- Homestead (Miami-Florida – USA)

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CENTRO EDUCATIVO
S. JUAN BAUTISTA DE LA SALLE

Homestead (Miami-Florida – USA)

testimonio3_2 Don José Manuel, ¿cuéntenos cuándo empezó su aventura con La Salle?

Fue en 1989. Acaba de cumplir mis 50 anos y me di cuenta, tras visitar una Misión en República Dominicana, donde estaba de misionero el Padre Avelino Fernández – que antes había sido Hermano de La Salle – que una buena parte de los objetivos de mi vida estaban cumplidos: Tenía una carrera universitaria, una situación económica segura, una familia cristina, con hijas grandes por casarse,… pero, a pesar de que siempre había sido un católico practicante, NO había pensado ni en la situación de los pobres, ni en mi vida espiritual.

En una ocasión escribí un artículo anónimo para la Revista de la Asociación de Antiguos Alumnos y lo titulé “Un Lasallista Indiferente”. Aquella reflexión me hizo repensar mi vida en serio. Todos los seres humanos tenemos necesidad de romper el egoísmo que llevamos dentro, pensar en nuestra propia indiferencia hacia el otro ser humano, que necesita de nosotros, y comprometernos en hacer algo positivo por él.

Desde aquel momento me dedique a ser “Lasallista Cristiano” en todo el sentido de la palabra. Por supuesto, con mis defectos y debilidades.
En 1991, gracias al H. Pedro Acevedo, conocí la fraternidad Signum Fidei, y me comprometí con otras 3 personas como Signum Fidei. Lamentablemente, la falta de acompañamiento hizo que se perdiera el interés y el grupo se disolvió. El H. Manuel Olivé me dijo que no me desanimara, que yo seguía siendo un Signum Fidei comprometido con la Obra de Homestead, aquí en Miami.

¿Puede contarnos un poco de la historia de este Centro Educativo S. Juan Bautista de La Salle?

Un grupo de exalumnos Lasallistas de Cuba, residentes en Miami, nos sentimos llamados a servir a las personas de nuestra comunidad. Nuestra búsqueda nos llevó a South Dade Camp en  Homestead, Florida.testimonio3_3

Allí la Autoridad de la vivienda de Homestead proporciona vivienda para familias desfavorecidas de bajos ingresos. Poco más tarde, dos Lasallistas, el Sr. Oswaldo Rey y yo, nos comprometimos formalmente con el proyecto.
En abril de 1991 un grupo de exalumnos fundamos oficialmente la “Escuela Vocacional (Ocupacional) San Juan Bautista de La Salle” con el fin de ayudar a los niños de los trabajadores inmigrantes. En los meses de julio y agosto dábamos clases de inglés, mecanografía y alfabetización. Aquel mismo año los párrocos de Santa Ana invitaron a los Hermanos a colaborar en el proyecto y el H. René Hernández dio un curso de catequesis.

En 1992 el huracán Andrew destruyó todo menos nuestra fe. Seguimos adelante, y en octubre de ese mismo año se entregaba un diploma a los primeros graduados del Centro Educativo San Juan Bautista de La Salle. En diciembre de 1992 el ingeniero Mario Morales del “Homestead Housing” nos ofreció una casa para el Centro. Dos meses después iniciamos las actividades en dicha casa. Desde entonces no hemos dejado de ofrecer este servicio socio-educativo a los niños y jóvenes necesitados que vienen a nosotros.

¿Qué actividades se desarrollan actualmente en el Centro?

testimonio3_4Homestead es un Centro de Educación No Formal. Podríamos decir que hacemos un poco de todo. Se lo explico un poco más detalladamente: Ofrecemos ayuda al estudio y tutoría. Ayudamos a los niños, especialmente a los más atrasados, a realizar sus tareas escolares y les ofrecemos refuerzo en matemáticas, inglés, lectura y otras materias. Los alumnos mayores se benefician del uso de computadoras y pasan largos ratos con nosotros. El Centro se convierte para ellos en su segundo hogar. Además, periódicamente damos conferencias a las familias sobre problemas de conducta que muchas veces son el resultado de relaciones familiares conflictivas.

Desde enero de este año, gracias al empeño del Sr Javier Valencia, todos los días hay un tiempo dedicado al deporte. Como es natural, todo lo que tiene que ver con el deporte les gusta mucho y hay algunos niños que están aquí más por el deporte que por los estudios, pero así se benefician de todos los servicios de nuestro programa educativo. El deporte ha ayudado a mejorar la conducta de los niños y jóvenes.

La maestra Dalila Moquete, imparte clases de costura a dos grupos de alumnas que confeccionan nuevos modelos de vestidos, pantalones, blusas y bolsos de encaje. Algunos de estos objetos se los obsequiamos a las esposas de los Benefactores del Centro, como agradecimiento, o sirven para regalar en las bodas y cumpleaños. La Sra. Ofelia Granados se ocupa de las niñas que inician esta actividad enseñando conocimientos sobre agujas, hilos, puntadas de costura, poner botones etc.

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Los sábados por la tarde se ofrece también clases de Arte. La Sra. Grace, que nos visitó como voluntaria junto a su esposo Jaime, se ha quedado como profesora y enseña a pintar pintura y hacer manualidades. Los alumnos demuestran gran habilidad y especial interés en aprender.

¿Hay más actividades y cursos que ofrecer?

Sí. Desde hace poco tiempo tenemos un salón grande para teleconferencias provisto de pantalla gigante. Allí se ofrecen clases, impartidas desde México, de Superación Magisterial para nuestros Maestros y voluntarios. Mantenemos comunicación con la Universidad La Salle de Pachuca que ha aceptado estos alumnos como si fueran de su universidad.

Así podemos ofrecer estas clases de Pedagogía orientadas desde la Misión Educativa Lasallista. Así, los maestros pueden aplicar en nuestro mismo Centro los conocimientos y dinámicas que adquieren.

La biblioteca nos sirve como aula para los alumnos mayores. Allí pueden realizan sus trabajos de investigación en las computadoras y también sus tareas escolares. Enseñamos el manejo básico de computadoras a personas que lo necesitan.

Ha hablado de maestros y voluntarios.

Nosotros llevamos casi 18 años funcionando y, sin duda, ha sido gracias a Dios y a muchas personas que trabajan voluntariamente con nosotros. Nos vienen principalmente de Mexico, Peru, Bolivia, USA, Guatemala, Ecuador y Cuba.testimonio3_6
Muchos de ellos no fueron lasallista, pero ahora sí lo son.

No todo es estudio, aprendizaje o deporte.

Ciertamente no, a lo largo del año celebramos en el Centro las fiestas religiosas y locales con alegría y gran sentimiento de ser una familia. Gracias a la ayuda de todos, en algunas ocasiones se ofrece comida, se reparten juguetes o se premia a los alumnos con algunos vales para que puedan comprar cosas que necesiten en alguna tienda o negocio de la ciudad. Algunos compran comida para su familia porque sus padres están sin trabajo.

testimonio3_7¿Qué relación mantienen con los Hermanos y con los Distritos Lasallistas?

Tal vez el no haber tenido una presencia constante de los Hermanos ha hecho que nuestro Centro no haya crecido todo lo que debía. Pero gracias a Dios, desde hace un par de años contamos con el acompañamiento constante del Hno Adalberto Aranda, el cual nos ha respaldado mucho. Hoy aparecemos en el Calendario del Distrito. Esto nos da un fuerte “sentido de pertenencia” a la Misión Lasallista.

¿Les está afectando de alguna manera la crisis económica?

Se trata de un Centro que funciona gracias a la colaboración de gran número de maestros, voluntarios, padres de familia, organizaciones y benefactores que nos ofrecen desinteresadamente su ayuda personal y económica. Todos ellos hacen que día a día el Centro funcione. Pero este año estamos teniendo una gran caída en las donaciones recibidas.
Estamos por debajo de nuestro presupuesto anual y esto es preocupante porque tendremos que eliminar muchos de nuestros proyectos.

Pasemos a otro tema. Usted es miembro de la Ejecutiva de la UMAEL (Unión Mundial de Antiguos Alumnos)

Sí. En el IV Congreso de Panamá, celebrado en 2007, un miembro de nuestra delegación de Miami me notificó que debía aceptar mi nominación para las elecciones del consejo ejecutivo y yo le dije, “Estás loco”. Cuando los candidatos se presentaron yo no sabía qué decir. Subí a la tribuna encomendándome a Dios Nuestro Señor y a mi papá, que como Lasallista era fuera de serie y dije: “Papi ayúdame”. Estaba muy nervioso y yo mismo sentía mi voz como si fuera otra persona. Todos los candidatos habían expresado que ellos habían conocido a La Salle en sus colegios, gracias a algún Hermano. Yo dije textualmente: “Yo, no conocí a La Salle por ningún Hermano, sino por mi papá y mi mamá. Ellos estaban integrados a la Familia Lasallista. Mi papá en los Antiguos Alumnos y mi mamá en la Damas Cooperadoras de La Salle. Así que, antes de nacer, yo ya era Lasallista”. Todos comenzaron a reírse y a aplaudir. Poco después me eligieron como miembro del Consejo Ejecutivo sin haberme preparado y sin pensarlo.

¿Nos puede decir algo sobre el recordatorio que cada 25 de mes nos envía, para orar por las vocaciones tanto de Hermanos como de Seglares Lasallistas?

Estoy convencido de que sin vocación no se va a ninguna parte.. Jamás imaginé que tantas personas rezaban esta oración. Honestamente le digo que muchas veces pensé que estaba perdiendo mi tiempo, pero veo que no es así y esto nos da mucho ánimo para seguir enviando esta oración por e-mail cada mes.testimonio3_8 Los padres de familia y los niños necesitados somos los más afectados por las faltas de vocaciones de Hermanos en algunos países. Invitamos abiertamente a los jóvenes a que reflexionen sobre la llamada del Señor y se pregunten: ¿te has sentido alguna vez llamado por el Señor para dedicarte a los demás? Si tienes inquietud vocacional para el Servicio Educativo de los Pobres…
¡Comparte estas inquietudes con otros jóvenes como tú!
Tenemos que aumentar más este tipo de información; escribir incluso artículos dirigido a padres, abuelos y familiares, para que ellos se conviertan en “convocantes” desde su entorno y fomenten la conciencia vocacional educativa y el voluntariado entre sus propios hijos, nietos y sobrinos.
Todos debemos responder a nuestra vocación y es misión de todos crear la conciencia de la necesidad de la vocación, lo demás lo pone El Señor de los Cielos.

¿Y qué diría a los Hermanos sobre este tema?

testimonio3_9Los Hermanos deben vivir su vida y su consagración con entrega total y su misión educativa y evangelizadora con verdadera pasión. Un Hermano cansado, frustrado, amargado… no puede salir a buscar vocaciones, pues nunca las encontrará. Hay crisis de vocaciones, pero creo que también hay crisis de “convocantes”; los Hermanos deben ser todos también “convocantes”. Nosotros no podemos sustituir su labor; Ustedes son únicos.

¿Algo más?

¡Aquí sigo! Cada día metido más y más en este Centro. Le juro que en estos casi 20 años, he tenido muchos problemas, pero créame si le digo que mi “compromiso con El Señor” es más fuerte que todos los problemas que haya tenido o tenga en el futuro. Aquí estoy, hasta que El Señor me mande a buscar. Recuerde que, aparte de todo, soy descendiente de “Gallego” y nosotros somos “tercos” y vamos hasta las últimas consecuencias en todo.


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D. José Manuel Dorado es una persona emprendedora, de gran corazón y de profundas convicciones que no se quedan en ideas. Se dedica al mercado textil, pero donde quiera que va deja muy claro que él primero y ante todo es un Lasallista.
“A mí no me gusta llamarme antiguo alumno o exalumno, -dice- pues eso denota una persona que fue y ya no es. Yo me considero “lasallista”, pues fui, soy y seré siempre Lasallista”. Ser un Lasallista convencido y comprometido trae siempre como consecuencia el mirarse uno a sí mismo y ver qué puedo hacer por los demás y en qué puedo ser mejor”.
D. José Manuel dice de sí mismo que aprendió del H. Manuel Olivé, -a quien llama su maestro que un Signum Fidei es una manera “honda” de ser un Lasallista de verdad, con una vivencia interior muy profunda y con una proyección hacia los pobres muy definida.
Su historia de compromiso con la Misión Lasallista se inició hace veinte años. “Soy –dice- Signum Fidei y, a pesar de que no hay una comunidad de otros Signum Fidei conmigo, nunca me he apartado del espíritu de esta forma de sociación y vivencia del carisma Lasallista”.

H. Alberto Gómez

Una práctica de nuestra tradición

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Una práctica de nuestra tradición

De haber una oración familiar a los lasalianos de todas las partes -Hermanos, asociados, maestros, alumnos y antiguos alumnos ésta es: “Acordémonos de que estamos en la santa presencia de Dios.” Esta oración -más bien, esta invitación- viene del mismo San Juan Bautista de La Salle, quien prescribió que se dijera en ciertos momentos de la jornada escolar. Es significativo que, en tiempos del Fundador, se usara en el ambiente escolar como recordatorio, normalmente proclamada por un alumno, para que maestros y alumnos se percatasen de la importancia de lo que estaban realizando en el centro educativo. Como tal, la fórmula no aparece en los ejercicios de piedad que el Fundador compuso para las oraciones de comunidad de los Hermanos. Razón de más para que pueda llegar a ser oración de cuño lasaliano para los asociados y colaboradores de los Hermanos, así como para los actuales y antiguos alumnos. Puede reportar algún beneficio, pues, tanto a los colaboradores lasalianos como a los Hermanos ir de nuevo a los orígenes de esta oración, ofrecer algunas reflexiones de la implicación teológica de lo que se nos pide “recordar” y, finalmente, algunas sugerencias prácticas para que la oración consiga su finalidad.

La oración es auténticamente lasaliana porque refleja tan perfectamente la peculiar espiritualidad de Juan Bautista de La Salle que podría decirse que La Salle era continuamente consciente de la presencia de Dios. Como Jesús mismo, se retiraba a menudo a la soledad para dedicar largas horas a la oración en la presencia de Dios, bien solo a altas horas de la noche o ante el Santísimo Sacramento, o durante sus frecuentes retiros espirituales. En una lista de resoluciones que hizo en una de tales ocasiones determinó que cada vez que viajara por primera vez a un lugar emplearía quince minutos concentrado en la presencia de Dios en aquel lugar. Cuando el Cardenal Arzobispo de París le amenazó con el destierro, no puso ningún reparo, diciendo que podía encontrar a Dios en todas partes. Vio la presencia de Dios en los acontecimientos que le afectaban, para bien o para mal, con su exclamación característica: “¡Bendito sea Dios!” En su lecho de muerte, adoró a Dios presente como su guía en todos los acontecimientos de su vida.

Si la vida del Fundador estuvo saturada de la conciencia de la presencia de Dios, igual fue la de los primeros Hermanos. La primitiva Regla de los Hermanos resaltaba la necesidad de atender a la presencia de Dios: “Estarán lo más atentos que puedan a la santa presencia de Dios, y cuidarán de renovarla de cuando en cuando; bien persuadidos de que no han de pensar sino en Él y en lo que les ordena; es decir, en lo concerniente a su deber y empleo.” (Regla de 1718. Capítulo 2, artículo 7). Y de nuevo: “Todos [los Hermanos] se arrodillarán para adorar a Dios presente, en todos los sitios de la casa, al entrar o al salir, excepto en el patio y en el jardín, como también en el locutorio…” (Ibíd. Capítulo 4, artículo 13). El Fundador consideró la presencia de Dios como uno de los sostenes interiores de su Instituto (Ibíd. Capítulo 16, artículo 8).

Se elaboró el horario de la comunidad para poner en práctica estos principios. Además de las oraciones vocales de la mañana y de la noche, y de una serie de oraciones al mediodía, los Hermanos dedicaban media hora antes de la Misa, por la mañana, y antes de cenar, por la noche, a la meditación. El Fundador instó a los Hermanos a iniciar estos momentos de oración poniéndose en la presencia de Dios y les ofreció seis modos de pensar en Dios presente: en un lugar,

1) porque Dios está en todas partes,

2) porque está presente en medio de los que están reunidos en su nombre; en nosotros mismos,

3) en cuanto no subsistimos sino en Dios,

4) por su gracia y por su Espíritu; en la iglesia,

5) porque es la casa de Dios,

 6) por la presencia de Dios en el Santísimo Sacramento. Dependiendo de sus posibilidades, La Salle sugirió que los Hermanos estuvieran atentos a la presencia de Dios por múltiples reflexiones, por pocas pero prolongadas reflexiones, o por simple atención, sin reflexiones. (Ver su Explicación del Método de Oración Mental, passim.)

Finalmente, la espiritualidad de La Salle, la suya propia y la que instó a sus maestros, fue especialmente atenta a la presencia de Dios en las personas, ante todo en ellos mismos, como se indicó antes, y después, de manera especial, en los alumnos confiados a su cuidado. El sello del Instituto, con la estrella y el lema Signum Fidei (Signo de Fe), es un recordatorio constante de la meditación del Fundador para la fiesta de Epifanía. Puesto que por la fe los Magos pudieron reconocer la presencia de su Rey y Dios bajo los pañales y las circunstancias humildes del nacimiento de Jesús, La Salle escribe: “Reconoced a Jesús bajo los harapos de los niños que tenéis que instruir; adoradlo en ellos.” De nuevo, en la introducción de las Reglas de Cortesía y Urbanidad Cristiana escribe:

“…[los maestros] les animarán [a los niños] a que no les tributen [a sus prójimos] tales muestras de benevolencia, de honor y de respeto sino como a miembros de Jesucristo y a templos vivos animados por el Espíritu Santo.”

Téngase en cuenta que los maestros a los que La Salle se dirigía eran hombres sencillos, apenas formados y sin la preparación académica exigida a los maestros de hoy. Eran jóvenes ocupados todo el día en la preparación de las clases, con obligaciones religiosas y manuales en la comunidad, y enseñando después en aulas que podían albergar hasta 80 ó 100 alumnos. A pesar de todo, La Salle no dudó en pedirles que hicieran de la presencia de Dios en la comunidad, en la escuela y en sus vidas su constante preocupación.

La espiritualidad lasaliana es siempre apostólica; realismo místico lo ha denominado Michel Sauvage. Lo que se experimenta a través del espíritu de fe desborda en celo para la misión. Así, la presencia de Dios recordada en la comunidad religiosa se esperaba que pasase a ser una invitación a recordar la presencia de Dios en la escuela cristiana. Los Hermanos traerían su propio sentido de la presencia de Dios a la situación escolar como algo que compartir.

En el contexto de nuestro conocimiento actual de misión compartida, se invita al maestro lasaliano a cultivar una conciencia de la presencia de Dios en su vida diaria.

El tan a menudo repetido “Acordémonos de que estamos en la santa presencia de Dios” es un recordatorio de que compartir la misión lleva consigo compartir una conciencia constante de la presencia de Dios, en cuyo nombre se lleva a cabo la misión. Es una invitación a poner a Dios en el centro de lo que ocurre en el despacho del director, en el aula, en las reuniones de profesores o en los encuentros lasalianos de todo tipo. Afortunadamente, el uso de esa oración parece estar más extendida ahora que en los últimos tiempos, uniendo a la generación actual de lasalianos con las generaciones que respondieron a la invitación a lo largo de más de 300 años.

El problema de cualquier fórmula repetida tan a menudo es que pierde sentido y puede convertirse en algo parecido a un cliché.

Que se pida que recordemos la presencia de Dios es un reto real que no puede tomarse a la ligera o tratado como simple rutina. Pensar en ello un momento podría abrir las implicaciones de lo que una exhortación tan breve nos está pidiendo.

Acordémonos. La palabra “acordémonos” supone que uno no está invocando la presencia de Dios por primera vez. Implica que hemos olvidado algo y que, por supuesto, nos ha ocurrido. En la tarea de dirigir una clase o una escuela, con las prisas de llegar a tiempo a una reunión de profesores o mientras nos preparamos para participar en un taller, Dios a duras penas puede estar en el centro de nuestras preocupaciones más inmediatas. Una pausa, pues, para recordar qué y Quién son centrales en todo el asunto.

Estamos en la santa presencia. “Nosotros” significa cada uno de nosotros, individualmente, y en conjunto, como comunidad. “Nosotros” implica también que somos personas y, por tanto, la presencia es una presencia personal. Presencia personal difiere del modo como estamos ante las cosas (lo que nos rodea) o, incluso, ante otras personas con las que no existe una relación personal (una multitud, por ejemplo). Nuestra conciencia de la presencia de Dios es del tipo de presencia de persona a persona que Martín Buber denominaría encuentro Yo – Tú. Y la presencia es santa, en otra palabra “impresionante,” porque la persona ante la que estamos presentes es santa y nos hacemos santos al recordarlo.

La santa presencia de Dios. A nosotros, limitados en el espacio y el tiempo, se nos pide que captemos en la fe y experimentemos como real la presencia de Dios, que supera el espacio y el tiempo; el Dios presente no sólo a nosotros, sino a la creación entera de Dios; el Dios, que es un misterio absoluto y, al mismo tiempo, está en la base misma de nuestra existencia; el Dios, cuyo mismo ser se comunica gratuitamente a nosotros, criaturas racionales de Dios. Recordar la presencia de Dios en ese sentido nos pone en contacto con la fuente de nuestra identidad como personas humanas, y con el objetivo último, que es nuestro destino eterno.

Así la invitación a recordar la presencia de Dios es una invitación a hacer teología. La teología no es sólo para profesionales. La teología es reflexión (logos) sobre el misterio de Dios (Theos). La teología, en este sentido amplio, no requiere formación seminarística o un título académico. La teología puede ser sofisticada (Kart Rahner) o ingenua (un niño escribe cartas a Dios); bíblica (Padre, Hijo Encarnado, Espíritu Santo) o magisterial (Credo de Nicea); intelectual y objetiva u orante y personal. Sin embargo, ninguna de estas teologías puede adecuarse a la realidad de Dios, que es su objeto. Incluso así, la invitación a recordar la Presencia de Dios es una invitación a reflexionar sobre quién es Dios, en cuya presencia nos hallamos. ¿Quién es Dios como tal? ¿Quién es Dios para mí? ¿Para todos nosotros cuando nos reunimos en un encuentro lasaliano? ¿Y para los alumnos que se nos confían en la misión lasaliana? Tal es el reto cuando utilizamos las palabras “presencia” y “Dios” al mismo tiempo. Exige un cierto tipo de preparación y esfuerzo si esas palabras han de ser ocasión de una genuina experiencia religiosa.

Esto da pie a algunas cuestiones prácticas sobre el uso de esta oración que los lasalianos, que la utilizan tan a menudo, podrían querer analizar. La principal cuestión hace referencia a la cantidad de tiempo y energía espiritual necesaria si esperamos experimentar alguna vez la fe de que estamos verdaderamente en la presencia de Dios. Parece que algunas prácticas que se han establecido en el uso de esta oración son contrarias a su efecto pleno.

La mayor parte se refieren a la práctica de responder con una respuesta verbal a la invitación. En algunos países europeos la respuesta ha sido “adorémosle” (et adorons-le), un añadido que no figura en tiempos del Fundador. En, al menos, un distrito de Estados Unidos, la respuesta va seguida inmediatamente de la señal de la cruz, aunque la práctica original en las escuelas era hacer la señal de la cruz antes de la invitación de recordar la presencia de Dios. Últimamente, en algunos lugares, puesto que la fórmula es tan familiar, se ha adoptado el formato versículo-respuesta: V) “Acordémonos” R) “De que estamos en la santa presencia de Dios.” El problema de todas estas prácticas es que evocan una respuesta vocal inmediata que puede dejar poco tiempo – en algunos casos, nada- para reflexionar sobre lo que se recuerda.

Para los lasalianos de hoy, quizás el mejor modelo de esta oración tradicional es lo que con el tiempo se ha conocido como la oración de “la media”. En las escuelas, la oración de “la hora” empezaba con la señal de la cruz, la invitación a recordar la presencia de Dios, y le seguía algún tipo de oración vocal. En la oración “de la media,” por contraste, sonaba la campana, se expresaba la invitación y seguía un momento de silencio. Esta práctica parecería más adecuada al acto de la invitación, para dar tiempo a adentrarse en la impresionante realidad y hacerla verdadera oración en contacto personal con Dios. Esto sería similar al consejo dado al celebrante en la liturgia de que, antes de expresar el contenido de una oración, haga una pausa para la reflexión silenciosa después de la invitación “Oremos” (Oremus). En estos casos, el silencio es, verdaderamente, de oro.

La pausa silenciosa después del lasaliano “Acordémonos de que estamos en la santa presencia de Dios” podría tener, como variación, periodos más largos o más cortos, dependiendo de las circunstancias.

En el aula, la pausa tendría que ser relativamente corta. Pero en momentos de oración, en encuentros lasalianos o en la oración de comienzo en reuniones oficiales, podría ser más prolongada, terminando sencillamente con el “Viva Jesús en nuestros corazones.” Podría incluso explicitarse y hacerse más específica. Por ejemplo, después de la invitación inicial y de la adecuada pausa, el presidente podría decir: “Acordémonos de la presencia de Dios en esta sala o en esta asamblea.” Incluso, mejor: “Acordémonos de la presencia de Dios en cada uno o en alguna persona de esta sala; o incluso, en uno mismo.” Tales cambios ayudarían a vencer la rutina, siempre que la invitación inicial a recordar la presencia de Dios viniera seguida de un periodo apropiado de silencio.

Finalmente, recuérdese que si esta invitación lasaliana tradicional ha de ser verdaderamente una experiencia de la presencia de Dios, no puede confiarse sólo en la ingenuidad y en el esfuerzo humanos. A la larga, toda experiencia de oración depende de la iniciativa y de la acción del Espíritu de Dios dentro de nosotros.

Y una vez que el Espíritu nos ha dispuesto a rezar en la presencia de Dios, el mismo Espíritu dará eficacia a nuestro trabajo en la misión lasaliana. Como La Salle mismo nos recuerda en su meditación de Pentecostés, “Vosotros ejercéis un empleo que os pone en la obligación de mover los corazones; y no podréis conseguirlo sino por el Espíritu de Dios.”

Luke Salm, FSC

8 de septiembre de 2004

Albunes

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¿Quienes Somos?

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Un poco de historia

 

La Fraternidad Signum Fidei nació en la década de los 70. Los superiores aceptaron y canalizaron las nuevas inquietudes como un signo de los tiempos. Se eligió el nombre a partir de la leyenda que aparece en el escudo del Instituto, y que traduce muy bien el objetivo que pretenden: ser signos de fe en medio del mundo. 

En 1975 se elaboraron las líneas principales a modo de guía y orientaciones. El 5 de Junio de 1970, durante el 40º Capítulo General, pronunciaron su consagración, los once primeros miembros de la Fraternidad. De todos es conocido el interés que tomó el 43º Capítulo General y la valentía con que abordó el tema de la asociación. Refiriéndose al “estilo de vida” del Signum Fidel dijo lo siguiente: “Alguien que ha sido objeto de una llamada particular de Dios”. Lo que lo hace especial es que él o ella “quiere vivir en plenitud la vocación bautismal y ser en el mundo. y particularmente en el campo de la educación cristiana, una señal viva del amor de Dios a los hombres, especialmente en medio de los pobres y abandonados”. La Fraternidad Signum Fidei está extendida por todo el mundo lasaliano desde los años de su fundación: Italia. Filipinas. Méjico, Perú, Colombia, Líbano, Malta, Malasia, Guinea Ecuatorial…

 

Comienzo de la andadura


La andadura empezó hace dos años, después de la llamada e información a los grupos y comunidades de la Familia lasaliana distrital. Se completó con la invitación personal a ciertas personas inquietas y con experiencia lasaliana. Se formó el grupo de “candidatos” qué han ido madurando y formándose durante este tiempo, hasta llegar a la fecha que nos ocupa, en la que ocho de ellos/as pidieron al H. Visitador hacer su primera consagración.


¿Qué es un Signum Fidei?


Los miembros de Signum Fidei se apoyan en la persona de Jesús y en los valores del Evangelio; Se trata de una Vida, de una vocación, de una llamada. El mismo Jesús muestra al Signum Fidei cómo ha de ser la misión. Son también, discípulos de San Juan Bautista de La Salle y, como tales, deben inspirar su vida en el Evangelio. La espiritualidad lasaliana se mueve entre la palabra de Dios y la realidad. De nuestro Fundador aprenden a estar “atentos” a la realidad, se dejan “impresionar” por la situación de los niños y jóvenes pobres y, al mismo tiempo están abiertos al proyecto de Dios que “quiere que todos los hombres se salven”. Son las coordenadas de su “estilo da vida”, que en el lenguaje lasaliano se traducen con el doble espíritu: “Fe viva y celo ardiente”. El espíritu comunitario es parte esencial del carisma de La Salle. Compartir la fe y la misión son elementos de su “estilo de vida”. La comunidad será, sin duda, el lugar de encuentro privilegiado con Dios y la mejor estructura de apoyo del seguimiento de Jesús y de la acción apostólica. Desde este espíritu comunitario se hace posible la formación como algo indispensable ante la realidad que vivimos. 
Abro aquí un paréntesis en mi reflexión para insistir en un aspecto importante para todo Signum Fidei y para cualquier asociado lasaliano. Se trata de una de las características que enumera el Capítulo General para los Asociados: la universalidad. Este rasgo, unido a los otros cuatro: vocación, vida de fe, experiencia comunitaria, misión asociada, lo considero prioritario y especialmente característico porque supone un cambio profundo de mentalidad. El Signum Fidei se olvida un tanto de sí mismo, se abre incondicionalmente a los demás, supera todas las dimensiones personales y locales, llegando, en su dinamismo de crecimiento. a ser hombre / mujer de Iglesia, hombre / mujer vinculado/a al Instituto. La oración es el motor que permite al Signum Fidei ponerse en movimiento desde la óptica de Dios. En la Fraternidad hablamos, a la vez, de oración personal, oración comunitaria y oración apostólica. Orar al estilo de La Salle significa lograr que el amor de Dios alcance a los otros a través de nuestro amor por ellos; 1o que el Fundador nos dice con su feliz y conocida expresión: “Tocar los corazones”. El proceso que sigue el “candidato” culmina en la Consagración, pronunciada públicamente ante la Comunidad lasaliana. A partir de este momento, el Signum Fidel se vincula responsablemente a la Comunidad de los Hermanos, al Distrito y al Instituto, iniciando su itinerario espiritual como miembro activo de la Fraternidad. El carácter público de la consagración lo compromete a ser fermento evangélico en medio de las realidades temporales: en su familia, en su medio social y, particularmente, en el mundo de la educación y de la Asociación lasaliana.

El día 27 de agosto de 2001 se produjo un acontecimiento lasaliano muy significativo que no podemos silenciar en el Boletín de la Familia Lasaliana y, a la vez queremos ofrecer a los lectores la información oportuna: En estos momentos el Distrito ya cuenta con un grupo de “asociados”, miembros de la Fraternidad Signum Fidei.

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Interrogantes e invitación

 

¿Qué piensa el lector al leer estos párrafos? Sólo he pretendido definir al Signum Fidei, hablar de la identidad de los miembros de la Fraternidad. ¿Lo habré conseguido? Más de uno me dirá: es muy difícil, inalcanzable, muy perfecto, utópico, esto es para unos pocos privilegiados, para los “muy buenos”, los “imv lasalianos”. No parecen muy acertadas las expresiones, pero las cosas de Dios dan esa impresión al principio. Puede que hasta pienses que esto no es para ti… ¿Por qué no puedes ser tú ano de los llamados? Se trata de reforzar tu vocación bautismal y vivir el compromiso de la misión asociado a los Hermanos y a otros lasalianos, “juntos y por asociación”.
Si eres lasaliano, si te sientes llamado por Dios a “algo más”, si no quieres quedarte como alguien que “colabora” con La Salle, te invito a dar un paso adelante… Te estoy proponiendo conocer, vivir el carisma y la espiritualidad lasaliana. Tú puedes ser un “asociado”. ¿Por qué no? Uno de los caminos para ello, entre otros, es vivir como miembro de la Fraternidad Signum Fidei, Te esperamos.

Hno. Eutimio Sánchez Calvo

Mensaje del Hno. Miguel Campos para los miembros del Signum Fidei.- Pascua 2005

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Querido hermanas y hermanas del Signum Fidei,

Al finalizar este recorrido cuaresmal que nos ha ido acercando progresivamente a la celebración pascual del misterio de Jesús en este año 2005, les envío un fraternal y afectuoso saludo que espero vaya acompañado con el gozo de “la Pascua de todos los pobres” del mundo.

En una charla del Hermano Superior General dirigida a los Hermanos visitadores durante la sesión ínter capitular que tuvo lugar en Roma el pasado año, citaba este texto de un autor francés:

Si el cristianismo ha de tener un futuro
No podrá ser de otra manera que la de un futuro vagabundo,
Por el redescubrimiento de lo que algunos teólogos llaman su “esencia exodal”,
Porque en el presente mas aunque en el pasado,
El asunto central consiste
En salir de Egipto y atravesar el mar rojo
Para encontrar un pueblo extranjero
Para inventar
Para innovar
Y para ir hacia delante sin ningún equipaje.

Jean Ringlet, El evangelio de un libre pensador.

De un solo golpe, este texto nos propone lo que es el centro de la experiencia cristiana, por la que “pasamos”cada uno individualmente, es la que vivimos corporativamente en una comunidad de fe y de misión en la Iglesia, es la que hacemos también los lasallistas como discípulos de Jesús que se reconocen en la enseñanza espiritual que hemos recibido de San Juan Bautista de la Salle.

Ø La experiencia de morir, de tener que dejar atrás algo, teniendo que salir hacia delante, a veces sin signos muy claros, pero guiados por la fe.

Ø La experiencia también de atravesar por un desierto, por un territorio desconocido, que a veces se empantana y se llena de una agua mala que parece rodearnos, envolvernos y tragarnos, pero que asumimos con la esperanza.

Ø La experiencia, por último, de entrar en una tierra nueva, extraña, con gente que nos parece extraña y que no son como nosotros. Para abrazar esa nueva realidad, transformándola con el amor compasivo del Dios que nos impulsa ahora a responder a una exigencia nueva del amor.

Quien de nosotros no ha hecho esa experiencia, una vez, dos veces, mil veces en la vida corriente, en la vida personal, familiar, social, laboral, eclesial, política…

Este año probablemente puedas identificar alguna de estas experiencias y a partir de ellas celebrar con Jesús y con la comunidad del Signum Fidei. El también tuvo que salir confiadamente abandonado en su Padre, atravesando el desierto de la soledad del abandono, esperanzado de que el Padre no lo dejaría derrotado por la muerte, sino que lo hacia resurgir a una nueva vida. Nosotros también.

También de la Salle, en su itinerario, vivió mas de una vez es Paso perturbarte. Y nos enseño a reconocerlas, a contar nuestros relatos de vida en confrontación con el relato de las escrituras, como los discípulos de Emaus (Lucas 24). Y nos enseño a orar desde lo hondo del corazón, a celebrar en los signos sacramentales del pan y del vino, de manera que con corazones encendidos y apasionados, pudiéramos salir a anunciar la buena noticia.

Esta esencia exodal-pascual del itinerario de todo discípulo en iglesia, es el que nos propone nuestro “Vademecum”. Por medio de varias practicas

Compartir las experiencias de fe,
Leer las escrituras
La oración interior
La celebración de los sacramentos
Y el ministerio concreto en el proyecto apostólico que se nos ha encomendado.

En esta semana santa del 2005, especialmente en el Triduo sagrado les invito a celebrar litúrgicamente, cada uno y en comunidad de fe, este Paso que nos invita a

Ø Recordar en la memoria de lo que nos deja Jesús en su comunidad de amor
Ø Dejar atrás en la cruz y en la tumba, lo que tenemos que llorar y soltar
Ø Y abrazar las nuevas esperanzas que salen de una tumba vacía
Ø Para recomenzar a vivir con la vida del Resucitado.

En fin, el texto citado al principio de este mensaje enfoca las exigencias del Paso pascual:
Inventar, re-imaginado nuestros itinerarios personales y comunitarios
Innovar, inventando lo que tenemos que hacer para vivir mas auténticamente el evangelio
Y salir a servir, sin equipaje, sin prejuicios, con la compasión del Dios de los pobres, con la fuerza del Jesús que anuncia a través de nosotros la buena noticia a los pobres.

No se recuerden ya más de otros tiempos
Ni sueñen ya mas en las cosas del pasado
Pues yo voy a realizar una cosa nueva,
No lo notan?

Miguel Campos f.s.c

 

LUCIERNAGAS DEL ESPIRITU

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Uno de los momentos más interesantes de la Asamblea Continental celebrada en Madrid los días 23 y 24 de octubre de 2004, lo vivimos en la mañana del 24.

Estábamos discutiendo, párrafo por párrafo, el nuevo texto del Estilo de Vida presentado por los hermanos de la Fraternidad de Barcelona, cuando de pronto se nos hizo patente una carencia : No había ningún párrafo que tratara sobre el Signum Fidei en su ambiente familiar. Una discusión rica y nutrida calentó el ambiente de la Asamblea y todos aprobamos la proposición que hicieron los hermanos Signum Fidei italianos: Hay que colmar este vacío redactando unos artículos sobre la vida del Signum Fidei en su familia. El grupo de Barcelona aceptó completar , en este sentido, el Estilo de Vida que será presentado a la Asamblea Internacional de la Fraternidad Signum Fidei en Roma (19 marzo/02 abril 2006).

Durante esta discusión nos dimos cuenta también que la inmensa mayoría de los textos redactados para los miembros de la Fraternidad, provenían de los Hermanos Asesores. Los seglares apenas escribíamos. Constatamos un gran desequilibrio sobre este punto. Muy acertadamente, el Hno. Víctor Franco, Asesor mundial, tomó la palabra invitando, a los seglares miembros de Signum Fidei, a colmar este déficit, y añadió que con gusto publicaría en el Boletín de fin de año las comunicaciones que le llegaran. Este es el motivo por el que me he decidido a escribir lo siguiente:

En el salón de mi casa tengo un cuadro de la Sagrada Familia de la escuela del Cuzco (Perú). Lo considero como un signo de fe dirigido a todos los que nos visitan. Con cierta frecuencia la contemplación de este cuadro alimenta mi meditación.

Jesús pasó la casi totalidad de su vida terrestre en el seno de su familia en Nazaret, en donde « El Niño crecía y se fortalecía lleno de sabiduria, y la gracia de Dios estaba en El ». (Lc.2, 40) Los Evangelios cubren con un púdico velo todos estos años de la infancia, adolescencia y edad madura del Señor, que se ha convenido en llamar la vida oculta de Jesús y de la que San Lucas nos dice que « vino a Nazaret, les estaba sujeto (a sus padres) y su madre conservaba todo esto en su corazón. Jesús crecía en sabiduría y edad y gracia ante Dios y ante los hombres » (Lc.2, 51-52). Es el período más largo de su vida y el que más se parece a nuestra vida en el seno de nuestras familias, llena de ocupaciones sencillas, repetitivas y de una banalidad desconcertante. La Santísima Virgen y el gran San José, como les llamaba San Juan Bautista de la Salle, vivieron con Jesús lo que nosotros hemos vivido y vivimos con nuestros hijos : cambiar los pañales, levantarse por la noche porque el niño llora, mecer la cuna para que el hijo se duerma, tejer y preparar la ropa para que no tenga frío, lavarlo, enseñarle a andar, escuchar embelesados sus primeras palabras, trabajar cada día para ganar su sustento, enseñarle los buenos modales, cocinar todos los santos días del año para darle de comer…Sí, todo esto y mucho más, si creemos que Jesús fue verdadero hombre y Dios verdadero.
Personalmente he tenido que hacer un gran esfuerzo para ir descubriendo, poco a poco, los detalles de la humanidad de Jesús, y es en la meditación de su vida oculta cuando lo he sentido más cercano de mí. En la oración me he dado cuenta que José y María me habían precedido en la difícil y fascinante aventura de educar a un hijo. Contemplando la vida cotidiana de la Sagrada Familia en Nazaret, he sido consciente de que la primera obligación del Signum Fidei es la de ser signo de fe en su hogar. Que la fe le rezume por todos los poros de su vida, tejida de actos repetitivos, insignificantes algunos de ellos, pero necesarios y que forman parte de « su terrible cotidiano ». Creo que un aspecto primordial de la vocación del Signum Fidei, que ha formado un hogar, es la de ser , en el corazón del mismo, un reflejo de lo que fueron José y María en su hogar de Nazaret. Es una exigencia del Misterio de la Encarnación.

Si los dos conyuges, marido y mujer, son miembros de Signum Fidei, esa vocación común les ayudará en la tarea de la educación de los hijos. Si sólo uno de ellos es Signum Fidei, tendrá que vivir su vocación teniendo en cuenta los centros de interés de la persona con la que comparte su vida. Eso exigirá un sincero diálogo para poder llegar a una profunda aceptación mutua, en el amor.

Con frecuencia, en mi vida familiar , me hago la siguiente pregunta : « ¿Eso que voy a realizar, va a ser, para los que me rodean, un verdadero signo de fe ? » En función de la respuesta, actúo o dejo de actuar. Nuestra vocacion de Signo de Fe en el seno de nuestras familias es más bien la de ser humildes luciérnagas del Espiritu que enhiestos faros que guían los navíos por el proceloso mar de la existencia. Esta es nuestra vida oculta sin protagonismos, humilde y sencilla, a ejemplo de la de la Sagrada Familia de Nazaret.

Estamos viviendo el tiempo del Adviento. Tiempo de espera gozosa del Niño que viene. « Rorate coeli desuper et nubes pluant justum » cantábamos en el introito del IV domingo de Adviento. « Cielos, haced venir al Justo como el rocío y que descienda de las nubes como lluvia bienhechora ; que la tierra se abra y dé nacimiento al Salvador ». El nacimiento de un hijo es el acontecimiento más grande en una familia. Así fue también para los padres de Jesús. Día de fiesta y de regocijo después de la larga espera. Llegó el misterioso fruto del amor, acogido por todos con alegría y acción de gracias. El día de Navidad celebramos, con la Virgen María y San José, la irrupción del Verbo de Dios hecho hombre, en nuestra Historia. Con este nacimiento la Sagrada Familia quedó definitivamente constituida, y empezó su vida a nuestro lado. El cielo y la tierra se alegran por el nacimiento del Emmanuel, del Dios con nosotros. Humildemente, con los sencillos pastores de Belén, vayamos a adorar al Niño Dios en el regazo de su Madre Santísima. Engalanemos nuestras casas, que estalle la alegría en nuestros hogares y que no falte, junto al árbol de Navidad, el tradicional Nacimiento, verdadero signo de fe para todos los que nos visiten.

« Como la Iglesia doméstica, la familia tiene la vocación de anunciar, de celebrar y de servir al Evangelio de la vida. Además, la familia celebra el Evangelio de la vida con la oración diaria, personal y familial: en la oración, ella alaba y da gracias al Señor por el don de la vida, y pide luz y fuerza para afrontar los momentos de dificultad y de sufrimiento, sin perder nunca la esperanza ». (Juan Pablo II)

Norberto Niubo S.F.

 

FORMACIÓN DEL S. F.

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CAPÍTULO 10

LA FORMACIÓN

  1. Los miembros de la Fraternidad asumen la formación como un proceso de crecimiento humano y espiritual que dura toda la vida. La auténtica formación se basa en la experiencia que se vive en una comunidad de personas donde todos están dispuestos a aprender.30
  1. La formación Lasaliana no es un fin en sí misma sino un instrumento y tiene como objetivo ayudar a interiorizar los elementos constitutivos de la identidad Lasaliana. Su planificación y realización se lleva a cabo de acuerdo con unos principios y una metodología común.
  1. Cada comunidad pone a disposición de sus miembros los medios y personas necesarios para su formación. Los contenidos de cada etapa responden a un programa establecido por cada comunidad y adaptados a las circunstancias de cada persona. En la medida de lo posible, el Signum Fidei participa en los programas de formación del Distrito o la Región.
  1. Formación inicial
  1. El aspirante a Signum Fidei es consciente de sentirse llamado a esta vocación, mostrando equilibrio afectivo, capacidad para compartir y vivir en una comunidad abierta, sensibilidad a los valores humanos y religiosos y actitud de servicio a los más necesitados. Comparte con la Fraternidad sus expectativas y discierne su proceso formativo con el Animador de la comunidad y con el Hermano Asesor.
  1. El período de formación inicial dura normalmente dos años y se realiza dentro de la comunidad local. El Animador y el Asesor determinan las posibles excepciones. El Aspirante considera el encuentro de acompañamiento frecuente con el Animador como un excelente medio de formación.
  1. Los temas principales de la formación en esta etapa incluyen, entre otros posibles, el estudio de la Palabra de Dios, la teología de los sacramentos, la doctrina sobre el laicado y la historia, espiritualidad y pedagogía Lasaliana, así como el Estilo de Vida. Las actividades apostólicas, sociales o educativas son parte intrínseca de este periodo de formación.
  1. En la labor formativa se prestará también una atención especial a la cultura humana del lugar, que ayudará a adquirir una lectura crítica de los valores y contravalores que encierran tanto la cultura tradicional como la actual.
  1. Formación permanente
  1. El Signum Fidei entiende la formación como un proceso en el que la propia vida y las actividades profesionales y pastorales son consideradas como los primeros medios de formación
  1. La formación permanente profundiza en los temas de la formación inicial y se amplía a otros como: Cristología, Eclesiología de comunión, Doctrina social de la Iglesia, Mariología, Liturgia, Itinerario evangélico y escritos del Fundador y documentos del Instituto sobre Familia Lasaliana, Asociación y Misión.
  1. Desde una perspectiva Lasaliana, la formación encuentra su pleno sentido cuando construye la comunión y contribuye a la formación de comunidades de personas que llegan asociarse entre sí para la Misión Lasaliana a favor de la educación de los pobres.

EL ESPÍRITU DE FE: DISTINTIVO FAMILIAR

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El año 1998 está dedicado en la etapa preparatoria al Jubileo del año 2000 al Espíritu Santo. Una manera muy concreta de vivir conducidos por el Espíritu, en expresión del Fundador, es renovarnos en la vivencia de nuestro espíritu fe, rasgo distintivo de todo auténtico lasallista y por consiguiente de todo Signum Fidei.

Para el cristiano “lo único que cuenta es una fe activa en la practica del amor” (Gal.5, 6). El espíritu que debe animar al Hermano o al seglar lasallista es la fe actuante. Y esto como resultado de una lógica elemental: Debiendo “transmitir el espíritu del cristianismo”, debe ser él un cristiano convencido que encarne en su propia vida el Evangelio que pretende transmitir. Por otro lado la actitud más radical del cristiano consiste en buscar y hacer la Voluntad de Dios en todas las cosas. Tal fue lo “último” para Jesús: “Ah alimento”… y a su imitación para el Fundador: “Adoro en todo la manera como Dios ha conducido mi vida” Buscar y hacer la Voluntad de Dios es la pasión radical que debemos vivir siguiendo a Cristo y al Fundador. Voluntad que por otra parte, sabemos se identifica con el bien del hombre: “He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn. 10, 10) “Dios envió su Hijo al mundo, para que, el mundo se salve por él” (Jn. 3.17) “La mayor gloria de Dios es que el hombre viva” (San Irineo). La fe es un elemento unificador, inseparable del celo por la salvación del hermano/a.

El espíritu de fe es el camino lasallista para encontramos con Dios y para que a través de nosotros se entregue a nuestros hermanos / as. Es el camino para vivir la filiación con Dios y la fraternidad con persona humana. El Fundador lo describe a partir de tres efectos que podemos expresar hoy de la siguiente manera:

1 .-Contemplar su rostro:

En primer lugar, porque nos hace contemplar la vida, los acontecimientos, la historia, como lugares de la manifestación de Dios. Se trata de mirarlo todo a la luz de la fe. O sea a la luz de Dios y descubrirlo:

Ø En el EVANGELIO, su Palabra siempre viva y actual. El Evangelio no es para La Salle un libro que trae una historia del pasado, sino la Buena Nueva de un Dios cercano que nos ama en nuestro “hoy”. Y nos toca a nosotros hacer presente al mundo ese amor gratuito que experimentamos en nuestra vida. “Debéis en esto imitar, de algún modo a Dios: Dios se encariñó tanto con las almas por él creadas que, viéndolas sumidas en el pecado, e incapaces de redimirse por si mismas se vio como constreñido, por el celo y el ansia de su salvación a enviar a su propio HIJO para rescatarlas de estado tan lamentable. Que no debéis hacer vosotros. (Med. 201,3).
Ø En el HONIBRE. Por eso la Escuela lasallista es un lugar teológico, o sea, un lugar donde Dios se hace presente. Y esto de una doble manera. Por un lado, el Hermano y el educador lasallista, deben revelar a los jóvenes el amor de Dios, la presencia de Cristo, Buen Pastor que conoce a sus ovejas y que va en busca de la oveja descarriada “Volved los ojos a Jesucristo como al Buen Pastor del Evangelio, que busca la oveja perdida, la pone sobre sus hombros y vuelve con ella para incorporarla de nuevo al redil. Y puesto que hacéis sus veces, teneos por obligados a proceder de modo análogo” Med. 196,1), y por otro, los jóvenes son Cristo presente para el educador lasallista. El Hermano y el educador lasallista no debe temer perder a Cristo por ir a los jóvenes, allí tiene que encontrarlo. Ya un escritor alemán del siglo XIV el Maestro Eckhart decía: “Si en el momento de oración tienes un éxtasis y hay un hermano que necesita de ti, deja tu éxtasis y corre a socorrer a tu hermano. Porque el Dios que encontrarás en tu hermano es más real que el Dios que encuentras en el éxtasis.”.

Ø En el POBRE. Si en todo hombre se refleja el rostro de Dios es sobre todo en el pobre donde su manifestación es mayor. El Fundador nos invita a “reconocer y adorar a, Jesucristo bajo los pobres harapos de los niños “(Med. 96,3). Y nos dice que cuánto más los amemos más perteneceremos a Jesucristo y que debemos estar siempre abiertos abrirles la puerta de nuestro corazón, porque rechazarlos es rechazar a Dios mismo. Por eso nos pregunta: “¿Cuánto tiempo hace que Jesús se presenta a vosotros, y llama a la puerta de vuestro corazón para establecer en él su, morada, sin que hayáis querido recibirle? ¿Por qué? Porque no se presenta sino en figura de pobre, de esclavo de varón de dolores” (Med. 85.1). Se trata de una mirada espiritual que nos lleva a un compromiso. Cuanto más posea esta mirada más atento y sensible seré a todas las formas que se opongan al plan salvífico de Dios. El ser sensible y defender los DERECHOS HUMANOS, es parte de mi vocación lasallista.

Ø En la NATURALEZA, lugar de las maravillas de Dios. En esta naturaleza renovada cada año que pasa de la muerte del invierno a la vida de la primavera. Basta abrir los ojos para encontrarnos con Dios. El cielo, las montañas, el mar… Todo es don de Dios. A través del libro del mundo podemos llegar al autor de todo. A esto que vivió con tanta intensidad y frescura San Francisco de Asís, nos invita San Juan Bautista de La Salle al decirnos que “no hemos de mirar nada sino con los ojos de la fe”. Hoy corremos el peligro de perder la capacidad de admiración. Pasamos en medio de las cosas bellas de este mundo y no nos admiramos. Tendríamos que tener la capacidad de ver en cada flor, la loca imaginación de Dios.

Ø En la HISTORIA, lugar de las “gestas” de Dios, donde se manifiesta su plan de salvación. En cierta manera para el cristiano, todo historia es sagrada, porque es revelación de Dios y de su proyecto de amor sobre el mundo. Por eso dos lecturas son obligatorias para todo lasallista. La Biblia, en particular el Evangelio, donde Dios se ha hecho Palabra y el periódico o el telenoticiero donde cada día puedo descubrir el rostro de Dios a través de los acontecimientos del mundo ante los cuales no puedo ser indiferente. El Fundador siempre estuvo atento y se dejó impresionar por el mundo que lo rodeaba en donde Dios se la manifestó a través de las necesidades de los jóvenes. Nuestro 42º Capitulo General nos presenta las fuerzas de vida y los grandes desafíos de nuestra historia actual:

– Muchos jóvenes hoy, sumergidos en un mundo tecnificado e impersonal, anhelan relaciones cálidas de convivencia y fraternidad

– Muchos jóvenes hoy, ganados por el ansia del dinero y el mecanismo de la ganancia, esperan el testimonio de la generosidad y la gratuidad.

– Muchos jóvenes hoy, invadidos por el imperialismo del sexo, aspiran a una nueva civilización del amor, en la cual la persona se respeta, y la vida se expresa como acogida, riesgo y entrega.

– Muchos jóvenes hoy, viven en medio de un desierto espiritual; buscan en silencio, un sentido a su existencia, en lo absoluto y en la mística. (Circ. 435).


Como LASALLISTAS, en el corazón de este mundo y de esta historia, estamos llamados a dar una respuesta.

Ø En MI MISMO, templo de la Trinidad. Cuanto más penetro en mi mismo más me encuentro con Dios. Fue la experiencia de San Agustín: “Tarde te amé hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé. Tu estabas dentro de mí y yo fuera y por fuera te buscaba y me lanzaba sobre las cosas hermosas creadas por ti”. A reconocer esta presencia, también nos invita La Salle cuando dice a los Hermanos: ” Los jóvenes no menos que vosotros, fueron consagrados a la Santísima Trinidad desde el día de su Bautismo; llevan su sello estampado en el alma, y son deudores a este adorable misterio de la unción de la Gracia, que se derramó en sus corazones” (Med 46,3).


2- Buscar su voluntad..

En segundo lugar, el espíritu de fe, nos invita a buscar siempre la Voluntad de Dios. A hacerlo todo con la mira puesta en su designio salvífico. Porque he experimentado en mi vida la acción amorosa y liberadora de Dios, por eso me decido a compartir con mis hermanos los hombres la experiencia vivida y a comprometerme en la obra de Dios como le gustaba decir a La Salle.

3- Confiar en su amor:

En tercer lugar, el espíritu de fe es confiar siempre en Dios, abandonarme en sus manos de Padre. Y puedo hacerlo porque el Señor está siempre ahí, en el interior de mi historia. Por eso La Salle tanto insiste en la PRESENCIA DE DIOS y puedo hacerlo, porque el Señor no solamente está ahí, sino que también CONDUCE mi historia y la historia de los hombres. Aquí se encuentra una de las principales intuiciones lasalianas: Dios nos busca primero, antes que nosotros a Él; Dios ya está presente, Dios nos guía. A nosotros nos corresponde abrirnos a Él, reconociéndolo por la fe. El Fundador nos comparte como experimentó en su propia vida esta presencia y esta guía de Dios: “Dios que conduce todo con sabiduría y dulzura y que no acostumbra forzar la inclinación de los hombres, queriendo comprometerme a lomar enteramente cuidado de las escuelas, lo hizo de una manera imperceptible y durante mucho tiempo, de manera que un compromiso me llevaba a otro sin haberlo previsto desde el comienzo.”

CONCLUSIÓN

El ENCUENTRO CON DIOS en clave lasaliana, no es tanto el esfuerzo que yo hago por encontrarlo, sino el dejarme, como La Salle, encontrar por Él, el dejarle a El la iniciativa. El saber contemplar su rostro, buscar su voluntad, confiar en su amor. En palabras de San Juan Bautista de La Salle, se trata de abandonarnos totalmente en sus manos “como el hombre que se hace a la mar sin velas ni remos” (Med. 134,1)

Todo Signum Fidei, como todo el que participa del carisma de San Juan Bautista de La Salle está llamado a ser un SIGNO de Dios para el mundo. Sabemos que el mundo de hoy da una extraordinaria atención a la imagen, de tal manera que hoy el sector de la comunicación dirige en gran parte la opinión pública. Hasta la guerra se ha convertido hoy en un espectáculo al que podemos asistir en vivo, los alimentos tienen la función simbólica de un estilo de vida, pensemos en la Coca Cola o en Mc Donald’s y en su propaganda. Hoy lo que importa no es la calidad de la ropa sino su marca

El último Capítulo General nos dice que las principales victimas de un tal sistema son precisamente los jóvenes y el Fundador ya decía que los jóvenes aprenden más por lo que ven que por lo que oyen. Un mundo así necesita signos que lo desinstalen. Como lasallistas estamos llamado a manifestar el amor de Dios viviendo los valores del Evangelio, particularmente la fraternidad, haciendo visible el rostro de Dios, no como quien demuestra una teoría, sino como quien es testigo de un encuentro que ha transformado su vida.


INTERROGANTES

1. ¿ Dónde se me ha revelado mejor el rostro de Dios:

– En el Evangelio
– En el hombre
– En el pobre
– En la naturaleza
– En la historia
– En mí mismo?

2. ¿ Qué medios empleo, en mi vida, para buscar la Voluntad de Dios?

3. ¿ Qué pienso de la idea de San Juan Bautista de La Salle, que debemos abandonarnos en manos de Dios “como el hombre que se hace a la mar sin velas ni remos”.

Hno. Álvaro Rodríguez E

 

ANIMACIÓN Y GOBIERNO

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ESTATUTOS

ANIMACIÓN Y GOBIERNO

  1. A nivel local

a) Se trata de la Comunidad Signum Fidei tomada en su singularidad. Cada comunidad está animada por un/a Animador/a Seglar consagrado y acompañada por un Hermano Asesor. La comunidad discierne la asignación de responsabilidades dentro de ella misma en espíritu de servicio fraterno.

b) El/la Animador/a Seglar es elegido/a a partir de una lista, a lo sumo de cuatro miembros consagrados, propuestos por los miembros de la comunidad.

c) La duración del mandato es de dos años, renovable una vez. El mandato puede repetirse siempre que existan dos años de interrupción previa.

  1. A nivel Distrito / Sector

a) Se trata de las comunidades Signum Fidei del Distrito y/o del Sector.

b) Las comunidades del Distrito/Sector están animadas por un Coordinador/a Seglar, acompañado/a por un Hermano Asesor del Distrito/Sector.

c) El/la Coordinador/a del Distrito/Sector es elegido/a por los Animadores Seglares locales de las comunidades.

d) La duración de su mandato es de tres años, renovable una vez. El mandato puede repetirse siempre que existan tres años de interrupción previa.

e) El Coordinador convoca asambleas de Distrito/Sector, retiros, sesiones de formación, organiza proyectos comunes y otras actividades para fortalecer los lazos entre las comunidades. Al menos una vez al año visita todas las comunidades.

  1. A nivel regional

 a) Las Asambleas Regionales están formadas por todos los Coordinadores Seglares y Hermanos Asesores de los Distritos/Sectores.

  1. A nivel internacional: el consejo internacional.

 a) Está compuesto por los/as Coordinadores/as, de las Regiones y el Hermano Asesor Internacional.

b) La Asamblea Internacional elige al Presidente.

c) El Presidente representa la Fraternidad en el Consejo Internacional de Familia Lasaliana y Asociación y/o el Consejo Internacional de Asociación y Misión.

d) Su mandado es por un periodo de siete años y puede ser renovado una vez.

  1. La Asamblea Internacional Signum Fidei es el órgano soberano de la Fraternidad Signum Fidei. El Presidente Internacional, junto con el Hermano Asesor Internacional convocan esta Asamblea por lo menos un año antes del Capítulo General ordinario del Instituto y en conexión con la Asamblea Internacional de la Misión.
  1. La modificación del Estilo de Vida es competencia de la Asamblea Internacional y exige la mayoría de dos tercios de los participantes.
  2. NORMAS TRANSITORIAS:A Nivel Regional:
    – Por primera vez el/la Coordinador/a Regional es designado por el Asesor Internacional de acuerdo con el Hermano Consejero General para la Región.A nivel Internacional:

    – Los Coordinadores de las Regiones eligen entre ellos un presidente por una sola vez sin que se presenten candidaturas.
    – La Asamblea Internacional elegirá al Presidente tras este periodo transitorio.

ORACIÓN LASALIANA (II)

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ORACIÓN LASALIANA (II)

1.- LA ORACIÓN HOY

Desde hace un tiempo, parece que el hombre se abre a la trascendencia. Como que siente la necesidad de algo más.

“La mayoría de las gaviotas no se molestaban en aprender sino las normas de vuelo más elementales: como ir y volver entre playa y comida. Para la mayoría de las gaviotas no es volar lo que interesa sino comer. Para esta gaviota, sin embargo, no era comer lo que importaba, sino volar. Más que nada en el mundo, Juan Salvador Gaviota amaba volar’, (Richard Bach).

¿Será un signo de los tiempos? Ciertamente no está exento de ambigüedad, pero a nosotros consagrados a Dios, también al Signum Fidei, ¿Qué nos está diciendo?

En uno de los documentos de la Iglesia sobre la Vida Fraterna, se nos dice:

“En un momento como cl nuestro, en cl que se asiste a un cierto despertar de la búsqueda de trascendencia, las comunidades religiosas pueden llegar a ser lugares privilegiados donde se experimentan los caminos que conducen a Dios… Las personas consagradas a Dios hombres y mujeres, ¿dejarán de asistir a esta cita con la historia, no respondiendo a la “búsqueda de Dios” que sienten nuestros contemporáneos, induciéndoles, acaso a buscar en otra parte, por caminos equivocados, cómo saciar su hambre de Absoluto?” (Nº 20 Vida Fraterna en Comunidad).

El 42º Capitulo General recogió esta preocupación con algunas convicciones:

“Creemos que la vida de oración que alimenta la intimidad con Cristo es testimonio de la vitalidad, de la autenticidad de la vida comunitaria y es llamada a una mayor fidelidad”

“Reafirmamos que la oración mental debe ser considerada por los Hermanos como el primero y el principal de sus ejercicios diarios, y el que mejor puede atraer la bendición de Dios sobre todos los demás” (Cir. 435 p.53).

2.- ORACIÓN LASALIANA Y ORACIÓN DE JESÚS

Pocos meses antes de su muerte, en una de sus últimas cartas, el Fundador nos abre un poco, el velo siempre recatado, de su relación con Dios:

“Me persigue la idea de que habiendo transcurrido tanto tiempo en que he tenido tan poca oración, es conveniente que ahora le dedique mucho tiempo, con el fin de conocer la voluntad de Dios en lo que haya de hacer. Me parece que lo único que debo pedir a Dios en la oración es que me descubra lo que Él exige de mi, y me ponga en la disposición que me quiere” (Carta 5,1-2).

Este texto nos revela lo que constituye el corazón de la oración lasaliana, oración orientada al compromiso: “Voluntad de Dios”, “lo que Él quiere que haga”.

Oración que une MÉTODO DE ORACIÓN y MEDITACIONES PARA EL TIEMPO DE RETIRO: Tabor y Emaús; filiación divina y fraternidad humana en unión vital Presencia de Dios como primera parte del Método y actualizada a lo largo del día. Esta debe ser también nuestra oración. Una oración orientada particularmente a la búsqueda de la Voluntad de Dios, que no es otra que el bien de nuestros Hermanos, que tengan vida, que se comprometan en la realización del plan salvífico de Dios: la vida del mundo, la plena realización del hombre.

La oración. lasaliana hace suya la oración de Jesús, que es en un primer momento, apertura a Dios como su Padre. Jesús le invoca de una manera personal, silenciosa y profunda: ¡ABBA! Correlativamente la oración se expresa en el descubrimiento de la voluntad salvadora del Padre y se realiza en la entrega de la vida por los otros. (Heb. 5,7-10; Mt. 26,39-42). Por eso el Fundador nos habla de la escala de Jacob (Md. 198,1), que el Capitulo traduce en una hermosa expresión: “Es el, mismo Espíritu el que consagra a los Hermanos y convierte el corazón de los jóvenes”. De nuevo aquí, lo lasaliano es no hacer diferencia. Para él está muy claro, a lo mejor no tanto por nosotros, que no podemos decir PADRE si no somos fraternos y solidarios. Que no podemos orar si no tenemos capacidad de donación y compartir. En este sentido siempre será verdad que no son nuestras ocupaciones las que nos impiden orar, sino nuestra falta de amor a Dios o al hombre.

Tenemos tiempo para lo que amamos. Dejarnos de rezar cuando nuestra acción está motivada por ALGO y no por ALGUIEN. Lo importante es lograr la unión con Dios, sirviendo a los demás, con la certeza que nuestro servicio desinteresado a los demás no puede nacer más que del encuentro con el Señor, porque mal puede Uno ponerse con amor y desinterés al servicio del prójimo si antes no se ha sentado a los pies del Maestro para que sea su Espíritu el que guíe y se haga cargo de su vida. Si amamos a nuestros hermanos que Dios nos ha encomendado necesaria y espontáneamente brotará en nosotros la oración, porque seremos conscientes de que no podemos “tocar los corazones” (Md. 148.1) si el Espíritu de Dios no nos los abre.

3.- LA ORACIÓN DEL SIGNUM FIDEl

Una oración que no brota del YO PUEDO porque mi oración no va a depender fundamentalmente de la capacidad de control mental que pueda tener. Las técnicas de autodominio me pueden ayudar pero no son propiamente oración. No debemos olvidar que la oración, aunque tarea humana, es ante todo don de Dios.

Una oración que tampoco se reduce al YO PIENSO, porque la oración no es el resultado de mi especulación intelectual, ni de la lógica interna de mis pensamientos, ni de la belleza estética de los mismos.

Una oración que no se centra tampoco en el YO SIENTO, porque los sentimientos pueden ser útiles, pero no constituye la oración. Podemos aplicar a la oración lo que nos dice un refrán árabe: “Que distinto es ir al banquete por el banquete, que ir al banquete por el amigo”. Y el Fundador nos decía que es más importante buscar al Dios de los consuelos que los consuelos de Dios.

Nuestra oración debe nacer del YO QUIERO. No de un querer que al menos en español es sinónimo de poder. “Querer es poder”. Sino de un querer afectivo de abandono. En el fondo es decir al Señor “Yo quiero lo que Tú quieras”. Sequedad consuelos o vacío poco importa, con tal que sea lo que tú quieras. Es el sentido de la Carta cinco del Fundador que citábamos anteriormente. La oración es centramos en Dios y descentramos de nosotros mismos. Y en el caso de que honestamente sintamos que no queremos lo que Dios quiere por lo que de exigencia y de cruz pueda tener, orar es decirle al menos: “Señor yo quisiera querer lo que Tú quieres”. Sabemos que la actitud de abandono es el fruto más precioso de nuestra espiritualidad lasaliana. Nuestra oración debe ser:

INVOCACIÓN AL ESPÍRITU porque se trata de “tocar los corazones” y no de una empresa human, porque muy a menudo no vemos claro lo que debemos hacer y no sabemos que pedir:

“El Espíritu viene en auxilio de nuestra debilidad: nosotros no sabemos a ciencia cierta lo que debemos pedir, pero el Espíritu en persona intercede por nosotros con gemidos, sin palabras y aquél que examina el corazón conoce la intención del Espíritu porque Éste intercede por 105 consagrados como Dios quiere” (Rom.. 8,26-27).

INTERCESIÓN, porque hay momentos en que no podemos hacer otra cosa:

“Al instante Moisés cayo de rodillas y se postró ante Él diciendo: Si de veras gozo de tu favor, te suplico Señor, que vengas con nosotros, aunque seamos un pueblo de cabeza dura. Perdona nuestras maldades y pecados y recíbenos como herencia tuya” (Ex. 34.8-9).

“Cuando tropiecen con dificultades en el gobierno de sus discípulos… acudan a Dios sin vacilaciones, pidan con mucha insistencia a Jesucristo como el Buen Pastor… Y, puesto que hacen sus veces, impetren de Él las gracias requeridas pura conseguir la conversión de sus corazones. Si queréis salir airosos en vuestro ministerio, debéis, pues, aplicaros mucho a la oración presentando de continuo en ella a Jesucristo las necesidades de los discípulos; y exponiéndole las dificultades que os salgan al paso… ” (Md. 196,1).

ACCIÓN DE GRACIAS, porque descubrimos la acción de Dios en nuestros Hermanos:

“Doy gracias a mi Dios por todo lo que recuerdo de vosotros: cada vez que pido por todos vosotros siempre lo hago con alegría por la parte que han tomado en anunciar la buena noticia desde el primer día hasta hoy; seguro además de una cosa: de que aquél que dio principio a su buena empresa le irá dando remate hasta el día del Mesías, Jesús”(Fil, 1,3-6).

PERDÓN, porque nos sentimos responsables y solidarios de nuestros Hermanos:

“Cuando me descubran sus faltas, me consideraré culpable de ellas ante Dios por mi pobre conducta y por no haberlas prevenido, bien sea con los consejos que hubiera debido darles, bien sea vigilando sobre ellos; y si les impongo alguna penitencia me impondré yo otra mayor; y si la falta es considerable, además de la penitencia tomaré un tiempo particular como media hora, y hasta una hora, varios días seguidos sobre todo por la noche, para pedir perdón a Dios por ella. Si me considero como haciendo las veces de Dios para con ellos, será en la inteligencia de que tengo obligación de cargar con su pecados así como nuestro Señor cargó con los nuestros y que es una carga que Dios me impone respecto a ellos” (Reglas que me he impuesto, n0 7).

DISCERNIMIENTO, porque somos conscientes que se trata de la obra de Dios y no de nuestro proyecto personal, ni de una simple empresa humana.

“Cada día los Hermanos, “suben hasta Dios por la oración” como apóstoles responsables de la salvación de aquellos que les están confiados. Esperan alcanzar así del Señor la libertad de corazón y el discernimiento de espíritu que requiere su ministerio, y las gracias que necesitan para trabajar útilmente en favor del Reino” (R. 69).

ABANDONO, ESPERANZA porque nos ponemos en sus manos en nuestras oscuridades e impotencias.

“Me han arrancado la paz y ni me acuerdo de la dicha; me digo: Se me acabaron las fuerzas y mi esperanza en el Señor. Recuerda mi aflicción y mi amargura, la hiel que me envenena; yo no hago más que recordarlo y me siento abatido.

Pero hay algo que traigo a mi memoria y me da esperanzas: que la lealtad del Señor no termina y no se acaba su compasión; antes bien se renuevan cada mañana: ¡Qué grande es tu fidelidad!

El Señor es mi lote, me digo y espero en Él. El Señor es bueno para los que en Él esperan y lo buscan; es bueno esperar en silencio la salvación de Dios” (Lam.3. 17-26).

4. – CONCLUSIÓN

Nos preocupa el futuro de nuestro Distrito: envejecimiento de los Hermanos, fragilidad. sentido de la vida religiosa, signo de los tiempos, Misión Compartida, Asociación… Muchas veces los problemas nos abruman y no vemos salida…

La solución no está en mirar con nostalgia el pasado o con pesimismo el futuro, sino en vivir el presente poniéndonos con confianza en manos de Dios. El Fundador nos da una pista:

‘Esta comunidad puede ser de mucho provecho a la Iglesia; persuadios con todo, de que no lo conseguirá sino en cuanto se fundamenten sobre esos dos pilares, a saber: la piedad y la humildad, que lo harán inconmovible” (Md. 161,3).

PREGUNTAS PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL

1 ¿Se nota en mi vida que soy “hombre, mujer, de Dios”, consagrado a Dios?

2 ¿Cuál es la principal característica de mi oración, por qué y para qué hago oración’?

3 ¿Qué tipo de oración me llena más, la forma de orar más corriente? ¿He descubierto en mi propia vida la oración de “abandono y esperanza”?

4 ¿Cuál es mí actitud ante el pasado, el presente, el futuro? ¿Oro a partir de la realidad, de la vida?

LA FAMILIA LASALIANA

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CAPÍTULO  9

LA FAMILIA LASALIANA

  1. La Fraternidad Signum Fidei comparte la espiritualidad y la misión que la Iglesia, misterio de comunión y participación, ha confiado al Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas y, hoy también, a todos los miembros de la Familia Lasaliana (Hermanos, Unión de Catequistas, Hermanas Guadalupanas, Lasallian Sisters y demás Asociados y colaboradores).
  1. Las comunidades funcionan en el marco de los distritos y son oficialmente reconocidas por éstos en el ámbito de la Asociación y la Misión Lasaliana. Es de desear que el Hermano Visitador y sus Consejos apoyen sus obras y proyectos, respeten su autonomía y faciliten una estrecha participación en la vida del Distrito.
  1. Los responsables de las comunidades presentan periódicamente un informe al Hermano Visitador sobre la vida y los proyectos de la Fraternidad.
  1. El Hermano Asesor internacional y el Hermano Asesor local son nombrados por el Hermano Superior General y el Hermano Visitador respectivamente. Ambos garantizan el mantenimiento de los vínculos de unión con el Distrito y el Instituto.

JESUCRISTO, ÚNICO SALVADOR DEL MUNDO, AYER HOY Y SIEMPRE

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“El primer año, 1997, se dedicará a la reflexión sobre Cristo, Verbo del Padre, hecho hombre por obra del Espíritu Santo. Es necesario destacar el carácter claramente cristológico del Jubileo, que celebrará la encarnación y la venida al mundo del Hijo de Dios, misterio de salvación para todo el género humano” (T.M.A.40)

Uno de los aspectos característicos de la espiritualidad lasallista es su cristocentrismo. Sin duda el Fundador lo heredó de la Escuela de espiritualidad francesa del siglo XVII. En el Directorio espiritual del Seminario de San Sulpicio, en donde el Fundador estuvo 18 meses este era el principal objetivo:

“El objetivo primero y definitivo de este Instituto es vivir totalmente para Dios en Cristo Jesús Nuestro Señor, deforma que el interior de su Hijo penetre en lo Intimo de nuestro corazón y permita a cada uno decir con confianza lo que San Pablo afirmaba de sí mismo: ‘No soy yo quien vivo, es Cristo quien vive en mí” (Gal. 2,20). En todos será ésta la única esperanza y el único pensamiento, y también el único ejercicio: vivir interiormente de la vida de Cristo y manifestarla con actos en nuestro cuerpo mortal”

El Fundador en la Explicación del Método de Oración nos invita a contemplar los misterios, las virtudes, las máximas de Jesucristo para encarnarías en nuestra vida. Así por ejemplo, contemplando en Navidad la persona del Verbo bajo forma de niño, nos invita a conformarnos con él: “Oh Dios mío estoy convencido de esta verdad, si quiero tener parte en tu gloria en el cielo es preciso que me conforme a Ti en la tierra… Tu me enseñas con tu pobreza extrema y tus sufrimientos a preferir la pobreza, los desprecios del mundo y las mortificaciones antes que las riquezas, los honores y los placeres. Es lo que quiero hacer a imitación tuya”. (EM 81,82)

Se trata de una conformidad en un nivel cada vez más profundo de identificación y no simplemente la copia de un modelo exterior. “Para desempeñar debidamente el ministerio, no les bastará ejercer con los niños sus funciones conformándose únicamente al proceder externo de Jesucristo… si de igual modo, no hicieran suyas sus miras e intenciones. TM(MR 196,3)

Esta preocupación por llegar a la conformidad interna con Jesucristo, aparece repetidamente en la Explicación del Método de Oración. Así por ejemplo, cuando nos presenta el acto de unión sobre la humildad: “Que la unción de tu gracia me enseñe a ser humilde de corazón y a practicar la humildad no sólo en lo exterior como las personas del mundo por política, sino con miras de fe, en unión con tu espíritu, en conformidad con tus disposiciones y a imitación vuestra –
(EM 105)

Esta conformidad el Fundador la relaciona casi siempre con Cristo sufriente, con la Cruz, como participación en el MISTERIO PASCUAL, como lo expresa en la Meditación para la fiesta de la Transfiguración: Cuando el alma es así transfigurada con Jesucristo debe ocuparse gustosa en la Pasión y en la cruz, para manifestar que todo su anhelo es conformarse a él en su estado paciente” (MF. 152,3). El Fundador nos invita a hacernos conformes con el Crucificado: “Pongamos toda nuestra gloria, como San Pablo en llevar en nuestros cuerpos las señales sagradas de los padecimientos de Jesús; a fin de hacernos conformes a Jesucristo crucificado y honrar su santa cruz” (MF. 165,3)

Sin embargo la participación en la cruz de Jesús, es condición de vida y no búsqueda de muerte. Se trata, también de participar en la vida de Cristo Resucitado: “la resurrección de Jesucristo debe procurarles la ventura de resucitar espiritualmente… es decir hacerles emprender una vida del todo nueva y celestial. Mortifiquen sus cuerpos terrenales, dice el apóstol, y despójense del hombre viejo para revestirse del nuevo” (MD 29,3)

La conformidad con Jesús debe llevarnos a sentirnos SACRAMENTO DE CRISTO para nuestros discípulos y para todas aquellas personas con quienes nos relacionamos.: “Jesucristo mismo es quien desea que los discípulos los miren como lo mirarían a él, y que reciban sus instrucciones como si él en persona se las diera, persuadidos de que la verdad de Jesucristo habla en ustedes” (MR. 195,2).

La conformidad con Jesucristo debe llevarnos no solo a dar vida abundante a los jóvenes (cf. MR. 201,3,;196,3,MD.45,1; EM 25,MF.112,3), sino a dar por ellos como Jesús nuestra propia vida: “Deben estar dispuestos a dar su propia vida. Hasta tal punto les han de llegar al alma, los niños puestos a su cuidado” (MR. 198,2)

María debe ser para nosotros modelo y ayuda eficaz en nuestro conformarnos con Jesús. Y es que no podemos olvidar cómo la definía la escuela francesa de espiritualidad: “una pura capacidad de Jesús, llena de Jesús”. Ese es también nuestro desafío, particularmente durante este año.

Hno. Álvaro Rodríguez E

EL SIGNUM FIDEI Y SU FAMILIA

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CAPÍTULO 8

 EL SIGNUM FIDEI Y SU FAMILIA

  1. El primer ámbito que la fe ilumina en la ciudad de los hombres es la familia.28 El Signum Fidei asume como vocación específica la llamada de Dios a vivir en familia y la considera como su primera comunidad y lugar primario de “humanización” de la persona y de la sociedad.29 En ella vive la relación trinitaria de Dios Padre, de Jesús Hijo y del Espíritu, transformando los vínculos familiares en lazos de unidad y de amor.
  1. El Signum Fidei mira la vida como un regalo y participa en la obra creadora de Dios a través de los hijos, fruto de su amor. Tiene como modelo de vida a la Sagrada Familia de Nazaret.
  1. Conlleva con su cónyuge los avatares de su existencia en común y asume con alegría las responsabilidades inherentes a su maternidad/paternidad. Siempre que sea oportuno hace partícipes a sus familiares del espíritu que se vive en su comunidad.
  1. Los padres educan a sus hijos en el crecimiento humano y espiritual. Permanecen a su lado siempre con los brazos abiertos y son para ellos un ejemplo de vida cristiana. Respetan la libertad de cada miembro de la familia.
  1. Con su trabajo proporcionan una vida digna a su familia y ponen toda su confianza en la acción de la Providencia divina.

LOS EDUCADORES LASALIANOS:  HOMBRES Y MUJERES DE ORACION

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LOS EDUCADORES LASALIANOS:  HOMBRES Y MUJERES DE ORACION

 En el conjunto del mundo lasaliano de hoy, llama fuertemente la atención ver cómo se carga el acento en la creación de escuelas auténticamente lasalianas. En muchos lugares, los Hermanos, los profesores seglares, los padres, los antiguos alumnos, los asociados y los mismos alumnos reflexionan juntos sobre el sentido de la educación lasaliana y trabajan juntos para realizar una auténtica renovación de sus escuelas.

 Por ejemplo, empezamos a contemplar jornadas, encuentros y retiros lasalianos, a la vez que constatamos esfuerzos positivos y eficaces para constituir comunidades educativas saturadas de fe, centradas en las personas, y preocupadas por la excelencia de la enseñanza, creativas, llenas de celo por el crecimiento religioso de los alumnos, con especial cuidado por los pobres, por la justicia y por la paz.

 Y lo que es más alentador en este movimiento de renovación, es el deseo de muchos miembros de la Familia lasaliana de participar no solo en los objetivos educativos del Instituto, sino en la misma espiritualidad de San Juan Bta. De La Salle. Y uno se va dando cuenta cada vez con más claridad, de que la Familia Lasaliana formada por los Hermanos, profesores seglares, padres, antiguos alumnos, asociados y alumnos, unidos por el espíritu e ideal del Fundador, podría convertirse en instrumento altamente eficaz en la misión de la educación cristiana de hoy.

  IDENTIDAD Y ORACION

 Esta introducción podría parecer demasiado larga para un breve artículo titulado « Los educadores lasalianos: hombres y mujeres de oración. Pero de hecho, lo que se dijo es fundamental para comprender las enseñanzas del Fundador sobre la oración. Para nuestro Fundador hay un vínculo íntimo entre la identidad del Hermano -y por extensión, de todos los miembros de la Familia Lasaliana- y un ritmo regular de oración personal.

Para De La Salle, la vocación de los Hermanos está en responder a las necesidades de los jóvenes en calidad de ministros del Señor, como sus «embajadores» y sus «cooperadores. El Hermano debe «re-presentar» a Jesucristo, haciendo de su presencia amada y salvadora una realidad visible y efectiva entre los jóvenes. Es, pues, con toda lógica que el Santo de La Salle dice: «Es de mucha importancia que los Hermanos de las Escuelas Cristianas cuyo fin por su Instituto es educar a los niños en el espíritu del cristianismo y hacer todo porque puedan adquirirlo, estén… penetrados… y abundantemente llenos del Espíritu de Fe» (Colección).

Lo que De La Salle quiere decir está claro: no podemos dar lo que no tenemos. El educador lasaliano debe ser un hombre o una mujer de fe, es decir una persona que tiene una relación viva, consciente y dinámica con Dios. En este contexto, nosotros podremos comprender la insistencia del Fundador en la necesidad de una oración personal regular. Es la oración que nutre esta relación íntima con el Señor: « La principal ocupación en la oraci6n personal es «de llenarse de Dios y unirse interiormente a E]» (Explicación del Método de Oración: EMO).

Ahora podemos comprender por qué De La Salle insistía para que los Hermanos tuvieran un grande amor por la oración personal y « la miraran como el primero y principal de sus ejercicios diarios» (Regla).

No podemos en la brevedad de este artículo estudiar en profundidad las enseñanzas del Fundador sobre la oración. Pero lo que sí podemos hacer, es reflexionar brevemente sobre algunas orientaciones más fundamentales. Y acabamos de considerar la primera:

1.- En la vida del educador lasaliano. la necesidad de una oración personal se desprende de su identidad como ministro del Señor.

 LA PALABRA DE DIOS

 El amor por las Escrituras está ligado muy de cerca al aprecio de una oración regular. De La Salle considera las Escrituras como la primera Regla del Instituto. «Los verdaderos siervos de Dios, dice, deben “comer” (la Escritura) para comunicarla y descubrir sus secretos a los que estamos obligados a instruir» (Med. 170).

De La Salle enseñaba a sus Hermanos a meditar todos los días las Escritura Sagrada para que la PALABRA DE DIOS penetrara en su espíritu y en su corazón. Y les enseñaba igualmente a pasar de la reflexión a una conversación ardiente con el Señor.

Para el educador lasaliano, por consiguiente, la costumbre de leer y meditar la Sagrada Escritura es de capital importancia. Nuestra segunda orientación puede, pues, formularse como sigue:

2.- El educador lasaliano consagra cada día algunos minutos a una reflexión orante de la Palabra de Dios.

 ENCUENTRO PERSONAL CON EL SEÑOR

Otra orientación fundamental de De La Salle, es que la oración es un encuentro personal con el Señor en el centro de nuestro ser. No emplea estas palabras. Su lenguaje es el de su tiempo: « La Oración es una ocupación interior, es decir, una aplicación del alma a Dios… No es solo una simple ocupación del espíritu, sino que. lo es de todas las potencias del alma… Y se practica en el fondo del alma… » (EMO).

El lenguaje está superado, ciertamente, pero la significación está clara. El educador lasaliano debe todos los días encontrar al Señor en el centro de su alma. La oración es mucho más que un tiempo de reflexión sobre Dios, sobre una doctrina, sobre una enseñanza o una idea. «La primera cosa que debe hacerse en la oración, es penetrarse interiormente de la presencia de Dios», dice (EMO). Y para asegurarse de que los novicios no pasaran demasiado tiempo en « reflexionar sobre Dios», De La Salle insistía en que conversaran con Dios. Y para ayudarles a mantener esta conversación, les sugería seguir una serie de « actos».

El Fundador decía que los principiantes emplean normalmente muchas palabras en su conversación con el Señor… pero que los que tienen más experiencia deben emplear «menos palabras» y aun ninguna; y «pararse algún tiempo en un silencio interior « (EMO).

El centro de la enseñanza de De La Salle, es que la oración es un tiempo de toma de conciencia acentuada de la «presencia del Señor» en nuestrA vida. Es un tiempo para un encuentro personal consciente con el Señor en las profundidades de nuestro ser. En cientos momentos tenemos necesidad de conversar con muchas palabras. En otros, con pocas y con más silencio. Y puede aun haber momentos en que nos sentimos totalmente satisfechos quedando ante el Señor en un silencio amante y atento. Y así, nuestra tercera orientación puede ser ésta:

3.- El educador lasaliano, convencido de que para hacerse presente a Jesucristo es preciso tener con El un contacto regular. se hace obligación personal de encontrar al Señor todos los días en la oración.

 LOS PROBLEMAS DE LA VIDA Y LA ORACIÓN

 Consideremos otra orientación fundamental de De La Salle: la unión entre nuestros problemas diarios y nuestra oración. Para De La Salle, la oración no fue nunca una evasión, fuera de las realidades de todos los días. Al contrario. Invita a los Hermanos a ver la relación estrecha que hay entre su vida y su servicio diario cerca de los jóvenes. Los Hermanos deben presentar al Señor los problemas de los jóvenes. Deben interceder por ellos, que les son confiados. » Cuando os ocurra que encontréis dificultades en la guía de los jóvenes, vuestros discípulos, cuando los haya que no aprovechen vuestras instrucciones y otros en quienes notaréis ciento espíritu libertino, recorred sin dudarlo a Dios y pedidle instantemente a Jesucristo que os anime de su Espíritu, puesto que El os escogió para cumplir su Obra» (Med. 196).

De La Salle enseñaba a sus novicios a establecer un vinculo muy estrecho entre sus problemas diarios y su oración; y a terminar su reflexión y conversación con Dios con una resolución práctica para el día. Aconsejaba a sus Hermanos más experimentados que «salieran de la oración con un nuevo empuje para hacer bien lo que debían hacer, es decir su deber» (EMO). La orientación es clara y podemos formularla así:

4.- El educador lasaliano llega muy consciente a la presencia de Dios. Entonces reflexiona sobre los problemas de la vida diaria, habla de ellos con el Señor y renueva su intención de servirle con mayor fidelidad.

 CELO Y ORACIÓN

 «Vuestro celo debe ir tan lejos que estéis dispuestos a dar vuestra vida; de tal manera deben seros queridos los niños de los que estáis encargados» (Med. 198).

Este De La Salle que enuncia esta afirmación tan llamativa es el mismo De La Salle que exhortaba a sus Hermanos a «tener un grande amor por el santo ejercicio de la oración». Estaba convencido de que solo las personas de oración podían ser ministros de la juventud, verdaderamente cristianos y auténticos. Por esto urgía a los Hermanos que pusieran la Sagrada Escritura en el centro de su vida y que se pusieran cada día en presencia de Dios para encontrarle en lo más profundo de su corazón. Los que de entre nosotros quieran vivir el espíritu lasaliano, harán bien de aprender bien de memoria estas palabras: » La obligación que tenéis de obtener gracias no solo para vosotros sino para los otros, y de aprender a tocar los corazones, os debe comprometer a aplicaros de manera especial a la oración que es el ejercicio que Dios ha determinado para daros sus gracias » (Med. 129).

  Hno John  Johnston

ORACIÓN LASALIANA (I)

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ORACIÓN LASALIANA

Somos cristianos bautizados y, como tal, en nuestras vidas se establece una doble relación: con Dios y con los hombres, filiación divina y fraternidad humana. “Escucha Israel, el Señor nuestro Dios es uno solo. Amarás al Señor tu Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente, con todas tus fuerzas. El segundo es semejante a este: Amarás al prójimo como a ti mismo. No hay mandamiento mayor que estos ( Mc 12,29-32). Como lasalianos, en nuestra vida espiritual debemos integrar esta doble dimensión. Así pues, la oración no es una realidad aislada. Es una “ocupación interior y aplicación del alma a Dios” (EMO. 1). Es inseparable de nuestro compromiso histórico. Oración – misión.

La Salle en sus meditaciones no nos presenta únicamente la relación exclusiva con Dios, sino a éste con el ministerio educativo del Hermanos y del educador lasaliano. Los niños y los jóvenes han de estar presentes en el corazón del que ora desde el carisma de La Salle. Y esta es la doctrina lasaliana: “Porque tenéis ejercicios que se ordenan a vuestra santificación personal; mas si vivís animados del celo ardiente por la salvación de aquellos a quienes tenéis a cargo de instruir no omitiréis tales ejercicios, sino que los encaminaréis a esa intención”(Md 205.2).

Presencia de Dios:

“Lo primera que se debe hacer en la oración es penetrarse interiormente de la presencia de Dios” (EMO.3). La oración necesariamente es un diálogo con Dios; un diálogo de amor en el Dios siempre lleva la iniciativa. A medida que crece el amor la oración se convierte, cada vez más, en “simple atención”. Es como una comunicación interior sin palabras ni gestos. Dios que se hace presente en nuestra historia personal. La simple atención, de que habla el Fundador, no un vacío total, como la oración oriental; es atención a Dios, es diálogo con Dios. Así pues no es evasión o aislamiento, sino que Dios me invita a colaborar en su “obra”, a ser testigo, instrumento suyo. No olvidemos algo importante en la oración lasaliana: Dios se hace presente en los acontecimientos, en los más necesitados. Por eso nos invita al acto de adoración: “Reconoced a Jesucristo bajo los pobres harapos de los niños que instruís, adoradle en ellos (Md 96.3). Dios, más que trascendencia, es transparencias; se revela en la historia, en el hermano, en la persona de Jesús. “Nadie va al Padre, sino por mí” (Jn 14,6). “Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis” (Mt 25,40).

Tres maneras de ponernos en presencia de Dios antes de la oración:

· Dios presente en el lugar en que estamos: en la creación, y nos invita a continuarla.

1) Considerando que está en todas las partes.
2) Considerando a JESUCRISTO en medio de los que están reunidos en su nombre

· Dios presente en nosotros mismos.

3) En cuento no subsistimos sino en Dios
4) Dios presente por su gracia y por su Espíritu

· Dios presente en la Iglesia: nos invita a construirla.

5) Considerando que es la casa de Dios.
6) Considerando a JESUCRISTO presente en el Santísimo. Sacramento

Modo de proceder:

“Lo primera que se ha de hacer en la oración, es penetrarse interiormente de la presencia de Dios; lo cual ha de hacerse siempre por un sentimiento de fe, fundado en algún pasaje de ¡a Sagrada Escritura”

1. Elección del modo de presencia de Dios.
2. Elección de un texto de la Sagrada Escritura en relación con el modo de presencia elegido.
3. Fruto que se desea alcanzar.
4. Reflexiones o afectos con el fin de alcanzar este fruto.

NOTA: En las siguientes reflexiones completamos las formas de presencias, las reflexiones cortas… las partes de la oración, los actos…

La oración bíblica:

Propongo una manera concreta de hacer personal y comunitaria con toque lasaliano. La tomo de una circular del H. Álvaro Rodríguez, que a la vez cita al H. Luis Combes del Distrito de Argentina.

1.- “¿Qué dice el texto? Lo leo atentamente. Como cuando leo una carta, una noticia. Para Sari Juan Bautista de La Salle, la Escritura es como una carta que Dios nos envía. “Leed vuestro libro como si leyerais una carta que Jesucristo mismo os hubiera enviado para manifestaros su santa voluntad y sobre todo, si es la Sagrada Escritura, leedla con profundísima veneración” (Col. 39). Me informo del contenido del texto. Procuro entender lo que dice de una manera objetiva. Trato de captar su sentido, el contexto en el que se encuentra, el mensaje. Puedo leer las notas que aparecen en la Biblia sobre el mismo. Es un momento de LECTURA E INFORMACIÓN.

2 -¿Qué me dice Dios e” este texto? Me ubico frente a Dios que quiere hablarme. Sí a mí. Se trata de una carta personal. Procuro reavivar la Presencia viva de Dios (puede ser el Dios de las maravillas de la creación, el Dios junto a mí, el compañero de camino, el Padre bueno que me ama, el amigo Jesús, el Dios que habita mi corazón, el Dios de la comunidad reunida, el Señor de la Eucaristía… Lo importarte es experimentarme “habitado” por Él.)

En este clima Dios me habla. Lo escucho con el corazón abierto. ¿Qué me dice? Sé que siempre mc ama, me conoce, quiere mi bien, mi felicidad. Pero, hoy, ¿qué me dice? Releo el texto. Me detengo. Me siento alcanzado por la Palabra. Estoy en la luz de Dios. Me miro en el espejo de esa Palabra. Examino mi corazón. Comparo mi vida, mi realidad… con la Palabra leída. El mensaje es claro. Me cuestiona, me invita, me compromete, me sacude. Es un momento de profunda MEDITACIÓN.

3 -¿Qué le digo a Dios? Por dentro va brotando la reacción: dolor, pena, reproche, deseo de cambiar; o bien: paz, gozo, alegría, confianza, gratitud, alabanza, deseo de hacer algo, etc. Todo eso que late en mi corazón se lo digo a Dios. Sencillamente. Desordenadamente. Como un niño que le cuenta a su madre lo que le ha pasado. Así le pido a Dios perdón por mis infidelidades, le pido luz, fuerza, coraje, ayuda. Le alabo, le doy gracias. Le prometo mejorar… Se trata de un momento de ORACIÓN.

4 -¿Qué sucede cuándo el Espíritu interviene? Es el momento en que el texto se saborea, se capta no ya de una manera intelectual o reflexiva, sino por con naturalidad, por intuición, directamente bajo la acción del Espíritu. El texto nos hace pasar de las palabras a la Palabra. Nos centra en la persona de Jesús y nos hace experimentar su amor gratuito. El texto llega a ser fuente de gozo, plegaria autentica, porque el mismo Espíritu de Dios que ha inspirado el texto ora en nosotros y en Él nos dirigimos al Padre con Jesús. Se trata de una verdadera CONTEMPLACIÓN.

5 -¿Qué les digo a los demás? El dialogo con Dios, que ha podido convertirse en contemplación silenciosa, no se cierra aquí. Siento que esta Palabra no es sólo para mí. Necesito anunciarla. Divulgar ese mensaje. Ese regalo de Dios, su Palabra, tengo que compartirlo con mis hermanos / as. La luz que Dios puso en mi corazón es también para los demás. Entonces de lo que hoy Dios me dijo a mí ¿ qué les digo a los demás? Concretamente a quién, cuándo, dónde, cómo… Pongo mi proyecto y mis buenos deseos en manos del Señor. Confio en el Espíritu Santo. Si acepto ser su instrumento, en el momento exacto Él hablará por mi boca. Como Maria en la Visitación, soy portador de la Palabra viva que trae gozo y esperanza. Por eso en clave muy lasaliana termino mi oración recurriendo a Ella. Se trata de un momento de PROYECCIÓN.”

H. Eutimio Sánchez Calvo

REJUVENECERSE DE CONTÍNUO EN LA ORACIÓN ORAR CON LA SALLE (2)

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ORAR CON LA SALLE (2)

En la comunicación anterior nos centramos particularmente en la primera parte de la oración y por eso nos detuvimos en la Presencia de Dios que es su corazón. En este segundo envió sobre el mismo tema me detendré en la segunda parte del Método de Oración, viendo particularmente sus aspectos trinitario y cristológico y haré una breve reflexión sobre la tercera parte y la oración de corazón de nuestro Fundador.

Los Hermanos Sauvage y Campos nos dicen que el objetivo de la segunda parte del Método de oración es “en Jesucristo encarnado entre nosotros y viviendo entre nosotros por su Espíritu, contemplar y admirar las maravillas del Hijo libertador – mediador que nos envía a la juventud abandonada para representarlo. CONTEMPLAR LOS MISTERIOS DE JESÚS”

 1.- ASPECTOS CRISTOLOGICO Y TRINITARIO

La Segunda parte del Método es lo que podemos llamar el cuerpo de la oración. El Fundador quiere que contemplemos a Jesucristo en el Evangelio, para que el ejemplo de su vida y sus enseñanzas nos ayuden a transformarnos en Él. “Mi vida es Cristo”. Esta meditación del Evangelio puede tener tres formas, según que se contemple a Jesucristo:

* viviendo un misterio de salvación: JESÚS-VIDA

* practicando una virtud: JESÚS-CAMINO

* enseñando una máxima: JESÚS-VERDAD

En el fondo Jesucristo (su persona, sus acciones, sus actitudes, sus palabras) es el contenido único de la oración de todo lasallista. Como se dice en el campo musical podríamos hablar de variaciones sobre un mismo tema. Por eso el Evangelio debe ser nuestro primero y principal libro de oración. En esto el Fundador es deudor de la Escuela francesa de espiritualidad a través del método sulpiciano. Se trata de tomar en serio la humanidad de Jesús centrándonos en los acontecimientos de su vida.

Pero no se trata de una mirada desencarnada. El Cristo contemplado en la oración debe ser prolongado en la vid a. “Volved los ojos a Jesucristo como al buen Pastor del Evangelio, que busca la oveja perdida, la pone sobre sus hombros y vuelve con ella para incorporarla de nuevo al redil. Y, puesto, que hacéis sus veces, teneos por obligados a proceder de modo análogo, e impetrad de El las gracias re queridas para conseguir la conversión de sus corazones” (M. 196,1).

 Esto es lo que el Fundador entiende por “espíritu del misterio”. La contemplación de Jesucristo, que por su espíritu vive y crece en la relación del educador lasallista con sus discípulos, se alimenta de dos fuentes. La palabra de la Escritura y la realidad vivida. Como dicen Sauvage y Campos: “La contemplació’iporparte del Hennwio del misterio de Jesucristo implica no solamente la frecuentación asidua del evangelio, sino la atención a lo que acaece ensu vida, la toma en consideración, tan plenamente como sea posible, de las realidades que están en juego. La referencia al misterio de Jesucristo no es una evasión por elevación, sino más bien una profundización hasta el centro. Es lo que muestra” constantemente las Meditaciones lasalianas: remiten al Hermano a su existencia concreta, como el lugar donde reviven nuevamente los misterios de Jesucristo” (p.420). Podemos aplicar lo anterior a todo Signum Fidei y a todo lasallista que quiera vivir a profundidad la espiritualidad de San Juan Bautista de La Salle.

La oración lasaliana tiene un ritmo ternario, en el que subyace un esquema trinitario. Y más que el esquema, el espíritu de la oración lasaliana es trinitario. Tanto en la primera como en la segunda parte están presentes el Padre, el Hijo, el Espíritu. Y si en la Segunda parte el esquema es cristocéntrico, y nos centramos más en el misterio de Cristo, sabemos que este misterio es el del amor de Dios que tiene su fuente en el Padre y su manifestación en el Espíritu. El Hno. Fermín Gainza de Argentina, centra su interpretación del Método lasallista en esta clave trinitaria.

Es importante que vivamos esta dimensión trinitaria. Lo que convierte en difícil nuestra oración es que pretendemos sea el resultado de nuestro esfuerzo y nos olvidamos que somos seres “habitados”. Sólo Jesús puede ofrecer al Padre la verdadera oración en nosotros por el Espíritu. Ese Espíritu que nos invita a decir: “Jesús’ es el Señor”, y con Jesús, “Abba Padre” y sabemos que en el Evangelio Padre es inseparable de Reino, por eso la oración trinitaria nos compromete en la construcción de un mundo que responda al proyecto amoroso de Dios. Como Santa Catalina de Siena podemos decir: “Oh Trinidad eterna. Tú eres un mar sin fondo en el que, cuanto más me hundo, más te encuentro; y cuanto más te encuentro más te busco todavía. De Ti jamás se puede decir Basta. El alma que se sacia en tus profundidades, te desea sin cesar porque siempre está hambrienta de ti, siempre está deseosa de ver tu luz en tu luz”.

 2.- LLEVAR LA ORACIÓN A LA VIDA

 La tercera parte de la oración la podemos sintetizar, con los Hermanos Sauvage y Campos diciendo que se trata “a partir de la confrontación entre la vida y el evangelio, acoger y actualizar la fuerza del Espíritu que convierte los corazones y renueva la faz de la tierra COMPROMISO­ – RESOLUCIONES

 El Dios descubierto en el fondo del corazón es el Dios de la historia de la salvación, el Dios de Jesucristo (Primera parte). La oraci6n conduce también a confrontar la propia existencia con las exigencias del misterio de Jesucristo (Segunda parte). Ahora se trata de volver a la existencia, ya que la oración pretende desembocar en la vida y esto de una manera muy concreta: con resoluciones “presentes, particulares y eficaces”. (EMO 75)

 Lo importante es proseguir la oración en el corazón de la vida, para lo cual el Fundador nos da también medios muy concretos como el recuerdo de la Presencia de Dios a lo largo de la jornada, para reavivar el fuego encendido en el fondo del corazón cada mañana; el uso frecuente de jaculatorias. “De hecho, en ciertos momentos puede surgir espontáneamente de los labios del hombre y en el corazón mismo de un acontecimiento que está viviendo un grito hacia Dios, grito de gozo, grito de angustia, grito de confianza, grito de fidelidad. Esta “flecha” hacia Dios brota del “fondo” de una relación de amor” (Campos, Sauvage p.434); hacer de la Palabra de Dios, el principio dinámico e inspirador de toda la existencia.

Así la oración puede culminar en una acto de ofrecimiento, no sólo de las resoluciones sino sobre todo de la existencia: “Ofrézcome también a mismo a Vos, ¡oh Dios mío!, con todas mis acciones y toda mi conducta durante el día” (EMO 121). Es nuestra liturgia del corazón, el culto agradable a Dios, nuestra misa cósmica, prolongada en la historia de cada día, con el único deseo de cumplir la voluntad de Dios. “Dignaos aceptar, os suplico Dios mío, el deseo que tengo de agradaros a Vos sólo, y de glorificaros perfectamente, cumpliendo incesantemente vuestra santísima voluntad” (EMO 121).

 3.- LA ORACIÓN DEL CORAZÓN EN SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE

 Hoy, por influencia de las escuelas orientales de oración se habla mucho de la oración de corazón. Sin embargo el Fundador ya nos habla de la misma. Se trata de una oración totalizadora, de todo momento y de toda circunstancia. Por encontrarse en LOS DEBERES DEL CRISTIANO uno de los textos catequísticos y no propiamente espirituales es posiblemente poco conocido, pero es de una gran riqueza.

“El hombre puede orar a Dios de corazón en todo tiempo y en toda ocasión. Puede darse, dice San Crisóstomo, que alguien ore con mucha atención mientras camina por la ciudad, que otro tenga el espíritu aplicado a Dios cuando está con sus amigos, o en fin, que invoque a Dios interiormente con mucho fervor y devoción mientras hace cualquier otra cosa…

 Se puede orar a Dios de corazón de varios modos diferentes, pero particularmente de cinco modos: 1, por silencio, manteniéndose únicamente en la presencia de Dios en sentimiento de respeto y adoración, sin expresar nada y sin pedir nada a Dios. A veces en la oración el espíritu se oculta a sí mismo en un profundo silencio. 2, por pensamientos, sin servirse de ninguna palabra. San Crisóstomo dice de este modo de oración que se le hace perfecto por el fervor del espíritu. 3, por afectos, cuando se pide algo a Dios por los movimientos solos del corazón. De este modo, oraba Ana madre de Samuel, según San Cipriano. 4, por acciones, cuando se realizan acciones buenas, con la mira de cumplir nuestros deberes con Dios o de obtener de El alguna gracia. 5, pero uno de los mejores modos de orar a Dios de corazón es orar por sufrimientos, y esto se hace cuando se soportan con paciencia las penas que Dios envía, con intención de honrarle o de procurarse algún provecho, sea espiritual, sea temporal” (p. 472-474)

 CONCLUSIÓN

El Fundador nos invita a relativizar el Método. Lo recordaba el Hno. Michel Sauvage en una charla dada a los Hermanos del distrito de Roma. Este es una ayuda que debemos adaptar a nuestra manera personal de encontrarnos con Dios en libertad y sencillez. De hecho el Fundador quiere que lleguemos a la “simple atención”, en donde las palabras y las estructuras ya no son necesarias. Después de darnos algunos medios para el uso de los actos el Fundador se refiere: “al caso en que uno se sienta movido por una interior y suave atracción hacia algo que no había pensado antes, como el amor de Dios, a manifestarle su confianza y sumisión, a pedirle algo con instancia y confianza para si o para el prójimo: a reflexionar sobre alguna palabra de Dios: es preciso entonces seguir ese atractivo u otro parecido” (EMO 116).

 Esta libertad y esta sencillez era, por otra parte, lo que el Fundador recomendaba a una religiosa, en una carta conservada por Blain: “El estado en que se halla durante la oración, según me dice, no es de ociosidad peligrosa, como Ud.  piensa. Con tal de poseer a Dios y de allegarse a Él, ¿qué cuidado ha de darle lo demás? No tiene el  necesidad de sus esfuerzos. Hay que evitar la ociosidad pero también el embarazarse con la multitud de actos. Bástale a Ud. y basta para contentar a Dios que permanezca en su santa presencia… Pídale con sencillez de corazón los medios para salir de la miserable situación en que se halla. Si no puede tener oración, dígale a Dios que no puede, y quédese tranquila. El no ha de obligarla a lo imposible. O dígale como los santos Apóstoles: “Señor enséñame a orar, y después quédese anonadada delante de El como inútil para todo.’ esta será su oración” (Carta 126)

Hno. Álvaro Rodríguez Echeverría

LA VIDAD DE FE

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CAPÍTULO 6.-

LA VIDA DE FE

  1. El Espíritu Santo es la fuente de la Fe que anima al Signum Fidei a vivir el amor a Dios y al prójimo19 con total entrega y generosidad.
  1. El Evangelio es para el Signum Fidei la primera regla de vida y el mejor medio de discernimiento personal para vivir en el espíritu de las Bienaventuranzas y ser sal de la tierra y luz del mundo. Personalmente, en familia o con la comunidad dedica tiempo a la lectura orante de la Palabra de Dios. El uso de algunos puntos del Método de Oración de La Salle o la Lectio Divina pueden ser formas adecuadas.
  1. Los Signum Fidei aman la oración y hacen de ella el primero y principal ejercicio de cada día.21 Como los discípulos de Jesús no se cansan en repetir “Señor, enséñanos a orar”.22 El recuerdo frecuente de la Presencia de Dios que brota de su corazón, ilumina toda la actividad que lleva a cabo en su vida diaria. Quienes se ven imposibilitados de realizar cualquier actividad por la edad, la salud u otros impedimentos hacen de sus sufrimientos y del apostolado de la oración su mejor ofrenda a Dios.
  1. Jesús es para los Signum Fidei el Camino, la Verdad y la Vida y le siguen como discípulos a su Maestro.23 En Jesús ven revelado el rostro paterno/materno de un Dios encarnado que ama apasionadamente la humanidad40. Jesús es para los Signum Fidei el Camino, la Verdad y la Vida y le siguen como discípulos a su Maestro.23 En Jesús ven revelado el rostro paterno/materno de un Dios encarnado que ama apasionadamente la humanidad
  1. La Eucaristía es para los Signum Fidei fuente y culmen de su vida cristiana 24 y la celebran cada día si les es posible. En fechas de especial significado, ven la forma de celebrarla como comunidad o con la comunidad de Hermanos. En la adoración eucarística renuevan la comunión con Jesús sacramentado.
  1. María, mujer creyente, es modelo de escucha de discipulado y de aceptación de la voluntad de Dios. Los Signum Fidei inspiran su entrega a Dios en el “Sí” total de María. Con ella se abren al Espíritu y proclaman la grandeza de Dios en sus obras. Como Lasalianos acuden a ella bajo la advocación de Ntra. Sra. de la Estrella y con la invocación: Reina y Madre de las Escuelas Cristianas.
  1. San Juan Bautista de La Salle, Patrono universal de los educadores, es considerado como nuestro Fundador. De él aprendemos a vivir una vida unificada, sin hacer diferencia entre los momentos dedicados a nuestra vida espiritual y a nuestro quehacer diario.25 El ejemplo de su vida y sus escritos nos muestran una manera de ser fieles a Dios hasta poder decir como él: “Adoro en todo la voluntad de Dios para conmigo”.
  1. El Signum Fidei examina frecuentemente sus acciones, reconoce sus limitaciones con humildad y busca la reconciliación con sus hermanos y con Dios a través de la corrección fraterna y del sacramento del Perdón.
  1. El Signum Fidei fortalece su vida cristiana mediante un acompañamiento humano y espiritual adecuado, así como con la oración, la vivencia sacramental, los encuentros comunitarios y la participación, al menos una vez al año, en recolecciones y retiros.
  1. La invitación “Acordémonos que estamos en la presencia de Dios – Adorémosle” y la invocación “¡Viva Jesús en nuestros corazones! – ¡Por siempre!”, constituyen nuestro saludo comunitario y nuestra forma de iniciar y terminar, respectivamente, nuestra oración y encuentros. Con el fin de fortalecer la comunión espiritual entre todos los miembros de la Fraternidad cada día se reza la oración común de los Signum Fidei.
  1. Los Signum Fidei conocen y celebran la memoria de los santos y Mártires Lasalianos, confían en su intercesión y se sienten estimulados por su ejemplo. Hacen memoria de sus familiares y de los miembros de la Familia Lasaliana fallecidos, agradeciendo a Dios por su vida y orando por su eterno descanso.
  1. Situados hoy sobre la base común del carisma Lasaliano junto a muchos creyentes y no creyentes, los Signum Fidei descubren aspectos nuevos de su identidad cristiana y favorecen el diálogo ecuménico e interreligioso con el fin de construir una fraternidad universal.

LA COMUNIDAD

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CAPÍTULO 5

LA COMUNIDAD

  1. El Signum Fidei se asocia a otros miembros de la Fraternidad y de la Familia Lasaliana. Todos juntos hacen posible una forma de vida, marcada por una fuerte referencia comunitaria, que responde a la característica “juntos y por asociación” del carisma Lasaliano.
  1. Todo Signum Fidei vive el don de su vocación vinculado a la comunidad eclesial y a los miembros de la Fraternidad, normalmente de forma no residencial. La vida comunitaria fortalece su sentido de pertenencia, la vivencia de la fe, la solidaridad, el intercambio gozoso de dones y el compromiso en la misión
  1. Cuando, tras conocer el Estilo de Vida, al menos tres personas deseen constituir una comunidad Signum Fidei, deberán solicitarlo al Hermano Visitador o su representante (delegado/a), fundamentando su solicitud por escrito.
  1. La Fraternidad Signum Fidei es una comunidad abierta y acogedora que integra la realidad personal con la familiar, laboral, social y eclesial. Organiza momentos festivos y actividades abiertas a toda la comunidad educativa y a la propia familia.
  1. Cada Signum Fidei elabora su Proyecto Personal anual. Cada comunidad, o grupo de comunidades de una misma localidad, redacta y evalúa periódicamente su Proyecto Comunitario y lo envía al Hermano Visitador o su representante. Dicho proyecto expresa todo aquello que la comunidad quiere vivir en el ámbito de la Fe, la Comunidad y el Compromiso. Siempre que sea posible, se compartirá este proyecto con la Comunidad local de Hermanos.
  1. Los encuentros comunitarios tienen un ritmo periódico, a ser posible quincenal, de acuerdo con lo establecido en el Proyecto Comunitario. La agenda, previamente conocida por todos, incluye normalmente: La proclamación de la Palabra, la oración, la formación, documentos lasalianos, la convivencia, el diálogo fraterno y la planificación y evaluación de la misión.
  1. La comunidad asegura siempre medios de relación y comunicación con los miembros ausentes por motivos de salud, edad, situación familiar u otras circunstancias. Cuando un miembro viva sin referencia cercana a una comunidad Signum Fidei, en diálogo con el Hermano Visitador, se verá la forma de estar en comunión con la comunidad de Hermanos más cercana como forma de vivir sus lazos de asociación.
  1. Los Signum Fidei establecen lazos de comunión, amistad y afecto con todos los miembros de la Familia Lasaliana: Hermanos, Hermanas, Unión de Catequistas, Asociados y colaboradores. Con todos ellos, se sienten corresponsables de la misión Lasaliana. Siempre que pueden aportan sus dones y talentos personales en las asambleas, encuentros, actividades y retiros comunes en los que participan.
  1. Toda comunidad es acompañada por un Animador Seglar consagrado, elegido por la comunidad, y asesorada por un Hermano. El Hermano Asesor es nombrado por el Hermano Visitador.
  1. El Hermano Visitador o su representante, con el parecer del Consejo de la Misión, pueden clausurar una comunidad o excluir a uno de sus miembros cuando su testimonio no corresponda al Estilo de Vida de Signum Fidei, tras escuchar a los interesados.
  1. Cada Fraternidad es autónoma en su gestión económica. Estudia la forma de autofinanciar su funcionamiento y de encontrar los recursos económicos necesarios para sus actividades. En la medida de lo posible crea un fondo de solidaridad, destinado a apoyar la vida de la comunidad, la formación, los retiros, la presencia de su Animador en asambleas y encuentros, y a ayudar a personas necesitadas. Los fondos de la comunidad provienen de las aportaciones personales de los miembros, de subvenciones, donaciones y otros medios legítimos.
  1. La Fraternidad que gestiona o dirige centros, instituciones o fundaciones propias elabora los estatutos necesarios para su buen funcionamiento, ateniéndose a la legislación local y nacional y al asesoramiento y aprobación del Distrito o Sector.
  1. El Signum Fidei que posea una economía familiar desahogada o una comunidad, si lo desea, puede disponer evangélicamente de parte de sus recursos a favor de la Fraternidad y de sus obras.

LA CONSAGRACION

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CAPÍTULO 7

LA CONSAGRACIÓN

  1. La Consagración Signum Fidei es una reafirmación de la consagración bautismal que compromete a la persona a vivir con radicalidad las exigencias del Evangelio. Realizada ante la comunidad, es punto de partida de una vida entregada al servicio de Dios para la edificación de la Iglesia según el carisma de S. Juan Bautista de la Salle. El Signum Fidei no hace votos religiosos.
  1. El Signum Fidei vive su consagración a la Trinidad en el contexto del “Pueblo de Dios”, al lado de otros muchos que participan en el carisma Lasaliano y que se sienten también impulsados a asociarse para la misma misión, pero desde diferentes vocaciones y estados de vida.27
  1. Cuando la comunidad y el aspirante consideren que el proceso de formación inicial es satisfactorio, éste, de acuerdo con el Animador y el Asesor puede solicitar al Hermano Visitador o a su representante la autorización para hacer la primera consagración. La celebración tiene lugar preferentemente durante el ofertorio de una Eucaristía. Por la consagración se entra a formar plenamente parte de la comunidad. Otras formas de compromiso personal pueden ser consideradas para personas de diferentes denominaciones cristianas.
  1. Normalmente la Consagración se hace por un período de un año y se renueva anualmente. Después de madura reflexión y tras un periodo de diez años, quienes lo deseen pueden solicitar por escrito al Hermano Visitador o a su representante la autorización para hacerla por toda la vida.

 

  1. La Consagración es recibida por el Hermano Visitador o su representante en presencia del Animador, del Asesor y de los miembros de la Fraternidad. El interesado y el Hermano Visitador o su representante firman en el “Libro de Registro”. Son especialmente invitados a la celebración los miembros de la comunidad, los Hermanos, los propios familiares y otros miembros de la Familia Lasaliana.
  1. La fórmula de Consagración es la siguiente:

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ante vuestra presencia y movido por vuestro infinito amor,

Yo, …………………………………………………………………………..…

 Renuevo públicamente mi consagración bautismal y consagro mi vida enteramente a Vos, para procurar vuestra gloria, cuanto me fuere posible y lo exigiereis de mí.

Me uno a mis hermanos y hermanas de la Fraternidad Signum Fidei para vivir, juntos y por asociación, un Estilo de Vida fundado en la persona de Jesucristo y me asocio a ellos para la misión Lasaliana a favor de la educación de los pobres, participando así de la espiritualidad y del carisma Lasaliano.

 En este momento de mi vida especifico mi compromiso en el siguiente proyecto apostólico concreto:

…………………………………………………………………………………..

 Me comprometo a realizar este proyecto ya sea individualmente o en comunidad, confiando en la ayuda y la oración de todos e invocando la intercesión de San Juan Bautista de la Salle y de la Santísima Virgen María.

 Me asocio a la Fraternidad por un período de un año.

 En fe de lo cual lo firmo en (lugar), a (día) de (mes) de (año).

  1. Llegado el momento de la renovación de su consagración cada miembro examina su situación personal y toma tiempo para responder esta pregunta: ¿Deseo renovar mi consagración y seguir comprometiendo mi vida como Signo de Fe? El diálogo con el Animador y/o el Asesor de la comunidad ayuda a discernir esta decisión.

SIGNUM FIDEl: ASOCIADOS PARA EL SERVICIO EDUCATIVO DE LOS POBRES.

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 No debe sorprendernos que el 43º Capitulo General haya dedicado tanto interés al tema de la ‘Asociación”. Todos ustedes conocen la importancia que para el mundo lasaliano tiene esta palabra y ‘como la perfiló la joven comunidad fundada por San Juan Bautista de la Salle. Actualmente la palabra “asociación” se ha enriquecido en nuestro contexto a la luz de la amplia participación de los seglares que en todo el mundo desean estar agrupados más cerca con la misión educativa lasaliana. Este fenómeno constituye un claro “signo de los tiempos” en nuestro mundo. Al reflexionar en tomo al tema de la “Asociación”, el Capitulo dio un paso adelante en la rápida evolución de nuestra realidad, caracterizada por las expresiones ‘Familia Lasaliana”(41º Capitulo General), “Misión Compartida” (42º Capitulo General), y ahora “Asociación”.

Conscientes de que “la formación ofrecida ha despertado el deseo de quienes no quieren ser simples colaboradores sino que quieren participar en la herencia espiritual del Instituto y tener un lugar en la misión lasaliana como Voluntarios o Asociados” (Circ. 447 p. 2), el Capítulo pensó que era conveniente establecer algunos lineamientos para el futuro.

Primeramente afirma que el Instituto “se deja interpelar por los dinamismos que se manifiestan tanto en los Colaboradores como en los Asociados”. En otras palabras, los Capitulares reconocieron que el interés de los seglares por profundizar el compromiso en la misión educativa, a través de una comprensión más profunda de la espiritualidad y la herencia lasaliana, es en sí mismo, una invaluable fuente de vida.

Como paso siguiente los Capitulares hacen un llamado a los Hermanos “a alentar y apoyar la colaboración entre colaboradores y Hermanos…” ¿Con qué fin?   “a fin de que cada uno pueda profundizar su propia comprensión de la asociación…, el carisma lasaliano, y la teología actual de la Iglesia” (p.3).

En vista a que cada individuo o grupo ha recorrido un camino propio en su forma de ser lasaliano y de encontrarse en diferente nivel de compromiso en la misión lasaliana, el Capitulo se esforzó por clarificar las diferentes formas de asociación recurriendo al modelo sociológico que utiliza la expresión “comunidad intencional”. ¿Cuándo un grupo lasaliano es una comunidad intencional? Cuando satisface las tres condiciones siguientes:

  1. algunos aspectos de la práctica lasaliana son claramente identificables;
  2. se da un compromiso real con los jóvenes y con los pobres;
  3. el Visitador y su Consejo han autentificado al grupo, a través de un documento oficial y por un lapso determinado de tiempo (p. 5).

Entre los grupos intencionales que cuentan con autonomía propia y están asociados con el Instituto, están las Congregaciones de las Hermanas Guadalupanas de La Salle, Las Hermanas Lasalianas de Vietnam y los Catequistas de Jesús Crucificado y de María Inmaculada. Además existen grupos “estructuralmente vinculados con el Instituto” como Signum Fidei y el llamada Tercera Orden Lasaliana. La referencia específica a Signum Fidei, ha sido una afirmación estimulante para nuestra forma de asociación al interior de la Familia Lasaliana.

Esta reflexión constituye el telón de fondo de las recomendaciones y de las propuestas aprobadas por los Capitulares. La primera propuesta invita a cada sector del Instituto “que promuevan grupos de Colaboradores y/o Asociados y de Hermanos o, de Colaboradores y/o Asociados entre sí, que reflexionen sobre su identidad para la Misión lasaliana y desarrollen formas de asociación” (p. 7)

En esencia esta propuesta: *

  1. Prevé y desea promover el desarrollo de nuevos grupos de Colaboradores y Asociados; y
  2. subraya la importancia de que cada grupo logre su identidad en el contexto de la misión lasaliana.

Aquellos entre ustedes, que viven en países en los cuales los cristianos no son mayoría, se alegrarán de que la segunda propuesta hable de la formación de “grupos que comparten el carisma lasaliano con educadores y jóvenes de otras creencias” (p. 7).

Para el futuro, pues, podemos gozosamente anticipar el surgimiento de nuevos grupos que, teniendo la identidad lasaliana fundamental, viven su propia identidad en diferentes formas. Algunos de esos grupos pueden ser no católicos, pero la identidad fundamental lasaliana deberá ser expresada en el contexto de la misión educativa lasaliana.

La asociación lasaliana existe en función de la misión. No nos asociamos por sentirnos bien juntos, ni siquiera por considerar a San Juan Bautista de La Salle nuestro padre espiritual. Asociación y misión son temas paralelos del Fundador, como lo son la fe y el celo. No habla del celo como añadido de la fe o de la fe como añadida al celo. Son las dos caras de la misma moneda.

Como Signos de Fe hemos escogido pertenecer a una Comunidad lasaliana internacional. Nos comprometimos con esta asociación porque deseamos, de todo corazón, participar en la misión educativa lasaliana en favor de los jóvenes y de los pobres. Para terminar, permítanme hacer nuevamente referencia a las condiciones que definen una comunidad lasaliana intencional y plantearles algunas preguntas a las que pueden responder en forma individual o en grupo:

  • ¿Cuáles son los aspectos de la práctica lasaliana claramente visibles en mi / nuestra vida? ¿De qué manera puedo / podemos vivirlos en forma más auténtica?
  • ¿Siento / sentimos la necesidad de expresar mi / nuestro compromiso hacia los jóvenes y hacia los pobres de forma más radical? ¿De qué manera yo / nosotros podremos lograrlo?

Hermanos, Hermanas, esta temporada de Adviento nos ofrece la oportunidad de comenzar de nuevo. Es tiempo favorable para agradecer a Dios todas las gracias que nos ha dado. También lo es para preguntamos de qué manera puedo / podemos confiar más en el amor de Dios. Espero que las anteriores preguntan nos ayuden.

Víctor Franco F.S.C.

LA MISIÓN

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CAPÍTULO 4

LA MISIÓN

  1. La Fraternidad Signum Fidei, fiel al carisma Lasaliano que la inspira y dinamiza, tiene como misión prioritaria hacer presente la Buena Nueva de Jesús en el mundo de la educación con el fin de mover el corazón y conducir a quienes nos son confiados a acoger su mensaje salvador.16 En todo momento los miembros de la Fraternidad muestran una atención preferencial por los más necesitados, los últimos, los que sufren o son marginados.
  1. El Signum Fidei se considera ministro y embajador de Dios para los demás.17 Desarrolla su misión preferente, pero no exclusivamente, en el ámbito de la educación y la vive en Misión Compartida con los Hermanos y otros Asociados y colaboradores en instituciones educativas lasalianas, en obras propias de la Fraternidad u otras instituciones.
  1. El Signum Fidei considera su quehacer diario y su profesión, cualquiera que ésta sea, y aunque no esté en contacto directo con una obra lasaliana, como una forma de vivir su vocación y alcanzar la santificación. En su acción profesional o pastoral participa como enviado por su comunidad y con ella comparte y evalúa sus actividades y su misión.
  1. Consciente de que “la fe sin obras está muerta”,18 sabe que su testimonio personal es su primer apostolado y que su trabajo es siempre un lugar de encuentro con Dios y una oportunidad para construir una sociedad más solidaria, justa, inclusiva, democrática e intercultural que defienda la vida y la dignidad de la persona.
  1. El Signum Fidei ofrece con agrado su disponibilidad, según sus posibilidades, para responder a los servicios y ministerios a los que pueda ser llamado, bien desde su comunidad, desde el centro educativo al que está ligado o desde otras instituciones. Colabora voluntariamente con cuantos trabajan por la paz, la justicia, los derechos humanos, el cuidado del medio ambiente y la integridad de la creación.
  1. El Signum Fidei se inspira en la gratuidad del carisma de Juan Bautista de La Salle y no busca ningún tipo de derechos ni privilegios.
  1. Los miembros de la Fraternidad acogen y colaboran con agrado con aquellos Lasalianos de otras confesiones cristianas y credos religiosos en ámbitos como la formación o la misión.

La Navidad es también un tiempo para recordar

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La Navidad es también un tiempo para recordar

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Queridos Hermanos y Miembros de Signum Fidei,


La Navidad es un tiempo para recordar este acontecimiento salvífico, único y magnífico: ¡Dios se hace hombre! ¡Sólo un Dios desbordante de amor osaría imaginar tal cosa!


La Navidad es también un tiempo para recordar los acontecimientos salvíficos más pequeños en nuestras vidas… esos tiempos en que sentimos el poder del amor de Dios brillando a través de nuestra oscuridad o bañando nuestra alegría.


Es en esta línea el recordar acontecimientos salvíficos que esperaba compartir con vosotros el breve informe histórico de los orígines del Signum Fidei del Hermano Manuel Olivé. Por desgracia no puedo a causa de mi reciente ausencia de Roma y dificultades con traducciones. Lo enviaré con el próximo ejemplar.


Ahora mismo quiero saludaros con estas palabras:

LA NAVIDAD
MISTERIO… el misterio de Dios haciéndose hombre…
MEMORIA… la memoria de Amor, vivido del pesebre a la cruz …
MENSAJE… el mensaje de Esperanza para un mundo herido…
¡Felices Navidades! …y para vosotros y vuestros parientes y amigos la bendición de Dios durante el próximo año.

Hermano Victor Franco F.S.C.

EL ESPÍRITU DEL SIGNUM FIDEI

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CAPÍTULO 2

EL ESPÍRITU DE SIGNUM FIDEI

  1. El espíritu de nuestra Fraternidad es el mismo que San Juan Bautista de La Salle legó al Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas: Fe y Celo vivido en Comunidad.8 El Signum Fidei lo vive según su propia identidad seglar en el corazón del mundo, haciendo suyo el deseo de San Pablo: “Que Cristo habite por la fe en vuestros corazones”.9
  1. El Espíritu de Fe mueve al Signum Fidei a leer los acontecimientos de la vida con ojos de fe, a hacer todas las cosas con la mirada puesta en Dios, a atribuirlo todo a Dios y a reconocer el rostro de Jesús en cada persona.
  1. Con Celo ardiente el Signum Fidei se compromete a vivir el Amor de Dios Padre manifestado en Jesucristo, a acoger la fuerza y la gracia del Espíritu Santo y a recrear la vida que brota en cada realidad humana.
  1. La Fe se vive en comunidad y se expresa en el celo, la entrega, la gratuidad y la alegría con que se desempeña el apostolado, ya sea educativo o de otro tipo, recordando que el amor a Dios es inseparable del amor al hombre 10 como la Fe lo es del Celo.

LA LLAMADA VOCACIONAL

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CAPÍTULO 3

LA LLAMADA VOCACIONAL

  1. La Vocación Signum Fidei es un don de Dios. Nace de la llamada universal de todo bautizado a la santidad 11 y se alimenta de la espiritualidad Lasaliana.
  1. Todo Signum Fidei asume los tres momentos evangélicos fundamentales a todo proceso de formación y de experiencia vocacional cristiana:
    1.  La Llamada: Jesús llama a seguirle.
    2. La Formación: Durante años los apóstoles conviven con el Maestro en una comunidad itinerante.
    3.  El Envío: El objetivo de toda vocación es la Misión.

Ser discípulo de Jesús significa ser enviado para aportar la propia contribución en la construcción del Reino de Dios.12

  1. El Signum Fidei es una persona que se siente identificada con la espiritualidad y el carisma Lasaliano y se siente llamado por Dios a vivir en plenitud su consagración bautismal. Se esfuerza por ser un signo visible de su presencia en el ambiente familiar, profesional, educativo, sociopolítico y eclesial, participando así en la Misión de la Iglesia.13
  1. El Signum Fidei se inspira en el itinerario evangélico de San Juan Bautista de La Salle, integrando aquellos elementos que dan unidad a su vida: el seguimiento de Jesús, la pertenencia a una comunidad y el compromiso en la misión: Fe, Comunidad y Servicio.
  1. El ejemplo del testimonio personal y comunitario y la atención a los más necesitados son la primera invitación para que nuevos miembros se sientan atraídos a la Comunidad. Todo Signum Fidei asume la responsabilidad de invitar a otros a adherirse a la Fraternidad como una forma de vivir su vocación.
  1. Los Signum Fidei manifiestan un celo especial por la pastoral vocacional teniendo en cuenta la diversidad y complementariedad de las vocaciones.
    1.  Promueven una cultura de la vida entendida como vocación;14
    2.  Oran al “Dueño de la mies” 15 para que suscite nuevas vocaciones religiosas y seglares para la Iglesia y para la Familia Lasaliana;
    3.  Abren sus comunidades;
    4. Y ofrecen a quienes desean unírseles formación y compromisos adaptados a su situación personal.

MARAVILLOSOS DÍAS DE NAVIDAD

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Queridos Hermanos y Miembros de Signum Fidei:

Un Signum Fidei me envió hace poco este relato. Cuando lo lean, comprenderán por qué lo comparto con Vds. al acercarnos a los maravillosos días de Navidad.

Marga fue a su buzón y allí había tan sólo una carta. La recogió y la miró antes de abrirla. Después se fijó en el sobre otra vez. No llevaba sello, ni matasellos; sólo su nombre y dirección. Leyó la carta:

Querida Marga:
Voy a estar en tu barrio el sábado por la tarde y me gustaría pasar a visitarte. Te quiere siempre,
Jesús

Sus manos temblaban cuando puso la carta sobre la mesa. “¿Por qué querrá el Señor visitarme? No soy nadie especial y no tengo nada que ofrecerle.” Con ese pensamiento, Marga recordó sus armarios de la cocina vacíos. “Dios mío, no tengo realmente nada que ofrecerle. Tengo que ir corriendo a la tienda y comprar algo para la cena.” Cogió su monedero y contó: cinco dólares y cuarenta centavos. “Bien, puedo adquirir algo de pan y fiambre, por lo menos.”

Se echó encima su abrigo y salió corriendo. Una barra de pan, media libra de pavo en lonchas y un cartón de leche le dejaron a Marga con la enorme suma de… doce centavos hasta el lunes. Sin embargo, se sentía bien mientras volvía a casa con su exigua compra bajo el brazo.

“Señora ¿podría ayudarnos?” Marga estaba tan absorta en sus planes para la cena que no se había fijado en dos figuras acurrucadas en el callejón: un hombre y una mujer, ambos vestidos con poco más que trapos. “Señora, no tengo trabajo ¿sabe? y mi esposa y yo vivimos aquí en la calle; ahora hace frío y tenemos hambre. Si usted nos ayudara, señora, se lo agradeceríamos de verdad.”

Marga les miró. Estaban sucios, olían mal y, francamente, tenía la certeza de que podrían conseguir algún trabajo si realmente quisieran. “Señor, me gustaría ayudarles, pero yo misma soy pobre. Todo lo que tengo son unas pocas lonchas de fiambre y algo de pan, y espero un invitado importante para cenar esta noche. Precisamente estaba pensando servírselo a El.”

“Entiendo, señora, entiendo. Gracias, de todos modos.” El hombre puso el brazo en el hombro de la mujer, se volvieron y se dirigieron al callejón. Viéndoles marcharse, Marga sintió un hormigueo familiar en su corazón.

“¡Espere, señor!” La pareja se paró y se giró, mientras ella corría detrás de ellos. “Oigan ¿por qué no toman esta comida? Ya pensaré en alguna otra cosa para obsequiar a mi huésped.” Entregó la bolsa de comestibles al hombre. “¡Gracias, señora. Muchísimas gracias!” “Sí, gracias!” Era la esposa del hombre y Marga pudo ver ahora que estaba tiritando. “¿Sabe? tengo otro abrigo en casa. ¿Por qué no coge éste?” Marga se quitó el suyo y lo puso sobre los hombros de la mujer. Después, sonriendo, se volvió y anduvo por la calle… sin su abrigo y sin nada que ofrecer a su huésped. “¡Gracias, Señora! ¡Muchísimas gracias!”

Para cuando llegó a la puerta de su casa, Marga estaba helada y… preocupada también. El Señor venía a visitarle y no tenía nada que ofrecerle. Hurgó en su monedero para tomar la llave de la puerta. Pero entonces se dio cuenta de otro sobre en el buzón. “¡Qué extraño! El cartero no suele pasar dos veces el mismo día.” Sacó el sobre del buzón y lo abrió.

Querida Marga:
Qué bueno verte de nuevo. Gracias por tu amable comida. Y gracias también por el maravilloso abrigo. Te ama siempre,
Jesús

Hacía todavía frío, pero, incluso sin el abrigo, Marga no se daba cuenta.

Puede que no sea muy original, pero este relato nos recuerda aquellas sencillas, pero poderosas palabras de Jesús: “Lo que hagáis al más pequeño de mis hermanos y hermanas, me lo hacéis a mí.” Palabras que se vuelven especialmente conmovedoras en la escena de los posaderos, cuando rechazan a José y María en su necesidad.

¿Por qué los posaderos les niegan una habitación? Reflexionando sobre este acontecimiento, La Salle nos dice: “No se mira sino el aspecto externo de las personas, y no se las honra sino en la medida en que se lo ganan con lo que brilla a los ojos del siglo. Si en Belén hubieran mirado a la Santísima Virgen como la madre del Mesías, y la que pronto daría a luz al Dios hecho hombre, ¿quién se hubiera atrevido a negarle alojamiento en su casa?… Pero como sólo la consideraban persona corriente y la esposa de un artesano, en ningún sitio había habitación para ella. “ (Med. 85,1)

¿Eran los posaderos un grupo sin corazón que rechazaría a una mujer de parto? Parece que no. Ellos tan solo hicieron un juicio normal después de ver a las dos personas que llamaban a su puerta. Gente ordinaria y vestidos pobremente. No vale la pena perder nuestro tiempo en esto, debieron pensar. Si son pobres, no necesitarán mucho. Un establo. Su decisión habría sido totalmente diferente de haber tenido enfrente a José y María bien vestidos, como si hoy llevasen prendas de Versace o Vuitton.

Fíjense en las palabras del Fundador: “…Si en Belén hubieran mirado a la Santísima Virgen…” Si solo hubieran mirado con los ojos de la fe… Si hubieran visto más allá del “aspecto externo de las personas…”

Entonces, como normalmente hace en sus meditaciones, el Fundador se vuelve a ti y a mí para hacer la pregunta totalmente personal y preguntarnos si podemos ver. “¿Cuánto tiempo hace que Jesús se presenta ante vosotros, y llama a la puerta de vuestro corazón para establecer en él su morada, sin que hayáis querido recibirlo? ¿Y por qué? Porque no se presenta sino bajo la figura de pobre, de esclavo, de varón de dolores.” (Med. 85,1)

Debo admitir que, a menudo, me veo juzgando a la gente por su manera de vestir, o su manera de hablar, o la educación –o la carencia de ella- que muestran. Como los posaderos y Marga, al comienzo del relato, extraigo conclusiones precipitadas basándome en aspectos externos. Me temo que no estoy solo en este aspecto.

En esta Navidad les invito a ustedes, lasalianos de Signum Fidei, a unirse a mí en la pregunta de: ¿quiénes son los pobres que llaman a la puerta de nuestros corazones? ¿Son solo los pobres materiales? ¿O también los rechazados, los despreciados, los olvidados, los no amados? ¿Podrán encontrarse en nuestras familias, nuestras comunidades, nuestras escuelas o nuestras parroquias? Sí ¿Quiénes son estos pobres que llaman a la puerta de nuestros corazones?

Les insto a hacer de ésta una Navidad especial tendiendo la mano, por lo menos, a una de estas personas y dándoles lo que ellas más necesitan. Pero tengan en cuenta que, como le sucedió a Marga, ustedes podrían verse dando no sólo alimento, sino también su abrigo. Pero después, como ella, podrían encontrarse de pie, sin abrigo en medio del frío y sintiendo un profundo calor interior.

¡Qué ustedes y sus familias sean benditos de una manera especial en estas Navidades y que estas bendiciones continúen llamando a su puerta durante el nuevo año!

En nuestro signo de fe,

Hno. Víctor Franco, FSC

PD. Quizás ustedes quieran profundizar en el relato de Marga mediante estas preguntas:

1. Fíjense en el paralelo entre el “Yo no soy nadie especial” y la respuesta de María al ángel “¿Cómo puede ser esto…?” ¿Qué te dice sobre la manera de Dios para escoger a la gente? ¿Cuál es tu propia experiencia de la llamada de Dios?
2. ¿Te resulta curioso que haya dos personas en necesidad, un esposo y una esposa? La mayor parte de los relatos usan sólo una persona para transmitir el mensaje. ¿Por qué, piensas, el autor presentó un esposo y una esposa?
3. Marga empezó razonando (parecía que ellos podían encontrar trabajo; ella misma era pobre…) y buscando una excusa para evitar hacer un mayor bien que alimentar a un huésped. ¿Te ves a ti mismo haciendo algo similar en ciertas situaciones?
4. ¿Te recuerda este relato una parábola del Evangelio?
5. ¿Puedes recordar una experiencia como la de Marga, donde una buena acción tuya conduzca a otra? (…de compromiso en compromiso, según la experiencia del Fundador)

“NUESTRA” CONSAGRACIÓN

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Dos Hermanas-20-11-99.
Primer momento:

La palabra CONSAGRACIÓN:

La palabra “Consagración” tiene connotaciones muy particulares y a primera vista, nos da la sensación de algo hondo. serio, profundo y comprometedor. Este uso aparece muy pronto en la tradición cristiana, casi con las mismas aplicaciones que se observan en otras religiones y culturas.

Por la etimología de la palabra “consagración, “sacer, sacra, sacrum, o del verbo sacrare”, deducimos su significado “hacer santo, poner aparte lo que es sagrado, situarlo en el reino de lo santo, que por definición es totalmente ” OTRO”-

El uso cristiano de la consagración aparece desde muy antiguo y con interpretaciones que se observan en otras religiones y culturas.

Ciertamente la consagración se hace solamente a Dios; a veces en formas de ofrecimiento-consagración- a Jesucristo, la Virgen, otros santos; pero siempre en tales actos de devoción, el cristiano (SF) debe tener la intención de consagrase a Dios, en Jesucristo.

Por analogía o extensión, se consagran o bendicen (de manera formal o informal, público o privado, temporal o indefinidamente) todo lo que tiene alguna relación con lo santo o divino. Se consagran o bendicen, pues, objetos, lugares, (1 Mc. 4, 36-37. 52-59), tiempos, personas. Lo importante en todas estas ocasiones es caer en la cuenta de que el estado de consagrado o bendecido establece un elemento dinámico que nos remite a Dios a través de aquel o aquello por quien nos hemos “consagrado”.

Referencia a nuestra consagración sacramental.

Entre los católicos la forma esencial que toma la consagración es el resultado de la recepción de los sacramentos. En virtud del trío sacramental del Bautismo, por ejemplo, el cristiano participa no sólo en la viola divina de la gracia, sino que también adquiere un carácter indeleble que constituye a esa persona en un estado ontológico de consagración y santificación al participar en los diversos grados del sacerdocio de Jesucristo.
En la Eucaristía se utiliza la palabra consagración en un sentido muy especifico: el pan y el vino, palabras de la consagración, se convierten en cuerpo y sangre de Cristo.
Pues bien de modo análogo a lo que ocurre en los sacramentos podemos hablar de la consagración que tiene lugar, que se opera cuando un cristiano (un S. F.) DECIDE ENTREGAR su vida ENTERAMENTE al servicio de Dios.

Nueva consideración de la consagración a partir del Vaticano II.

En la historia de la Iglesia la consagración religiosa se ha manifestado de muy diversas maneras, si bien la predominante ha sido la entrada en instituciones aprobadas por la Iglesia; hoy el Derecho Canónico las denomina “Institutos de vida religiosa

Y ciertamente, todos los elementos esenciales se encuentran presentes en ese tipo de consagración: compromiso total, separación del mundo, extensión del Reino. Esta profesión, normalmente de votos públicos, resulta oficial cuando el Superior competente la ratifica…

Sin embargo, esta forma de entender la consagración no da pie, teológicamente hablando, a establecer una doble categoría de cristianos: los que profesan en una Institución religiosa oficial y aquellos que viven su consagración bautismal en la vida secular, dentro del Pueblo de Dios.

Xavier Picaza es bien explícito en este sentido; dice así este gran teólogo: No hay una espiritualidad sacerdotal (para jerarcas), otra contemplativa o de retiro (para religiosos) y otra mundana (para laicos).Sólo existe una espiritualidad, del seguimiento de Jesús, propia de los creyentes, sin distinción de varón y/o mujer, jerarquía o pueblo, religioso o lego…,,

Especialmente, a partir del Vaticano II, se ha profundizado en aquello que es común a todos los cristianos, y en lo especifico, o maneras de realizar esta consagración bautismal.

Lo común: la consagración

En el correr de la historia la “Vida Religiosa” diríamos que se “apropió” el concepto de Consagración, siendo así que todo cristiano es CONSAGRADO: ‘A vosotros que, consagrados por Cristo Jesús, habéis sido elegidos por DIOS para ser su Pueblo, junto con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de Jesucristo, que es el Señor de ellos, lo mismo que de vosotros (1 Cor 1,2).

El fundamento de la consagración está en la FE, en el encuentro de alianza (Nueva Alianza) que Dios hace con el hombre en el interior de un pueblo. El signo es el Bautismo. El religioso, pues, no tiene la exclusiva de ser la persona consagrada. ( Cfr. Carta de Olegario González a su hermana religiosa Concha: “Tu vocación es la vocación cristiana sin más

La Salle (Cartas) dice que “incorporados en Jesucristo por el Bautismos TODOS los cristianos están llamados a consagrarse a Dios y a su servicio”.

“Todos los auténticos creyentes participan de la misma radical consagración: unidos a Jesús integran el gran pueblo de los santos, elegidos por Dios y destinados a expresar su salvación entre los hombres”. (X..Pikaza)

La vocación a la fe.

Recordemos las expresiones: “nacidos de la fe, nacidos del Espíritu”. Es que Dios nos ofrece una nueva vida, siendo Él la experiencia originaria de nuestra fe. “Nos eligió en la persona de Jesucristo, nos ha destinado a ser sus hijos ~.” . (Ef. 1, 3-14).

El Bautismo exteriorizó nuestra entrega dinámica y creciente. Por el Espíritu que se nos ha comunicado nos sentimos responsables, cada día más, de la construcción del Reino de Jesús.

El seguimiento radical de Jesús.

La radicalidad del Evangelio parece que ha sido la nota más significativa de los religiosos. Sin embargo, Dios invita a TODOS a su banquete. Jesús no condena ninguna de las cosas terrenas ni prohíbe nada; pero sí nos dice: “Amaras al Señor con todo tu corazón, con toda tu alma y sobre todas las cosas. ..”(Lc. 10, 27)”

El radicalismo es una tendencia hacia las fuentes, es la actitud de tomar en serio el Proyecto de Jesús. Y esta decisión radical puede tomar distintas formas, según las circunstancias, las características personales o el carisma recibido. Lo importante para todos es la entrega a Dios de modo incondicional y consciente.

Jesucristo, simplemente, nos llama diciendo: “Venid”, al mismo tiempo que nos señala valores más profundos en la existencia, pasando todas las demás cosas a segundo lugar. Amar a Dios enteramente, sin un corazón dividido, constituye una exigencia común a todos los bautizados.

Segundo momento:

Desde nuestra realidad presente.

La consagración en la espiritualidad y escritos de La Salle.

La Salle recuerda con frecuencia en sus Cartas y Meditaciones que los Hermanos, con o sin votos, son hombres consagrados. Para él la consagración del Hermano está concluida cuando deja atrás el mundo y entra en el Instituto, con la intención de entregarse totalmente a Dios. No se les requería, pues, que hiciesen votos, y mucho menos perpetuos, para permanecer en el Instituto. Esta era la doctrina y práctica, en contra de la tradición, de otros santos fundadores como S. Vicente de Paúl, S. Felipe Neri, y del Cardenal Bérulle.

La Salle, que no habla de los Votos, como tales, espera de los Hermanos que compartan todo, lleven una vida casta y practiquen las virtudes representadas por los votos de religión. Que hubiese tenido o no la intención de que los Hermanos emitiesen finalmente los votos, es todavía un asunto muy discutido.

Especial mención merece la importancia que dio e! Fundador a la Obediencia, como fuerza de estabilidad del propio Instituto. Y no menos a la Pobreza, elemento básico en los orígenes de la Sociedad, cuyo carisma habría de ser evangelizar a los pobres.

Esta ejemplaridad en la práctica de las virtudes era la que significaba ante el público el sentido de su consagración a Dios. Los Hermanos eran verdaderamente pobres y sentían muy dentro el sentido de asociación y pertenencia a la nueva Sociedad.

¿Cómo se explica que San Juan Bautista de La Salle diera tanta importancia a la consagración así entendida? Una respuesta podría ser que el DON TOTAL es OPERATIVO incluso antes de ser detallado por compromisos específicos y fórmulas votales’

La consagración y los votos en los comienzo del Instituto.

Si para el Fundador tenían la misma consideración los Hermanos con votos o sin ellos, cabe preguntarse por el que añaden estos compromisos a unas personas ya consagradas, como era el caso de los Hermanos.

Al plantearse el problema de los votos del 1684, el Voto heroico del 1691, y la responsabilidad de los Hermanos ante los “perpetuos” de 1694, La Salle parece haberlos considerado como un medio de proporcionar mayor estabilidad a su incipiente sociedad. Estos votos eran privados.

Lo llamativo es que la estructura de la Formula de votos permanece idéntica, dando siempre la prioridad a la Consagración: “Nos consagramos enteramente a Dios para mantener la Sociedad y asegurar la sobrevivencia de las escuelas cristianas gratuitas Se diría que la consagración es una disposición esencial de los Hermanos ante el Señor, en tanto que 105 votos añaden la nota especifica y de obligación.

La Bula de Aprobación del Instituto, 1725, añadía los votos de castidad y de pobreza, pasando los votos de los Hermanos a ser públicos en un Instituto de derecho pontificio. Se establece una tendencia a dar preferencia a los votos, al mismo tiempo que se resaltan las obligaciones que conllevan.

A partir del Vaticano II, desde el 39 Capítulo General, el Instituto vuelve a retomar el espíritu y carisma del Fundador, según los signos de los tiempos. La consagración retorna su primacía y así se expresa en la Regla definitiva de los Hermanos, 1987.

HOY COMPARTIMOS LA ESPIRITUALIDAD LASALiANA.

Nos  ASOCIAMOS, como SIGNUM FIDEl, para VIVIR la consagración en el servicio educativo a los niños y jóvenes, especialmente a los más pobres.

‘Cierto, no hemos hablado de los Signum Fidel directamente… “Pero me parecía necesario exponer una idea general de lo que llamamos Consagración y, especialmente, cuando nos referimos a la que profesan los Hermanos de La Salle.

Ahora podremos “aterrizar” un poco más en la forma de entender la consagración un Signum Fidel.
Electivamente, los Hermanos y muchas personas muy integradas en nuestro carisma,
COMPARTIMOS actualmente:

– la espiritualidad,

– la misión,

– el espíritu comunitario.

La cuestión que salta de inmediato es la siguiente: ¿Por qué no compartir también la consagración?…
A Primera vista:

Es cierto que la consagración, a través de los votos, es el elemento que distingue a los Hermanos de las personas seglares lasalianas.

-Por los votos, los Hermanos: mantienen una ‘separación del mundo” – llevan una vida comunitaria.
tienen asignada, por vocación, una misión concreta en la Iglesia.

Desde otro punto de vista cabe preguntarse:

a- ¿Hasta qué punto es esencial a la Consagración la EMISIÓN de los votos?
b- ¿Es necesario un compromiso perpetuo e irrevocable?
c- ¿Cómo entender hoy la “separación del mundo?

Las dos primeras cuestiones quedan clarificadas con la práctica de los Hermanos al comienzo del Instituto. Y la forma de entender hoy nuestra relación con el mundo aparece muy explícita en los textos de la nueva Regla (cfr. R. 23,5Z57, 17,18)

¿Cabe dudar de que nuestros Signum Fidei pueden distanciarse del mundo- en el sentido negativo del termino- tanto como cualquier Hermano, o que su espíritu comunitario no esté en línea de la fraternidad que caracteriza a cuantos viven nuestro carisma?

A MODO DE CONCLUSIÓN:

Pese a estas breves y precipitadas consideraciones, parece muy claro concluir que haya grupos dentro de la Familia lasaliana que PUEDEN Y DEBAN desarrollar RITOS DE ONSAGRACIÓN, dentro del espíritu lasaliano. La forma de hacerlo es cuestión de estudio, y atendiendo siempre a las disposiciones personales de cada S.F..

Si otros elementos se comparten, ¿por qué motivos serios ha de privarse a estos “miembros vivos ” del poderoso dinamismo de la consagración, según el espíritu de La Salle?

La cuestión ya se apuntó en el 93 y antes.; es de esperar que el próximo Capitulo, que tenemos a las puestas, dé luz y normativas al respecto. Así lo deseamos Hermanos y los Signum Fidei del Instituto y de nuestro Distrito de Andalucía.

Sevilla, 20 de noviembre 1999
+ H. Agustín Cabria Orejas

INTRODUCCIÓN.- NUESTROS ORIGENES

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INTRODUCCIÓN

NUESTROS ORIGENES

 San Juan Bautista de la Salle se sintió movido por Dios a fundar una comunidad de personas que se asociaron como Hermanos para vivir su vocación y dar respuesta a las necesidades de una juventud pobre y alejada de la salvación.

La Asociación para la Misión existe desde los orígenes del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas pero, en la actualidad, se ha desarrollado de una manera inédita, dando lugar a nuevos Institutos, Fraternidades, Asociaciones y grupos. “Juntos y por Asociación”, todos formamos la Familia Lasaliana en su sentido más amplio, aceptamos vivir la “unidad en la diversidad” y realizamos la Misión Lasaliana a través de formas nuevas de vida comunitaria.1

En la década de 1970, algunos Seglares Lasalianos solicitaron oficialmente poder vivir y compartir el espíritu, el carisma y la misión Lasaliana. El Instituto vio en ese deseo un signo de los tiempos y ofreció la posibilidad de iniciar una experiencia de vida Lasaliana en consonancia con la propia identidad seglar. Así, gracias al compromiso de aquellos Seglares, de los Hermanos Paulus Adams, Manuel Olivé y otros Hermanos, nació esta Fraternidad Lasaliana, que desde los orígenes lleva el nombre de “SIGNUM FIDEI”.

En el año 1975 se publicó la primera circular y en 1976 tuvo lugar la primera consagración de Seglares Lasalianos en la ciudad de Roma. Desde entonces, la Fraternidad ha seguido creciendo bajo la acción del Espíritu Santo y se encuentra hoy extendida por numerosos lugares del mundo.

El 42º Capítulo General afirmó que “la FRATERNIDAD SIGNUM FIDEI” constituye para los Distritos un camino de espiritualidad muy adaptado a los Seglares -sobre todo a los educadores- que inspiran su vida en San Juan Bautista de La Salle”.2

El 43° Capítulo General reconoció la relación orgánica de la Fraternidad con el Instituto. Sus miembros son oficialmente “Asociados” a la Misión Lasaliana.3  En el año 2006 tuvo lugar en Roma la primera Asamblea Internacional de Signum Fidei.

En clave eclesial recordamos que, también en las últimas décadas, la Iglesia Universal ha considerado y valorado altamente la naturaleza, dignidad, espiritualidad, misión y responsabilidad de los fieles laicos.4 Los Institutos de Vida Religiosa han reconocido que el carisma de un Instituto puede ser compartido con los Seglares: un nuevo capítulo rico en esperanza, del cual somos también protagonistas, ha comenzado en la historia de las relaciones entre las personas consagradas y el laicado.5

 Hoy podemos decir que la FRATERNIDAD SIGNUM FIDEI nació gracias a una nueva visión eclesial y a la vitalidad del carisma Lasaliano. En este sentido, ha sido y sigue siendo un paradigma para los que hoy desean vivir la Asociación Lasaliana.

 

Fraternidad Signum Fidei